Teorías políticas de la Modernidad
En la base de toda doctrina política se halla una concepción antropológica que la avala. El pensamiento clásico, siguiendo a Aristóteles (384 a 322 a.JC.) sostiene que el hombre es un animal político.
Por la Prof. María Elena Unamunzaga
Colaboración
Hay leyes naturales objetivas que rigen el cosmos y leyes morales naturales que rigen al hombre y éste debe respetar el orden del universo y de su propia naturaleza. El hombre no interviene en forma individual en la constitución de la polis, que se conforma a partir de familias, clanes, mediante la aceptación de pautas de vida comunes que tienden a un bien común. El hombre es naturalmente sociable, al no poder bastarse solo a sí mismo. El orden de la ciudad revela el orden del cosmos y se ha de vivir según la razón y dominar las pasiones. Estas ideas perduraron en la Edad Media. Santo Tomás de Aquino (1225-1274) recibió el influjo de las ideas de Aristóteles y de San Agustín, y a través de este último, el pensamiento del cristianismo antiguo y de la Patrística, así como también de un platonismo y un estoicismo ya cristianizados.Sostiene el origen divino del poder, porque Dios quiso que los hombres viviesen correctamente gobernados. Por tanto, el gobernante que no gobierna de acuerdo al bien común, deja de ser legítimo, aunque siga en el poder. La ley que contradice el derecho natural no es ley.En los albores de la Modernidad, bajo el influjo del Humanismo, se producirá un profundo giro antropológico que llevará al derrumbe de los conceptos universales objetivos sostenidos por Aristóteles y el Medioevo cristiano. Se inicia un progresivo proceso de secularización, un divorcio entre fe y cultura, que se manifestará también en el plano político. Irrumpe la subjetividad y, desaparecido el fundamento trascendente, surgen distintas concepciones iusnaturalistas.Mientras esto sucedía en el resto de Europa, España -abocada a la lucha contra los moros- ingresó más tardíamente en la Modernidad y sus humanistas se mantuvieron fieles a la tradición escolástica que allí no decayó como en el resto de Europa. Así encontramos a dos juristas que iniciaron lo que se llamaría el Derecho de Gentes, hoy Derecho internacional. Son ellos Francisco de Vitoria (1483-1546) y Francisco Suárez (1548-1617).El primero, dominico y teólogo español, escribió 15 conferencias, de las cuales sólo se conservan algunas notas. Sentó importantes principios sobre el Derecho internacional.El segundo, jesuita, fue llamado "Doctor Eximius", "el más moderno de los escolásticos" por haber revitalizado la decaída filosofía Escolástica. Sostendrá que el hombre, imagen y semejanza de Dios, es capaz de perfeccionamiento a través de la inteligencia y la voluntad. La primera es la facultad de mayor perfección y la segunda le permite el dominio de sus operaciones, haciéndolo libre. Por su naturaleza, el hombre tiene inclinación a asociarse con otros hombres constituyendo distintas sociedades. Entre ellas, establece la sociedad familiar, considerada imperfecta, y la civil o política, que es perfecta y necesaria para el logro de una vida plena y para alcanzar la paz y la justicia. Será el primero en afirmar que el poder es otorgado directamente por Dios al pueblo y que éste cede sólo el ejercicio del poder a los gobernantes, pudiendo removerlos. La república es la sociedad civil ya constituida por un pacto expreso entre los hombres que la componen y que, por medio de otro pacto -político- trasladan el poder a quien será el encargado de promover el bien común de toda esa comunidad, que es el Estado.A medida que se consolidan los Estados modernos en las restantes naciones europeas, y en un marco de secularización creciente, se plantea el problema de la gobernabilidad desde un enfoque puramente humano que dará lugar a las nuevas teorías iusnaturalistas que intentarán legitimar el orden político sin un sustento teísta.En este contexto, Thomas Hobbes (1588-1679), inglés, estudió filosofía escolástica y lógica en Oxford, sostiene una teoría donde extrapola su experiencia personal en la convulsionada Inglaterra en que le tocó vivir. Pasó largos períodos en Francia donde visitó a Descartes y tomó contacto con sus ideas, de donde adoptó el método matemático y el mecanicismo. Pero criticó su dualismo. Dirá: "todo es materia y la materia está regida por las leyes del movimiento". Adopta un materialismo mecanicista, una concepción empirista del conocimiento siguiendo la línea inglesa iniciada por Francis Bacon, sus predecesores de Oxford y que continuarán Locke, Berkeley y Hume en un creciente escepticismo en camino hacia el positivismo del siglo XIX.En su "Leviatan" (una de las bestias con que Dios castiga a los orgullosos), Hobbes desarrolla una teoría absolutista: el Estado surge para remediar el estado de naturaleza en que los hombres, guiados por el egoísmo y la ley del más fuerte, están inmersos en una guerra de todos contra todos que hace imposible la paz y la armonía. Sin un estado de autoridad fuerte, sobrevendría el caos y la anarquía. Cada hombre se convertiría en lobo del hombre (Homo hominis, lupus). Para él, el Estado es algo artificial, opuesto a la naturaleza humana. Propone la monarquía absoluta como forma ideal de gobierno y, por ende, rechaza la división de poderes.John Locke (1632- 1704) tuvo gran influencia en su país, Inglaterra, y en toda Europa, sobre todo en Francia entre los Ilustrados, precursores de la Revolución Francesa. Es el padre del liberalismo político porque el poder político aparece sometido a la idea de propiedad.¿Por qué se abandona el estado de naturaleza? Puede ser que mi vida esté en peligro y conviene que nombre un juez imparcial. Pero tanto mejor será un Estado cuanto menos poder tenga.¿Por qué tengo que respetar al otro, siendo todos los hombres libres e iguales? En el estado de naturaleza ya está todo, pero faltaba una autoridad en la tierra y así surge el Estado. A diferencia de Hobbes, ya antes del contrato hay una sociabilidad natural. Para establecer el contrato, los hombres deben estar antes socializados.La producción es lo que legitima la propiedad. Lo que hace a Dios propietario del hombre es haber sido su productor. En Locke hay todavía una posición teísta: la ley natural prima todavía sobre la ley positiva.Necesita justificar cómo se puede llegar a ser propietario individual. El hombre tiene una relación de propietario a propiedad con la naturaleza. Al operar sobre ella, al transferirle al objeto natural los rasgos de mi propia personalidad, es decir, a través de la actividad laborativa, me hago propietario. El objeto físico se ha laboralizado y mediante esa relación laborativa el hombre establece relaciones sociales, se socializa, renuncia al uso de la fuerza.No puedo devenir propietario más que de aquello sobre lo que coloco una actividad laboral. El dinero es una invención resultante de un pacto. La herencia es una institución natural, no política.Mientras en Hobbes hay un solo intérprete y aplicador de la ley, en Locke se puede decir al soberano que se equivoca. Aclara que los actos que llevan a la rebelión no son actos de injusticia y que el único juez capaz de juzgar es el pueblo.En esta concepción la política queda reducida a mera administración. "Pueblo" son los que viven en sociedad y tienen propiedad, los vecinos, la gente respetable.El Estado político es igual al estado de naturaleza, más un juez imparcial, que es el Poder Legislativo. El Poder Ejecutivo es sólo un funcionario del Poder Legislativo. Para evitar abusos absolutistas establece la división de poderes para que se limiten unos a otros. Puede haber remoción del Poder Ejecutivo, sin alterar el Legislativo.Sus ideas políticas prepararon el camino para la constitución de loe Estados liberales.Juan Jacobo Rousseau (1712-1778). Su teoría política, que tanto ha influido en el pensamiento político, señala que por naturaleza el hombre es aún "no malo", pero el alejamiento de esa naturalidad original condujo a una socialización imperfecta, volviéndolo egoísta.Presenta a la sociedad contemporánea como corrupción de la naturaleza humana. Es necesario instaurar la naturaleza en la civilización. Rechaza la idea del pecado original porque considera que opera como un condicionamiento que permite y justifica el mal en la historia.El hombre original es el punto cero de la historia. Se diferencia del animal por poseer tres rasgos; la perfectividad, el amor de sí (lo que en Hobbes era instinto de conservación) y piedad. Estos son principios pre-racionales; lo que sucede después es por el desarrollo de la razón. La inteligencia humana se diferencia del animal sólo cuantitativamente.Por el contrato cada uno de nosotros pone en común su persona y todo su poder bajo la suprema dirección de la Voluntad General. Antes éramos individuos aislados y ahora, por el contrato social, surge ese cuerpo, sujeto colectivo (el cuerpo que reúne a todos los cuerpos). La alienación total de cada asociado con todos sus derechos es el gesto por el cual quién pasa a ser miembro de una comunidad política rompe con el pasado en que era titular de derechos absolutos sobre las cosas. Como naturaleza tenemos derecho a todas las cosas; con la alienación renuncio a todo y pongo todo en manos del sujeto que estoy creando. Es el bautismo del hombre nuevo, el abandono de todo egoísmo. A los asociados no les queda nada para reivindicar. Quien se da a todos, no se da a ninguno. Quién obedece a la ley, no obedece a ningún ser humano sino que se obedezco a sí mismo.No queda nadie en situación privilegiada. Se restablece la igualdad absoluta, el punto de partida en que todos éramos iguales, con la ventaja de que hemos generado un sujeto soberano entre cuyas funciones está mantener la homogeneidad resultante del gesto de "todos somos iguales ante la ley" La homogeneidad a que da lugar la alienación total tiene que ver con algún tipo de equilibrio socio-económico y no sólo ciudadano.La Voluntad General es siempre justa porque no se puede cometer injusticia contra sí mismo. Es justa porque produce leyes. Al mantener distancia respecto de la parte, debe partir de todos para aplicarse a todos.Pero la Voluntad General, que sería el Parlamento, no administra, sino que esta tarea es realizada por el Poder Ejecutivo que es un funcionario que aplica la ley y ahí no puede haber errores. El Ejecutivo es un empleado del Soberano que media entre la universalidad del Legislativo y sus leyes y la particularidad de los casos concretos. Lo que vuelve universal a la Voluntad General no es tanto el número de votos sino el interés total. Cada uno se somete voluntariamente a las condiciones que impone la obligación igual para todos y nadie escapa. Si los sujetos se han alienado totalmente, aceptan todo lo impuesto.La ley es el realizarse de la racionalidad total en el Soberano y lo que éste manda es racional. Para pactar deben estar ya dadas las condiciones que serán consecuencia del pacto. Lo que el hombre pierde con el contrato es su libertad natural. La libertad aparece limitada por la Voluntad General y por la propiedad, que es la politización de la mera posesión física. La Voluntad General debe defender la propiedad. Al recibir los bienes, la comunidad no sólo se los quita, sino que legitima la propiedad. Como decía Locke: "Yo dí todo a la comunidad para que me lo devuelva". Soy libre porque obedezco a la ley que yo me he dado. Si la Voluntad General se equivoca, no es ella sino una mayoría cuantitativa que decidió desde su particularismo.Quiere insuflarle religiosidad a la república, a partir de la idea de que sin religiosidad no hay justicia, pero se trata de una religión nacional, patriótica y tolerante. El ateo no puede pertenecer porque el ateísmo es un lujo de los ricos, dice. Presenta la religiosidad como lo que hay de verdadero en el discurso bíblico pero enmarcado en una religión civil. Es una profesión de fe civil basada en el sentimiento y que no puede ser impuesta obligatoriamente. Es lícito condenar a muerte al que se comporta como si no creyera. Su tolerancia es compatible con la pena de muerte. Al pegar religión y política, disuelve la barrera del fuero interno, que ni Hobbes se atrevió a disolver.Cabe agregar que su posición es coherente con el punto de partida que adopta: "el hombre nace bueno, o mejor dicho, no malo".
Por la Prof. María Elena Unamunzaga
Colaboración
Hay leyes naturales objetivas que rigen el cosmos y leyes morales naturales que rigen al hombre y éste debe respetar el orden del universo y de su propia naturaleza. El hombre no interviene en forma individual en la constitución de la polis, que se conforma a partir de familias, clanes, mediante la aceptación de pautas de vida comunes que tienden a un bien común. El hombre es naturalmente sociable, al no poder bastarse solo a sí mismo. El orden de la ciudad revela el orden del cosmos y se ha de vivir según la razón y dominar las pasiones. Estas ideas perduraron en la Edad Media. Santo Tomás de Aquino (1225-1274) recibió el influjo de las ideas de Aristóteles y de San Agustín, y a través de este último, el pensamiento del cristianismo antiguo y de la Patrística, así como también de un platonismo y un estoicismo ya cristianizados.Sostiene el origen divino del poder, porque Dios quiso que los hombres viviesen correctamente gobernados. Por tanto, el gobernante que no gobierna de acuerdo al bien común, deja de ser legítimo, aunque siga en el poder. La ley que contradice el derecho natural no es ley.En los albores de la Modernidad, bajo el influjo del Humanismo, se producirá un profundo giro antropológico que llevará al derrumbe de los conceptos universales objetivos sostenidos por Aristóteles y el Medioevo cristiano. Se inicia un progresivo proceso de secularización, un divorcio entre fe y cultura, que se manifestará también en el plano político. Irrumpe la subjetividad y, desaparecido el fundamento trascendente, surgen distintas concepciones iusnaturalistas.Mientras esto sucedía en el resto de Europa, España -abocada a la lucha contra los moros- ingresó más tardíamente en la Modernidad y sus humanistas se mantuvieron fieles a la tradición escolástica que allí no decayó como en el resto de Europa. Así encontramos a dos juristas que iniciaron lo que se llamaría el Derecho de Gentes, hoy Derecho internacional. Son ellos Francisco de Vitoria (1483-1546) y Francisco Suárez (1548-1617).El primero, dominico y teólogo español, escribió 15 conferencias, de las cuales sólo se conservan algunas notas. Sentó importantes principios sobre el Derecho internacional.El segundo, jesuita, fue llamado "Doctor Eximius", "el más moderno de los escolásticos" por haber revitalizado la decaída filosofía Escolástica. Sostendrá que el hombre, imagen y semejanza de Dios, es capaz de perfeccionamiento a través de la inteligencia y la voluntad. La primera es la facultad de mayor perfección y la segunda le permite el dominio de sus operaciones, haciéndolo libre. Por su naturaleza, el hombre tiene inclinación a asociarse con otros hombres constituyendo distintas sociedades. Entre ellas, establece la sociedad familiar, considerada imperfecta, y la civil o política, que es perfecta y necesaria para el logro de una vida plena y para alcanzar la paz y la justicia. Será el primero en afirmar que el poder es otorgado directamente por Dios al pueblo y que éste cede sólo el ejercicio del poder a los gobernantes, pudiendo removerlos. La república es la sociedad civil ya constituida por un pacto expreso entre los hombres que la componen y que, por medio de otro pacto -político- trasladan el poder a quien será el encargado de promover el bien común de toda esa comunidad, que es el Estado.A medida que se consolidan los Estados modernos en las restantes naciones europeas, y en un marco de secularización creciente, se plantea el problema de la gobernabilidad desde un enfoque puramente humano que dará lugar a las nuevas teorías iusnaturalistas que intentarán legitimar el orden político sin un sustento teísta.En este contexto, Thomas Hobbes (1588-1679), inglés, estudió filosofía escolástica y lógica en Oxford, sostiene una teoría donde extrapola su experiencia personal en la convulsionada Inglaterra en que le tocó vivir. Pasó largos períodos en Francia donde visitó a Descartes y tomó contacto con sus ideas, de donde adoptó el método matemático y el mecanicismo. Pero criticó su dualismo. Dirá: "todo es materia y la materia está regida por las leyes del movimiento". Adopta un materialismo mecanicista, una concepción empirista del conocimiento siguiendo la línea inglesa iniciada por Francis Bacon, sus predecesores de Oxford y que continuarán Locke, Berkeley y Hume en un creciente escepticismo en camino hacia el positivismo del siglo XIX.En su "Leviatan" (una de las bestias con que Dios castiga a los orgullosos), Hobbes desarrolla una teoría absolutista: el Estado surge para remediar el estado de naturaleza en que los hombres, guiados por el egoísmo y la ley del más fuerte, están inmersos en una guerra de todos contra todos que hace imposible la paz y la armonía. Sin un estado de autoridad fuerte, sobrevendría el caos y la anarquía. Cada hombre se convertiría en lobo del hombre (Homo hominis, lupus). Para él, el Estado es algo artificial, opuesto a la naturaleza humana. Propone la monarquía absoluta como forma ideal de gobierno y, por ende, rechaza la división de poderes.John Locke (1632- 1704) tuvo gran influencia en su país, Inglaterra, y en toda Europa, sobre todo en Francia entre los Ilustrados, precursores de la Revolución Francesa. Es el padre del liberalismo político porque el poder político aparece sometido a la idea de propiedad.¿Por qué se abandona el estado de naturaleza? Puede ser que mi vida esté en peligro y conviene que nombre un juez imparcial. Pero tanto mejor será un Estado cuanto menos poder tenga.¿Por qué tengo que respetar al otro, siendo todos los hombres libres e iguales? En el estado de naturaleza ya está todo, pero faltaba una autoridad en la tierra y así surge el Estado. A diferencia de Hobbes, ya antes del contrato hay una sociabilidad natural. Para establecer el contrato, los hombres deben estar antes socializados.La producción es lo que legitima la propiedad. Lo que hace a Dios propietario del hombre es haber sido su productor. En Locke hay todavía una posición teísta: la ley natural prima todavía sobre la ley positiva.Necesita justificar cómo se puede llegar a ser propietario individual. El hombre tiene una relación de propietario a propiedad con la naturaleza. Al operar sobre ella, al transferirle al objeto natural los rasgos de mi propia personalidad, es decir, a través de la actividad laborativa, me hago propietario. El objeto físico se ha laboralizado y mediante esa relación laborativa el hombre establece relaciones sociales, se socializa, renuncia al uso de la fuerza.No puedo devenir propietario más que de aquello sobre lo que coloco una actividad laboral. El dinero es una invención resultante de un pacto. La herencia es una institución natural, no política.Mientras en Hobbes hay un solo intérprete y aplicador de la ley, en Locke se puede decir al soberano que se equivoca. Aclara que los actos que llevan a la rebelión no son actos de injusticia y que el único juez capaz de juzgar es el pueblo.En esta concepción la política queda reducida a mera administración. "Pueblo" son los que viven en sociedad y tienen propiedad, los vecinos, la gente respetable.El Estado político es igual al estado de naturaleza, más un juez imparcial, que es el Poder Legislativo. El Poder Ejecutivo es sólo un funcionario del Poder Legislativo. Para evitar abusos absolutistas establece la división de poderes para que se limiten unos a otros. Puede haber remoción del Poder Ejecutivo, sin alterar el Legislativo.Sus ideas políticas prepararon el camino para la constitución de loe Estados liberales.Juan Jacobo Rousseau (1712-1778). Su teoría política, que tanto ha influido en el pensamiento político, señala que por naturaleza el hombre es aún "no malo", pero el alejamiento de esa naturalidad original condujo a una socialización imperfecta, volviéndolo egoísta.Presenta a la sociedad contemporánea como corrupción de la naturaleza humana. Es necesario instaurar la naturaleza en la civilización. Rechaza la idea del pecado original porque considera que opera como un condicionamiento que permite y justifica el mal en la historia.El hombre original es el punto cero de la historia. Se diferencia del animal por poseer tres rasgos; la perfectividad, el amor de sí (lo que en Hobbes era instinto de conservación) y piedad. Estos son principios pre-racionales; lo que sucede después es por el desarrollo de la razón. La inteligencia humana se diferencia del animal sólo cuantitativamente.Por el contrato cada uno de nosotros pone en común su persona y todo su poder bajo la suprema dirección de la Voluntad General. Antes éramos individuos aislados y ahora, por el contrato social, surge ese cuerpo, sujeto colectivo (el cuerpo que reúne a todos los cuerpos). La alienación total de cada asociado con todos sus derechos es el gesto por el cual quién pasa a ser miembro de una comunidad política rompe con el pasado en que era titular de derechos absolutos sobre las cosas. Como naturaleza tenemos derecho a todas las cosas; con la alienación renuncio a todo y pongo todo en manos del sujeto que estoy creando. Es el bautismo del hombre nuevo, el abandono de todo egoísmo. A los asociados no les queda nada para reivindicar. Quien se da a todos, no se da a ninguno. Quién obedece a la ley, no obedece a ningún ser humano sino que se obedezco a sí mismo.No queda nadie en situación privilegiada. Se restablece la igualdad absoluta, el punto de partida en que todos éramos iguales, con la ventaja de que hemos generado un sujeto soberano entre cuyas funciones está mantener la homogeneidad resultante del gesto de "todos somos iguales ante la ley" La homogeneidad a que da lugar la alienación total tiene que ver con algún tipo de equilibrio socio-económico y no sólo ciudadano.La Voluntad General es siempre justa porque no se puede cometer injusticia contra sí mismo. Es justa porque produce leyes. Al mantener distancia respecto de la parte, debe partir de todos para aplicarse a todos.Pero la Voluntad General, que sería el Parlamento, no administra, sino que esta tarea es realizada por el Poder Ejecutivo que es un funcionario que aplica la ley y ahí no puede haber errores. El Ejecutivo es un empleado del Soberano que media entre la universalidad del Legislativo y sus leyes y la particularidad de los casos concretos. Lo que vuelve universal a la Voluntad General no es tanto el número de votos sino el interés total. Cada uno se somete voluntariamente a las condiciones que impone la obligación igual para todos y nadie escapa. Si los sujetos se han alienado totalmente, aceptan todo lo impuesto.La ley es el realizarse de la racionalidad total en el Soberano y lo que éste manda es racional. Para pactar deben estar ya dadas las condiciones que serán consecuencia del pacto. Lo que el hombre pierde con el contrato es su libertad natural. La libertad aparece limitada por la Voluntad General y por la propiedad, que es la politización de la mera posesión física. La Voluntad General debe defender la propiedad. Al recibir los bienes, la comunidad no sólo se los quita, sino que legitima la propiedad. Como decía Locke: "Yo dí todo a la comunidad para que me lo devuelva". Soy libre porque obedezco a la ley que yo me he dado. Si la Voluntad General se equivoca, no es ella sino una mayoría cuantitativa que decidió desde su particularismo.Quiere insuflarle religiosidad a la república, a partir de la idea de que sin religiosidad no hay justicia, pero se trata de una religión nacional, patriótica y tolerante. El ateo no puede pertenecer porque el ateísmo es un lujo de los ricos, dice. Presenta la religiosidad como lo que hay de verdadero en el discurso bíblico pero enmarcado en una religión civil. Es una profesión de fe civil basada en el sentimiento y que no puede ser impuesta obligatoriamente. Es lícito condenar a muerte al que se comporta como si no creyera. Su tolerancia es compatible con la pena de muerte. Al pegar religión y política, disuelve la barrera del fuero interno, que ni Hobbes se atrevió a disolver.Cabe agregar que su posición es coherente con el punto de partida que adopta: "el hombre nace bueno, o mejor dicho, no malo".
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