Ciudad |

Teresa Bogado tras el repunte del río: "Somos un barrio olvidado"

La referente y creadora del merendero los "Chicos del Arroyo Gaitán", señaló que  en el barrio, conocido como La Tablita, no recibieron ayuda del estado municipal. Indicó que el salón en donde desayunan y almuerzan los fines de semana 140 niños de la zona quedó anegado por el agua. Adelantó que esta semana no cocinará, debido a que junto a su gente, se abocará a tareas de limpieza.

Los pequeños de un barrio que se caracteriza por contar con un número importante de viviendas precarias-chapa, y cartón- y otras- muy humildes de material- se acercaban hasta la casa de Teresa para llevarse un paquete de galletitas y una leche. Escena que se repite todos los días, pero en los que corren con el agravante de tener que cruzar por el agua en la intersección de Misiones y Clavarino y Misiones al norte donde todavía queda agua.

Teresa recordó que los días miércoles o jueves fueron los más difíciles, luego de un fin de semana donde “pudimos desarrollar nuestra tareas normalmente. Dijo que no imaginaba que el río iba a crecer tan rauda y rápidamente. “Prácticamente no nos dio tiempo a nada. Ver el salón con 60 centímetros de agua me produjo una sensación horrible”, aseguró.

Vista de la calle Misiones casi brasil.jpg

“Ahora que el agua bajó nos abocamos a tareas de limpieza. El salón quedó muy sucio y con barro por todas partes. Párrafo aparte para “la enorme cantidad de ratas que pululan en el merendero. Es increíble, algo nunca visto. No sabemos qué hacer con la presencia de tantos roedores y lo peligroso que esto significa para la salud”, alertó Teresa.

Asimismo, resaltó que “no hay que olvidarse que los fines de semana comen aquí 140 niños de todas edades”. Este fin de semana no cocinará porque la prioridad es limpiar. Para eso necesitamos, una vez más, de la solidaridad de la gente. Pidió que aquellos que puedan se acerquen al merendero, Clavarino y Misiones, con lavandina y elementos varios para limpieza.

Andrés, uno de los vecinos damnificados, dijo que los que habitan esta zona no pueden vivir así. Opinó que algo está pasando, porque “hasta no hace demasiado tiempo con el río a 4 metros no teníamos inconvenientes, pero ahora el agua ingresó a nuestras viviendas y dañó las pocas pertenencias que tenemos”.

merendero.jpg

Al igual que Teresa dijo que la “inundación provocó que el lugar se llenará de ratas”.

Juan, un joven de 32 años, también charló con ElDía. Lo hizo en el techo de su casa; lugar donde vivió y pernoctó junto a sus tres pequeños hijos. Amargado por el momento, dijo que la casa que está levantando, fue “castigada por la inundación”. Y continúa “todo fue muy rápido, no tuve demasiado tiempo como para salvar lo poco que tengo”. Así que “miércoles y jueves trepamos al techo, colocamos unas lonas, tiramos dos colchones y nos quedamos en lo alto de la casa, soportando dos noches muy frías”. Mencionó que no dejó la “casa sola por temor a que roben mis pertenencias”. Juan trabaja como ayudante del albañil, laburo que no puede “realizar por quedarse junto a sus seres queridos en un “bendito improvisado en el techo de su casa de material que reemplaza al rancho en el que vivió varios años”.

La situación de Juan se repetía en varias casas y casillas ubicadas a pocos metros. Vecinos que decidieron “cobijarse de las bajas temperaturas con bolsas y nylon en los techos por miedo a ser robados”.

Pedro, vecino del Barrio Munilla, en un terreno ubicado a la vera de la avenida Parque, a tres cuadras de Pellegrini en dirección al río, levantó un pequeño campamento junto a una vecina. Dijo que “no dejó la zona y que montó guardia los días en que la creciente anegó su casa por temor a que le roben”. Señaló que “gracias a un vecino que nos donó leña cocinamos, nos calentamos e hicimos guardia miércoles y jueves”.

La Tablita

El agua ya no corre por el arroyo Gaitán frente al primer asentamiento de la ciudad. Baja lentamente. No escurre como debería provocando, esta situación, que las bolsas de basura se queden en el lugar.

Se hundió la barcaza del puerto

Ayer, a las cinco de la mañana, la vieja barcaza que fuera reflotada, hace algunos años, comenzó a hundirse. Finalmente, cerca de las 10, de la mañana terminó sumergida en el fondo del río. Cabe destacar que la correntada destrozó la marina de Melchiori, frente al puerto local y arrastró varios botes y canoas.

Dejá tu comentario