Terminó la pesadilla para González y Pérez: el Tribunal dictó la absolución
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El fiscal José Candiotti no formuló acusaciones y el Tribunal Oral Federal dispuso la absolución inmediata de los asambleístas. Por la tarde regresaron a Gualeguaychú y se organizó una caravana por el centro de la ciudad.El 22 de mayo será para siempre un día especial en la vida de Miguel Pérez y Miguel Ángel González. Fue el día en que terminó la pesadilla que se inició el 26 de abril de 2009 con la muerte del motociclista Walter Maulucci, ocurrida en vísperas a la marcha al puente internacional.Pérez y González fueron los únicos a los que la Justicia Federal de Concepción del Uruguay, a través de la fiscal María de los Milagros Squivo y del juez Pablo Seró, les mantuvo el procesamiento. Esa imputación por homicidio culposo, por más ilógica que pareciera, prosperó y llegó hasta el Tribunal Oral Federal de Paraná.Dos días de audiencia le bastó a los jueces Lilia Carnero, Noemí Berros y David Chaulet para entender que esos dos asambleístas poco tenían que ver con el desgraciado hecho que había ocurrido mientras estaban durmiendo.De antemano se sabía que el juicio no daba para más y que en la tercera audiencia, realizada ayer por la mañana, se iba a definir todo. El fiscal José Candiotti señaló en su alegato que el lugar del accidente estaba señalizado e iluminado y que el motociclista Maulucci había sido advertido por personal de Gendarmería sobre lo que estaba ocurriendo y que a pesar de ello, la víctima continuó.A partir de ahí la historia es conocida. No formuló acusación en su contra y solicitó la inmediata absolución. Las defensas repitieron lo mismo que había dicho el fiscal anteriormente y los jueces no perdieron más el tiempo: dispusieron la absolución. "No hay nada que festejar"Conocida la disposición judicial, se organizó el regreso de los dos hombres que supieron aguantar durante varios años el peso de una acusación. Se corrió la voz para recibirlos en la esquina de Rocamora y 25 de Mayo. A través de llamados telefónicos y mensajes de texto se iba monitoreando la hora de llegada.A las 17.30 arribó Miguel Pérez en el auto de su abogado Víctor Rebossio, y media hora después llegó la combi que trasladó a Miguel González junto a un grupo de asambleístas, que durante los tres días permanecieron en el frente de los Tribunales de Paraná con banderas y bombos.Pérez mostró la cara de alivio y González sacó a relucir sus lágrimas de felicidad, guardadas durante largos años. "Yo nunca me sentí culpable de nada, porque no soy un delincuente. Siempre estuve con las manos limpias y siento orgullo por lo que hice, nunca estuve arrepentido", manifestó Pérez, el hombre que se hizo conocido por su enorme mate."Esto que pasamos no se lo deseo a nadie, pero esto no lo veo como un triunfo ni nada por el estilo. Yo solo dije que era la justicia la que debía estar en el banquillo de los acusados", enfatizó el asambleísta y aseguró que "estamos fortalecidos en este reclamo social, donde solo hay gente común a la que no nos gusta que nos digan cómo tenemos que vivir".Miguel González es menos verborrágico que Pérez. No está acostumbrado a estar delante de los micrófonos y eso se notó en sus declaraciones, las cuales siempre fueron medidas y contundentes."Hay momentos en que no se qué decir", señaló González mientras caminaba a la camioneta donde lo esperaba Pérez para recorrer el centro de la ciudad. Sólo confió que "fueron 6 años y estas últimas tres noches fueron fatales, donde no he dormido".Evidentemente quebrado por la emoción del recibimiento, se acordó de las personas que lo acompañaron y que fueron cruciales para mantenerlo de pié, aunque dejó un espacio para su gran amor de los últimos años: "No gané yo solo, ganó la asamblea". Además redobló la apuesta: "no aflojé cuando estaba procesado, no voy a aflojar ahora que estoy sobreseído". La vara de mimbreVíctor Rebossio, que defendió a los acusados junto a Luis Leissa y Osvaldo Fernández, fue irónico en sus declaraciones sobre todo lo que dejaron los años de procesamiento. "Festejo no hay porque no se puede recuperar lo que vos nunca perdiste. Hoy se ha reconocido la sinrazón de la acusación y quedó al descubierto que esto debería haberse resuelto de otra manera", manifestó.Ante la pregunta de quién debería llevarse el reto del Tribunal Federal, Rebossio no dudó en mencionar a Squivo, que "ve criminales donde hay ciudadanos de bien", y a Seró, al que tildó de mezquino.El defensor explicó el por qué de ese calificativo. "Nosotros apelamos en Cámara y la mitad de los procesados fueron absueltos, pero se mantuvo la acusación sobre Pérez y González porque se le quería seguir dando con la vara de mimbre a Gualeguaychú".Agregó que "el propósito era el de desalentar la Asamblea, destruirla", y trazó un paralelismo con la causa Nisman: "a nosotros nos tiraron con Maulucci". "Debemos permanecer atentos en la protesta y moderados en nuestro festejo, porque no hay nada que festejar: les habían quitado la chequera y ahora se las devolvieron, nada mas", satirizó.
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