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Terminó la votación y las miradas están centradas en los principales distritos

Con el cierre de las casi 14 mil mesas de votación distribuidas en todo el país para la realización de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) se terminó la primera etapa para definir quién será el presidente de la Argentina desde el 10 de diciembre. Tal como estaba previsto, estos comicios ratificaron la fuerte polarización en la que está sumergida la política argentina.

Si bien es cierto que son diez las fórmulas presidenciales que compiten por llegar al sillón de Rivadavia, la realidad es que las dos principales candidaturas son las que encabezan el actual presidente Mauricio Macri y el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández. Las ocho fórmulas restantes tienen objetivos distintos pero parecidos: algunos apuntan a superar el 1,5% de los votos para poder competir en la elección general; otros a consolidar un porcentaje de votos suficiente como para arrastrar a sus postulantes al Congreso y lograr alguna banca.

Para los equipos de campaña de Juntos por el Cambio y del Frente de Todos, cuando después de las 22 empiecen a llegar los primeros resultados comenzará el diagramado de la estrategia para los 77 días que faltan para las elecciones generales del 27 de octubre. La clave en torno a cómo plantearán sus campañas los dos principales espacios políticos está relacionada con un detalle clave del reglamento electoral: si ninguna fórmula supera el 45% de los votos o el 40% con una diferencia de 10 puntos sobre la inmediata competidora, todo se definirá en un balotaje el 24 de noviembre.

Uno o dos puntos porcentuales en las PASO pueden ser clave en octubre. Por ejemplo, si sucede lo que el viernes pronosticaron los mercados, un empate técnico o una victoria por poca diferencia de Fernández, en Juntos por el Cambio llegarían con niveles altos de confianza al 27 de octubre.

Por el contrario, si Fernández triunfa pero con una diferencia mayor a cuatro o cinco puntos, en el centro de campaña del Frente de Todos celebrarían, aunque no descorcharían botellas de espumante. Es que en 2015 Daniel Scioli alcanzó el 36,69% de los votos en las PASO y superó por más de ocho puntos a la combinación de lo obtenido por las tres candidaturas de Cambiemos: las fórmulas Mauricio Macri-Gabriela Michetti; Ernesto Sanz-Lucas Llach; Elisa Carrió-Héctor 'Toty' Flores cosecharon el 28,57% de los votos.

Pero esa diferencia no fue suficiente para el entonces gobernador de la provincia de Buenos Aires: si bien consiguió el apoyo de casi 600 mil electores más y alcanzó el 37,08%, Cambiemos fue la alianza que más creció entre las PASO y las generales con un aumento de 3 millones de votantes, lo que implicó que Macri cosechó el 34,15% de los votos y forzó un balotaje.

Entonces, en los dos principales centros de campaña no solo estarán atentos al porcentaje que alcancen en las PASO, sino también a la eventual diferencia entre el primero y el segundo. Pero además, seguirán de cerca lo que suceda con el voto en blanco, que también puede ser clave para que la elección general se defina en la primera vuelta.

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