“Todavía hay gente que tiene a los trabajadores rurales en negro”
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La titular de UATRE en Gualeguaychú realizó fuertes declaraciones en relación a la precariedad laboral existente en algunos establecimientos del Departamento. También se refirió a la situación de los trabajadores de arándano en el norte de la provincia. Fabián MiróSi algo caracteriza a la gremialista es no tener 'pelos en la lengua'. Dice lo que piensa y no tiene ningún tipo de tapujo.En dialogó con ElDía destacó que tiene pendientes, en el Departamento, "muchas inspecciones que queremos hacer, debido a que todavía - y aunque parezca mentira -, hay muchos trabajadores en negro, más de lo que la gente puede imaginar", aseguró.Dijo que en Gualeguaychú encontró en lugares "donde trabaja gente en forma permanente, hasta cinco o seis en negro, algo que considero una vergüenza, dado que en los tiempos que corren existen facilidades para inscribir a los trabajadores. Tener al personal en esas condiciones es lamentable, ya que lo están privando de sus derechos, además de no pagar lo que corresponde", enfatizó.Se sabe que la precariedad laboral existe en las ciudades, también en el campo, pero en este último "es más difícil encontrar estas irregularidades, porque estancias y establecimientos rurales están alejadas de las grandes urbes, se hace difícil llegar, por los caminos, pero nada es imposible y si desde el gremio detectamos algo, vamos a donde sea y tratamos de encontrar las soluciones", acotó.Dijo que las inspecciones que se realizaron, hasta el momento, fueron "en lugares importantes y de gente importante, que no les pagó a sus peones por cuatro y cinco meses". Gente de buen poder adquisitivo que Callero no mencionó " pero en el caso de que no se pongan al día como corresponde, daré a conocer los nombres de los establecimientos y el de sus propietarios", advirtió y agregó que "muestran una cara, dicen una cosa, cuando la realidad es totalmente diferente".Dijo que algunos trabajadores "denuncian estas irregularidades graves", y agregó que "las que más se animan son las mujeres. Ellas vienen y ponen las cartas sobre la mesa describiendo la realidad que les toca vivir". LOS ARÁNDANOS En su condición de integrante de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores, Calleros viaja a distintos lugares. Uno de ellos es Concordia, capital del arándano en la provincia, donde encontró a "zafreros que trabajan en forma irregular y en malas condiciones". Acotó que se "trata de trabajadores golondrinas que viajan con sus familias, muchos de Santiago del Estero, también de Misiones, e inclusive de Bolivia"."Siempre vemos la necesidad del de afuera, pero pocas veces miramos las del que vive en nuestra tierra", destacó y comentó que el "trabajo arranca en agosto, cuando antes era en octubre y por tres meses, incrementándose el número de personas que labura en una cosecha que es manual".Se mostró sorprendida, "porque en cada inspección los trabajadores cuando nos ven tratan de esquivarnos, salen corriendo, a sabiendas de que si los encontramos y fichamos, al otro día están despedidos. Esa es la triste realidad que les toca vivir".Cargó también contra Renatea (reemplazó al Renatre, que ahora volvió a funcionar)" entidad que se encargaba de las inspecciones y no dejaba entrar a UATRE, realizando inspecciones que no funcionaron, dado que no existen actas, quedando claro que no hicieron un buen trabajo. Ahora es otro cantar, debido a que tenemos posibilidades de trabajar con el Ministerio de Trabajo", contó.Relató luego que "en algunas explotaciones de arándanos encontramos familias en casillas sumamente precarias, otras en piezas chicas, en camas cuchetas, unas arriba de otras, llegando a contar seis camas en esas condiciones. Viven en lo que la jerga se denomina gallinero, aunque no es la primera vez que sucede esto" y recordó, que "en Gualeguaychú, años atrás, vivimos situaciones parecidas con el arándano y la madera, algo que se pudo corregir a tiempo".Señaló que "la gente, la mayoría de las veces, por temor a perder lo poco que tiempo no habla y no denuncia las atrocidades y las explotaciones a la que es sometida". LA OBRA SOCIALCalleros dijo que la Obra social de los trabajadores rurales llegó a cortarse en toda la provincia, pero las expectativas de que se solucione el problema están cerca, "menos en Gualeguaychú que es un párrafo aparte. Algo muy triste, porque el sindicato no existe si no se tiene un buen servicio al beneficiario y al afiliado y no puede ser que no se le pueda brindar una asistencia médico. Esto es un problema que excede a Osprera (Obra social de los trabajadores del campo), y sería bueno que todos nos juntáramos para solucionar un grave problema como es el de la salud", concluyó.
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