Todo igual, pero no tanto…
A dos semanas del recambio institucional era común en otros momentos respirar un aire cargado de inquietudes, curiosidades y versiones. Esto no sucede en la actualidad porque tanto en el orden nacional como en nuestra provincia no habrá modificaciones. Todo seguirá igual. O por lo menos de manera parecida. Es lo que corresponde porque así lo decidió el pueblo. Por Mario Alarcón MuñizNo obstante, algunas cosas han comenzado a cambiar, aún antes de la fecha señalada. La revisión de la política de subsidios nacionales evidencia la sana intención de corregir procedimientos que por lo visto produjeron buenos efectos electorales, pero a un costo excesivo para la caja estatal, además de una distribución injusta -recién lo hemos sabido estos días- a favor de empresas y personas que no necesitaban auxilio alguno. Ahora en esa línea varios renuncian de manera voluntaria al subsidio y se sugieren aplausos por el ejemplo, aunque bien disfrutaron de la ventaja durante siete u ocho años. El reconocimiento cuadraría si decidieran devolver la plata.Otra señal anticipada del nuevo período es la distancia que del sindicalismo está tomando la Presidenta. Si bien algo se había insinuado tenuemente hace más de un año, aún en vida de Néstor K (recuérdese el acto de Moyano en River), la tendencia se ha acentuado después de las elecciones. Obsérvese que no hablamos de enfrentamiento -término usado por algunos medios nacionales-, sino de toma de distancia. Y así debe ser. Cada uno en su lugar.No abundan elementos de la actualidad para visualizar el tiempo que viene. Hay que esperar. Las designaciones que en los próximos días dispondrá la Presidenta para integrar su próximo gobierno -que no presentaría mayores cambios- pueden ayudar a encontrar respuestas parciales. Una de ellas la referida a la opción entre figuras de reconocida tradición peronista y las de otros orígenes aparecidas en los últimos años bajo el acogedor palio K. Dentro de lo normalLa situación en Entre Ríos no es muy distinta. No tiene por qué serlo, pues en la provincia también el pueblo optó por la continuidad. Urribarri no ha informado nada acerca de la composición de su gabinete y es probable que algo se insinúe en el curso de la semana, pero con seguridad ya lo tiene conversado y resuelto. De todos modos el tema no desvela a nadie, salvo a los probables protagonistas.El gobernador se verá obligado a designar ministro de Desarrollo Social, pues el titular de la cartera, José Cáceres, será vicegobernador en el período entrante. Fuentes confiables aseguran que el lugar será ocupado por el actual vice, José Lauritto, que en tal caso dejaría su banca de diputado provincial y con ella también la muy probable presidencia de la cámara baja.También cambiará Planificación, porque el ministro Guillermo Federik pasará a colaborar en un sitio importante con la nueva intendenta de Paraná, Blanca Osuna. Será una suerte de enlace y gestión permanente entre los gobiernos provincial y municipal. Otros nombresNo se pronostican mayores cambios en el resto del gabinete, salvo en pocas ubicaciones de segunda o tercera fila. Se estima que aún contra su deseo de retirarse, Diego Valiero, hombre de números llevar, continuará por algún tiempo al frente de la cartera de Economía. En verdad ya se había retirado de la función pública cuando en 2003 Jorge Busti lo convocó para ocupar ese lugar. Algo parecido sucede con el ministro de Gobierno, Adán Bahl, quien probablemente continuará en el cargo que ocupa desde que a fines de 2006 Busti lo ascendió para suplantar al ministro Urribarri designado candidato a gobernador.De los dos ministerios que inaugurará la próxima gestión, el de Turismo ya tiene titular. Es Hugo Marsó -por dos semanas más intendente de Colón-, a quien Urribarri nombró ministro mucho antes de crearse la cartera (caso único, según se cree), luego de que Marsó ganara por sorteo el primer lugar en la lista de candidatos a diputados provinciales. El gobernador necesitaba ese sitio privilegiado para Lauritto, que al final de cuentas tampoco sería diputado, conforme hemos visto.La política se caracteriza por estas cosas extrañas, poco entendibles para quien no está metido en sus vericuetos. Dentro de esta madeja cabe la designación del titular de Trabajo, otro nuevo ministerio. Se menciona sin confirmación al gremialista mercantil Daniel Ruberto, con quien Urribarri tiene una cuenta pendiente a partir de la renuncia del sindicalista a su precandidatura a intendente de Paraná para allanarle el camino a Osuna. Una señal negativaDentro de este panorama sólo un caso registrado hace una semana obliga a prestar atención. A las puertas del nuevo período institucional no parece buena señal el inesperado relevo de la rectora normalizadora de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (Uader), Graciela Mingo. Designada hace casi cuatro años por este mismo gobierno, su misión era la de normalizar la universidad por primera vez desde su fundación hace una década.El proceso estaba en marcha con una elección realizada (la de estudiantes el pasado 16), otra inmediata (la de administrativos el próximo miércoles) y el resto del cronograma programado y confirmado hasta la normalización definitiva en abril. Tras una breve pero intensa campaña de medios de clara tendencia oficialista, al cabo de la primera elección el gobernador relevó a la rectora, veinte días antes de concluir la gestión. Es al menos extraño o inoportuno el procedimiento. Hasta ahora parece difícil cambiar la opinión de quienes sostienen que se trata de un acto orientado a interrumpir u orientar el proceso normalizador. Los próximos pasos ayudarán a interpretar la cuestión.
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