Trabajar en Nochebuena: historias de un festejo particular, cubierto de nostalgia
Muchos hombres y mujeres pasan desapercibidos para la mayoría de las personas que esta noche brindarán con sus familias en los hogares. Ellos son los encargados de continuar con tareas que no descansan a pesar de vivir una noche especial. Por Carlos Riera, Guillermo Navarro y Mónica Farabello Médicos, policías, bomberos, agentes de tránsito, playeros, comerciantes y otras tantas personas deben trabajar durante la Nochebuena. elDía habló con algunos de estos actores que explican los sentimientos que les produce pasar las fiestas alejados de sus seres queridos.Muchos han naturalizado estar ausentes en la mesa familiar para estas fechas pero confiesan que la nostalgia nunca desparece. Despojados de cualquier susceptibilidad, enfrentan su responsabilidad porque saben que sus tareas significan un servicio a la comunidad que no se debe alterar bajo ninguna circunstancia. Navidad entre emergencias Dos médicos residentes del Hospital Centenario, son los representantes de muchos profesionales de la medicina, que en estas fiestas estarán trabajando mientras todos brindan junto a sus familiares.Pablo Morali y Luciano Romero permanecerán de guardia en Navidad y Año Nuevo. Serán acompañados por un cirujano, un pediatra, un ginecólogo y dos o tres enfermeras.Romero es oriundo de Nogoyá y relata que la primera fiesta en la que trabajó fue "una navidad de hace tres años, cuando estaba recién llegado a Gualeguaychú".En tanto, Morali, también comenzó con sus guardias en los días de fiesta en el 2008. Ambos coinciden en que se preparan para pasar una Navidad con sus compañeros, pero que es muy difícil poder sentarse a cenar debido a las urgencias que van surgiendo."Uno piensa que va a poder brindar con sus compañeros pero nunca se puede. En las últimas fiestas surgieron urgencias y terminamos cerca de las tres de la mañana tratando de estabilizar a un paciente", relató Morali.Además, recordó que "en una de las fiestas del año pasado, atendimos a una mujer que se había quemado, tuvo una convulsión y cayó sobre la parrilla y se quemó el torso y la cara".Por su parte, Luciano Romero contó que la idea es "organizar un momento para pasar con tus compañeros", aunque aseguran ser concientes que no planifican "cenar ni brindar, porque ya sabemos que cerca de las 11 y media de la noche, empiezan a llegar algunos heridos".Los médicos señalaron que su trabajo se intensifica en ciertos horarios que "van desde las 12 hasta la 1 y después nuevamente a las 5 de la mañana, nos pasa todos los fines de semana con los boliches". "Algo para comer parados"La cena de Navidad y fin de año, es muy distinta para los médicos y enfermeros que están de guardia. "Tratamos de llevar algunos sándwiches o algunas empanadas, como para compartir un momento", indicaron."Nos organizamos para ver quién lleva algún postre, alguna comida, pero después generalmente terminamos comiendo muy tarde o directamente, no probamos bocado", expresó Romero. Además con "la adrenalina que te genera una emergencia, después no podemos ni dormir".Más allá del sacrificio que significa trabajar en las fiestas y estar alejados de las familias, Pablo Morali resaltó: "no imagino haciendo otra cosa que no sea medicina, y no me molesta trabajar en las fiestas".Por su parte, Luciano Romero opinó que "lo bueno es que estamos trabajando entre compañeros que ya nos conocemos. En mi caso, que no soy de la ciudad, me hacen pasar un momento agradable, o menos triste". Además, aseguró que su amistad con Pablo, le hace más llevadero el momento del brindis porque "a veces te toca trabajar en un servicio privado donde hay gente que ni conoces". Con una actitud paternalLas conversaciones a la hora de una cena navideña en el Hospital, se basan en relatar anécdotas de años anteriores, manifestaron los médicos residentes y resaltaron que "algunos médicos que son más grandes que nosotros, que ya han pasado muchas fiestas trabajando y que tienen algo paternal con nosotros, nos ayudan cuando vamos a trabajar en la primera fiesta"."Muchas veces nos acordamos alguna anécdota graciosa, que también puede pasar", agregó Romero. "Recordamos una fiesta que nos llamaron de una supuesta emergencia y cuando llegamos, estaba el paciente acostado y todos los demás brindando", dijeron entre risas.En esta Navidad y fin de año, los médicos estarán de guardia para atender cualquier emergencia que surja. Reciben alrededor de 300 pacientes por día, haciendo turnos de 24 horas corridas, pero afirman con tristeza que "mucha gente no valora nuestro trabajo". De recorrida preventivaLa Policía no está exenta de sus servicios a la comunidad en una fiesta tan tradicional como lo es la Navidad. Mientras unos brindan en sus hogares, efectivos realizan recorridas por la ciudad para controlar y prevenir cualquier tipo de delito.Eduardo Javier Acuña es Sargento Primero de la Policía y se encuentra a cargo del Grupo Especial Operativo Táctico. Lleva 22 años en la fuerza y durante todo ese tiempo le tocó en reiteradas oportunidades realizar guardias durante la Nochebuena.A pesar de la vasta experiencia con la que cuenta, afirma que uno nunca termina de acostumbrarse y la familia tampoco pero ha ido naturalizando que alguna de las fiestas no la pasará con sus seres queridos sino trabajando.Asegura que de todas las guardias que realizó durante sus años de servicio, las menos nostálgicas han sido las que cumplió cuando recién ingresó a la fuerza, debido a su juventud, pero con el paso de los años y una familia ya constituida la cuestión cambió.Para apaciguar un poco la faltante de sus seres queridos al momento en que el reloj marca las 12 de la noche, los efectivos que dependen de la Jefatura Departamental se reúnen a cenar y brindar con sus demás compañeros que corren con la misma suerte."Uno lo que quiere es estar con la familia en esos días que son tan especiales pero a medida que van pasando los años ya es normal", contó el Sargento Primero y agregó que "al llegar las 12 uno se mentaliza en el trabajo".Acuña señaló que su familia "también siente la faltante de la misma forma" pero "los chicos ya lo toman como algo normal, por supuesto que cuando uno está ya es otra la alegría en el entorno y en el ambiente".Cuando el Sargento hace memoria de las nochebuenas que le tocó trabajar lo primero que le viene a la cabeza es una gran pelea que sucedió en un boliche bailable de la zona de la costanera tres años atrás, donde se tuvo que actuar con material antitumultos.En este lugar se abrió antes de las 12 del 24 de diciembre y en el momento del brindis se desató una gresca que comenzó en el interior del inmueble y se trasladó a la calle. "En esa oportunidad tuvimos varios policías lesionados pero en la actualidad se ha calmado este tipo de circunstancias porque los jóvenes prefieren pasar la Nochebuena con su familia y luego ir a bailar", comentó Acuña. Por lo menos dejan propinaAunque es de no creer, algunas personas creen oportuno recargar el combustible de sus vehículos en plena Nochebuena y para ello necesitan de la asistencia de un playero. Marcelo Cáceres tiene desde hace 10 años esta loable actividad en una estación de servicio en el centro de Gualeguaychú y cuenta con asombro lo que ocurre los 24 de diciembre por la noche.Minutos antes de las 12 y por un plazo de media hora, los empleados que tienen la mala suerte de cubrir la guardia en la estación se reúnen con sus familiares que se acercan a acompañarlos pero Cáceres recuerda que "muchos automovilistas a la medianoche en punto están haciendo cola y tocan bocina para que se los atienda"."Algunos dejan propina pero muchos vienen con el copete medio entonado", comenta entre risas este playero que sabe que pasar la Nochebuena trabajando no es lo mejor que le puede pasar pero "hay que agachar la cabeza y darle para adelante, hoy no se puede andar eligiendo mucho".
Tres tristes tigresLos agentes de la Dirección de Tránsito son unos de los pocos trabajadores municipales que deben mantener una guardia mínima en Nochebuena. La mayoría corta sus actividades a las 22 y las retoma alrededor de las 4 pero durante ese lapso de tiempo quedan en sus puestos un oficinista, el encargado de la guardia y un chofer.Un agente que lleva 19 años de servicio y que no quiso hacer público su nombre por una cuestión de pudor, comentó que la dirección del área hace rotar a su personal para estas fechas especiales. Aquellos a los que les toca trabajar pasan el momento del brindis recordando historias y extrañando a su familia."Quedamos en nuestros puestos de trabajo a la espera por si llega a haber algún tipo de accidente u otro problema pero siempre está tranquilo porque la gente está en sus hogares a la hora de comer esperando el brindis", explicó el agente."Las fiestas son para estar en familia, a nosotros nos tocó trabajar y sabemos que a alguien le tiene que tocar, alguien tiene que hacer este trabajo", manifestó el entrevistado y confesó que a la hora del brindis "se extraña muchísimo, cuando escuchás la pirotecnia y todo eso te da una nostalgia que te lleva a querer estar en casa pero todos sabemos que esto es un servicio a la comunidad y tenemos que trabajar".Durante el lapso de tiempo que dura la guardia, los "tres tristes tigres" se ponen a contar anécdotas y a compadecerse entre ellos por la mala suerte que les tocó y se advierten entre todos que "para el 31 no los enganchan". "Debe tomarse como un día normal"Daniel Olivera, empleado de una empresa de seguridad privada y de una distribuidora de insumos para kioscos, tiene una visión diferente que los demás entrevistados y aseguró que hay que quitarle dramatismo al hecho de tener que trabajar mientras otros festejan.Si bien es nacido en Quilmes, provincia de Buenos Aires, hace dos décadas que está vinculado a Gualeguaychú aunque tras probar suerte en otras localidades, incluso en la República Oriental del Uruguay, desde hace varios años se encuentra radicado por motivos laborales y familiares.Olivera es uno de los tantos hombres y mujeres que por el tipo de servicio que prestan, les puede tocar trabajar durante las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Y él lo ha hecho en varias oportunidades como empleado en diversos rubros y en diferentes lugares.En Gualeguaychú trabajó como sereno, como administrativo en una firma de correo privado, como conserje de hoteles, entre otros rubros. Y ahora presta servicios en una conocida empresa de seguridad y en una distribuidora.En casi todos los empleos, ha tenido que pasar al menos una fiesta trabajando. De todos modos, para él "es un día más, porque si te mentalizas que estas lejos de la familia te bajoneás, se complica, extrañas demasiado".El hombre insistió en que trabajar en las fiestas "debe ser tomado como un día más, con todo lo que eso implica", pero aclaró que "a veces tiene que ver con el tipo de empleo que tenés y el lugar dónde estás".En ese sentido recordó que en el último hotel donde trabajó lo autorizaron a ir a recibir la Navidad con su familia, pero que es diferente la situación cuando se presta servicios en una empresa de seguridad privada porque "estás para otra cosa y no podés hacerlo, no tenés esa posibilidad".Olivera explicó que además de haber tenido que trabajar en las fiestas, toma estas fechas como "un día normal". "Nunca tuve problemas en prestar servicios en Nochebuena, Navidad o Año Nuevo, sobre todo después de la muerte de mi padre porque las fiestas perdieron interés para mi, pese a que tengo hijos y a ellos les gusta; pero en lo particular perdieron interés", remarcó.Señaló que las personas que tienen que cumplir con su trabajo en las fiestas de Navidad o fin de año, "tratan de no pensar que la familia está reunida y en cambio decimos 'que suerte que mañana voy a estar en casa porque al otro día no trabajo'"."Hay que tomarlo como un día normal", insistió Daniel pero aclaró que "la familia te llama a las doce y te dicen que están tristes porque mientras ellos festejan uno está solo o con los compañeros, que en definitiva terminan siendo la familia en ese momento".Destacó que "es interesante poder compartir el momento con otros compañeros, se lleva algo para comer y tomar, es algo diferente a lo que es normalmente un festejo, pero hay que trabajar, es como si fuera el cumpleaños de un amigo y no te invitan".En cuanto a la posibilidad de elección respecto a aceptar trabajar o no en fechas como estas, Olivera dijo que "si decís que no, al otro día no tenés más empleo y en definitiva eso es parte de la actividad que te toca; cuando uno no tiene trabajo desea estar haciéndolo sin importar el día de la semana o la fiesta que sea, por lo que se debe tener la misma mentalidad cuando estás ocupado". Las historias son miles y seguramente habrá algunas más por contar. Esta noche es considerada especial para muchos pero otros tantos ya están mentalizados en que deberán afrontar una jornada laboral más sin importar que es Nochebuena.
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