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Tras 1500 horas de prácticas en el Centenario, están a seis estaciones de ser obstetras

Las futuras licenciadas en obstetricia terminaron sus prácticas finales en el Hospital Centenario. Conocé la historia de Melina, Karen y Agustina y cómo es el paso a paso de un parto en medio de la pandemia.

Así como se llevan adelante en nuestro efector las prácticas finales de los estudiantes de Medicina y de Kinesiología, lo propio hicieron tres jóvenes de la Licenciatura Binacional en Obstetricia de la Facultad de Ciencias de Salud de la Universidad Nacional de Entre Ríos.

Tras 7 meses de trabajo en medio de la pandemia de Covid-19, Melina, Karen y Agustina culminaron esta semana sus 1500 horas de prácticas finales obligatorias en el Hospital Centenario.

Al respecto, el Jefe del Servicio de Obstetricia Pablo Arbelo detalló que las estudiantes “hacen pase de sala junto a residentes y médicos del servicio”, así como también “consultorio externo tanto en embarazos de bajo riesgo junto con las obstétricas como de alto riesgo junto a los médicos a cargo”

Además, añadió que “también están en la guardia de obstetricia y participan tanto en cesáreas programadas como de urgencia”.

“Es re lindo, está bueno acompañar a la mujer en un momento tan especial de su vida”, expresó Melina, mientras que Karen destacó que “las guiamos para que puedan tolerar y disfrutar a su vez el momento, porque para eso estamos, para acompañarlas y guiarlas y que sea un proceso lindo, a pesar de que es doloroso”.

El paso a paso del parto

Las jóvenes de 24 y 26 años comentaron que en la sala de preparto “primero vamos controlando desde que se interna la paciente con 4 o 5 centímetros de dilatación. Luego observamos los latidos, las contracciones y a su vez hacemos tacto para ver si avanza la dilatación o no. Acompañamos a la mujer y le ofrecemos distintos métodos (la pelota, que camine) y varias medidas para que vaya sobrepasando el momento, que para algunas es fácil y para otras es súper difícil”.

A continuación, cuando la mujer tiene la dilatación completa, “pasamos a sala de parto, tenemos la ayuda de las chicas de enfermería y si es un parto que viene normal la asistimos con la obstétrica, y si se complica llamamos a ginecología”, relataron.

Finalmente, una vez que nació el bebé “fomentamos el apego con la mamá y esperamos a que deje de latir el cordón. Y si se necesitó hacer algún corte en el momento del parto lo suturamos también”, describieron, y acotaron que por cualquier complicación “al lado está la sala de Enfermería de recepción al recién nacido”.

Acerca del parto respetado, destacaron que “se trata de que sea lo menos intervencionista posible, que cada procedimiento e intervención sea explicada a la mujer, que a su vez pueda estar acompañada de la persona que ella elija tanto para el trabajo de preparto, el parto y el posparto, el puerperio y la crianza del bebé”.

“Dejamos pasar al familiar que ella quiera, por la pandemia es una sola persona con barbijo y todos los protocolos, y los hacemos partícipes de ese momento”, agregaron.

A seis estaciones de ser Licenciadas en Obstetricia

Ambas, al igual que Agustina, terminaron de cursar la carrera el año pasado y tenían que hacer las prácticas finales, pero la pandemia las postergó hasta el mes de septiembre, cuando por fin pudieron comenzar. Y, esta semana, finalmente culminaron con las misas tras 7 meses (1500 horas) entre el Hospital Centenario y un Centro de Salud que le fue asignado a cada una.

“Cada dos días hacíamos guardias de 24 horas en el Centenario, y cuando no teníamos guardia íbamos a los centros de salud”, comentaron.

Las chicas valoraron el trato por parte de todo el personal del efector, tanto de las enfermeras como de los médicos y, fundamentalmente, de las parteras “que estuvieron con nosotras en todo momento, desde que entramos que nos mirábamos entre nosotras y teníamos miedo hasta la última práctica”.

“Estuvo súper bien, la verdad que nos van a quedar hermosos recuerdos del hospital, soy muy buenos compañeros”, agradecieron, y contaron que van a seguir asistiendo “porque nos ayuda a no perder la práctica, elegimos un día a la semana y venimos, no es obligatorio pero nos brinda una carrera hospitalaria hasta que nos recibamos”, destacaron.

Ahora, el último eslabón para convertirse en profesionales es el ECOE (examen clínico objetivo y estructurado) que rendirán en los próximos días. “Consta de la simulación de la atención a una paciente embarazada, son 6 estaciones y cada una tiene un caso clínico que tenemos que resolver”, explicaron.

“Ojalá nos recibamos ahora… después vemos que rumbo tomamos”, desearon, y adelantaron sobre su futuro que “nos gustaría seguir la residencia”. ¡Éxitos!

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