
En la Casa del Encuentro, los participantes de los diferentes países realizaron las conclusiones de las tres jornadas. Se refirieron a la "mafia organizada, el papel de los medios de comunicación y la falta de compromiso político". Concluyó ayer el Encuentro sobre Trata de Personas, en el que participaron referentes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Luego de las dos primeras jornadas donde se debatió y se expuso en diferentes paneles, los participantes redactaron un comunicado final y definieron cuál será el tema del próximo encuentro.Aseguraron que se reunieron "para compartir y reflexionar sobre la dignidad de todo ser humano, y asumir una actitud profética frente a la violación grave de la misma en la trata de personas".En el comunicado final del Encuentro de Diócesis de Frontera, expresaron que "la Trata de Personas tiene por fin la explotación comercial de la persona con fines sexuales, laborales o de robo y venta de órganos. Tiene modalidad de crimen organizado y estructura 'empresarial', maneja una alta movilidad de las personas y considera al ser humano como un bien transferible y vendible según la oferta y la demanda". El comercio de la TrataEn otro de los párrafos, indican que es "alarmante el crecimiento que se refleja en un movimiento anual de dinero que supera al del tráfico de armas, convirtiéndola en la segunda actividad criminal más rentable en el mundo, después del narcotráfico".Por otra parte, informaron que "la trata implica captar una persona, trasladarla, coaccionarla, venderla, amenazarla, violentarla, usarla y descartarla. Hablamos de violencia física, psicológica, de engaño o pseudo convencimiento, a veces con intervención de familiares o personas con las que la víctima está comprometida afectivamente".Asimismo, alertaron sobre la existencia de "mafias organizadas que recurren, a su vez, a subredes menores, presentes en casi todas nuestras ciudades y pueblos, capitales o del interior".En tanto, expresaron que Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay son países de origen, captación, destino y tránsito de personas."El turismo sexual infantil opera tanto en la zona de la triple frontera como en grandes ciudades. Ofrece adolescentes, niñas y niños para servicio sexual de extranjeros y en numerosos casos, los trafica a otros países de América y a Europa Occidental", expresan en el comunicado final del Encuentro. Preocupaciones de los disertantesUno de los puntos que resaltaron los participantes del Encuentro y calificaron como preocupantes, es "la desinformación, el desconocimiento y a veces la indiferencia, el silencio y aún la insensibilidad que existe en vastos sectores de la sociedad. La corrupción que lleva a la complicidad de quienes tienen que luchar para detener este crimen, que debería ser declarado de lesa humanidad".Por otra parte, indicaron que existen "resabios de la cultura machista que denigra y rebaja a la mujer. La demanda permanente de los 'clientes' del comercio sexual y la impunidad de estos prostituyentes, que con su demanda sostienen este mercado criminal".A su vez, rescataron algunos puntos positivos en los que se debe hacer hincapié, como "las diferentes manifestaciones en las que se resalta el valor de la persona, la dignidad de la mujer, la vida familiar. Las movilizaciones populares en reclamo de justicia y cumplimiento de la ley. Los esfuerzos de las autoridades que actúan con rectitud moral y dedicación y los distintos canales de recepción de denuncias que van apareciendo". Qué decía Juan Pablo IIEn el año 2002, el beato Juan Pablo II, expresó que "la trata de personas humanas constituye un ultraje vergonzoso a la dignidad humana y una grave violación de los derechos humanos fundamentales".Además, aseguraba que "estas situaciones son una afrenta a los valores fundamentales que comparten todas las culturas y todos los pueblos, valores arraigados en la misma naturaleza de la persona humana. El alarmante aumento de la trata de seres humanos es uno de los problemas políticos, sociales y económicos urgentes vinculados al proceso de globalización; representa una seria amenaza a la seguridad de cada nación y es una cuestión de justicia internacional impostergable."