Tres empleados locales del Senasa recibieron el preaviso de despido
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Trabajan desde hace 16, 10 y 8 años -respectivamente-, pero sólo los últimos cuatro fueron en blanco. El senador provincial Mattiauda prometió defender los puestos, pero la preocupación continúa, al igual que la asamblea permanente. Se refuerza el rumor de privatización del ente.Ayer por la tarde, tres empleados del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) en Gualeguaychú recibieron un preaviso de despido por parte de los directores regionales del organismo. No se enteraron mediante una reunión cara a cara, tampoco mediante un llamado telefónico: lo supieron mediante un frío e impersonal mensaje de Whatsapp.Los trabajadores que serían cesanteados próximamente son Rosana Caraballo (16 años en la repartición de los cuales 12 estuvo en negro), Alejandro Gasc (10 años, 6 en negro) y Sebastián Torres (8 años, cuatro en negro).Todos los empleados del Senasa en Gualeguaychú mostraron ayer la angustia lógica que genera la posible pérdida de la fuente de trabajo, y no pudieron disimular el enojo por el modo "cobarde" en que fueron informados los tres compañeros del preaviso. Pero aun así, ayer se presentaron a trabajar como todos los días y atendieron a los que se acercaron a realizar un trámite, que al ingresar a las oficinas fueron informados que el personal se encuentra en estado de Asamblea Permanente.El mayor temor de todos es que además de los que ayer recibieron el aviso de que serán cesanteados -aunque todavía no llegó el comunicado oficial-, están seguros que luego habrá una segunda tanda de despidos, que continuará hasta que no quede nadie en el organismos, avalando así la teoría que afirma que la intención del Gobierno nacional es tercerizar los servicios del Senasa."Están echando a la gente como perros a la calle, sin la más mínima sensibilidad. La situación que se vive es parte de una perversa estrategia del Gobierno para achicar el gasto público basados en el preconcepto de que el trabajador estatal es un ñoqui", informó a ElDía Alberto Mendoza, delegado de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) en el Senasa.El gremialista, además, sostiene que el desguace que se está realizando y el preconcepto que tiene la administración del presidente Mauricio Macri sobre los trabajadores se contrapone irónicamente con la idoneidad de los funcionarios que conforman el Gabinete: "Los directores regionales cumplen órdenes del Ministro de Agroindustria Luis Etchevehere, una persona que fue nombrada como máxima autoridad en esta repartición teniendo cuentas pendientes con la Justicia", recriminó.La situación que atraviesa la oficina de Gualeguaychú no es atípica, sino que los despidos en el Senasa alcanzaron en una primera instancia a 130 empleados en todo el país y que luego llegaron a 240 cesanteados en una segunda etapa. Inclusive, la situación en la ciudad no es la peor en la provincia: "En la de Ceibas quedó una sola persona, a punto de jubilarse, mientras que en Colón no quedó ninguno y fue cerrada", informó Mendoza en declaraciones a ElDía desde Cero.¿Se puede revertir esta situación?A media mañana, y luego de la llegada de los preavisos de despidos, se acercó a la dependencia local del Senasa el senador provincial del bloque Cambiemos Nicolás Mattiauda. Mantuvo una reunión a puertas cerradas con todos los empleados de la repartición, tanto los administrativos como los técnicos.Al término de la reunión, Mattiauda prometió que va a "elevar los fundamentos por los que hay que defender los cargos que se pusieron en disponibilidad en la ciudad, que a su vez es defender la necesidad del vecino".Además, sostuvo que por el sistema de precarización laboral en el cual muchos de los empleados del Senasa local están inmersos, por lo cual hay "fundamentos más que válidos para analizar la reincorporación. En la frialdad de los números que se manejan en Buenos Aires, la historia de Gualeguaychú no se conoce, y allá no saben que hay personas que llevan casi 20 años en la función".Mattiauda justificó el achique del personal mencionando que "en la última etapa del kirchnerismo hubo un aumento desmesurado en la planta permanente de trabajadores. En 2008 trabajaban 600 personas, mientras que en 2015 la suma se elevó a 4.300", pero enseguida aclaró que este no es el caso del Senasa Gualeguaychú: "A muchos de ellos los conozco desde hace mucho tiempo, más que los cuatro años que llevan contratados y trabajando en blanco. Estoy seguro que muchos trabajan desde hace más de diez años en la absoluta informalidad. Por eso tenemos que defender la estabilidad laboral de estos trabajadores porque hay una historia de trabajo por parte de ellos que los avala".Sin embargo, los rostros serios de todos en las oficinas del Senasa local -tanto los que recibieron el preaviso como los que temen recibirlo muy pronto- demostraban que esas palabras no brindaban ninguna seguridad y que no creían del todo las palabras del Senador provincial que es parte del mismo frente político que el presidente Macri."Hace 16 años que trabajo acá, de los cuales doce fueron en negro", sostuvo Rosana Caraballo, una de las empleadas que recibió el preaviso por Whatsapp. Sos ojos están enrojecidos, señal inequívoca de la angustia que vive desde que supo que tiene los días contados en el organismo. Aun así, atendió a todos los que fueron a realizar diferentes trámites. La misma actitud tuvieron los otros dos cesanteados: Alejandro Gasc, padre de cuatro y cuyo ingreso es el único ingreso en su hogar, y Sebastián Torres, padre de tres. "Lo que pretende el Gobierno nacional es quitarnos funciones a todos nosotros y al Senasa en sí para terciarizar el servicio, tal y como ocurre en otras reparticiones del Estado", concluyeron con amargura.La tercerización del EstadoSegún denunciaron los trabajadores del Senasa y dirigentes de ATE, en el puerto de Buenos Aires el Gobierno nacional sacó la fiscalización que el Senasa realizaba para controlar la exportación de granos y productos agrícolas. Y en Entre Ríos, delegaron esa función a la Fundación contra la Fiebre Aftosa (Fucofa), una entidad privada conformada por productores agropecuarios.Además, por orden de Nación se han retirado las inspecciones veterinarias de los frigoríficos y puesto camineros. En su lugar, se permitió que profesionales a cargo de las empresas queden a cargo de la faena de animales y el control sanitario, por lo que el Estado ya no reraliza ese control sino que es la misma empresa la que se autocontrola."Lo que estamos viviendo es la puesta en marcha de un plan de desguace y destrucción del Estado por parte de esta gestión que está al frente del Gobierno nacional", denunciaron los dirigentes de ATE en Entre Ríos. El INTI Gualeguaychú ya no funciona másLa responsable de la dependencia local fue despedida y ya nadie quedó en funciones en la oficina local.Si se busca en internet INTI Gualeguaychú los resultados dirán que en España 130, en el edificio de la Corporación del Desarrollo Gualeguaychú (CODEGU), funciona una dependencia del Instituto Nacional de Tecnología Industrial. Sin embargo, cuando uno se acerca, lo único que ve es una oficina vacía: hace un tiempo fue despedida la licenciada Angelina Schmidt, la responsable local del organismo."Hasta ahora no han asignado a nadie a la unidad Gualeguaychú, así que actualmente no funciona INTI Gualeguaychú", explicó con resignación Schmidt a ElDía, quien trabajó 15 años.Fue cesanteada sin causa junto a 258 personas más pertenecientes al organismo como parte del plan de achicamiento del Estado. Actualmente, INTI trabaja en una reestructuración definida por una empresa privada española llamada Tecnalia, pero según denuncian los trabajadores despedidos y en funciones, la verdadera intención es privatizarlo y desarmar la estructura actual del INTI para reconvertirlo en función de los intereses económicos de empresas extranjeras."Están ejecutando un plan estratégico sin tener en cuenta las líneas de acción en cada territorio, sino que toman decisiones sin levantarse de un escritorio", afirmó Schmidt, quién además describió los proyectos que quedaron truncos por el cierre de las oficinas locales: "Estábamos trabajando fuerte con los emprendedores, en diseños de impresión en 3D, ciclos de capacitaciones y todos los acuerdos que habíamos hechos con varias instituciones y el Municipio. Todo esto quedó suspendido".El cierre del INTI (o la falta de personal idóneo a cargo) no sólo perjudica a la ciudad sino además a localidades como Urdinarrain, Larroque, Gualeguay o Islas del Ibicuy, donde hace tiempo se venía trabajando fuerte en todo lo que refiere a la producción ictícola.Ahora depende de la buena voluntad de la dependencia de Concepción del Uruguay que todos estos proyectos sigan en marcha, pero sin nadie que delegue los mismos, casi todos están destinados a quedar en el olvido. Por ahora, no hay señales de que vayan a direccionar recursos humanos a la extensión del INTI en Gualeguaychú, que por ahora sigue siendo sólo una oficina vacía.
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