Tribuna abierta: Vacilaciones en el umbral
Adiós. Hasta pronto. No vuelvas nunca. Que se repita...Centenares de expresiones tan similares como contradictorias coronan una despedida. Difieren según las situaciones. Por eso en todos los casos son subjetivas.
Mario Alarcón MuñizEn cada fin de año sucede lo mismo. Unos anhelan la prolongación de 2011. Otros le reprochan golpes y que desaparezca ahora mismo. Lo cierto es que el tiempo siempre avanza. Mirándolo bien "...sólo es tardanza / de lo que está por venir", conforme reflexiona nuestro padre Martín Fierro. "No tuvo nunca principio / ni jamás acabará, / porque el tiempo es una rueda / y rueda es eternidad; / y si el hombre lo divide / sólo lo hace, en mi sentir, / por saber lo que ha vivido / o le resta que vivir".El diagrama que los humanos hemos trazado acerca del tiempo, indica que al presente año le restan pocas horas y se aproxima 2012. Una nueva etapa de 366 días. Esa es la realidad.Lo que se fue ya es historia. Ante nuestros ojos aparecen páginas en blanco. Intensidad políticaEl año electoral se apaga. En su transcurso hemos vivido con intensidad diversas alternativas políticas. Demasiadas alternativas. Algún día será más natural y normal esto de renovar los gobiernos cada cuatrienio, sin pelear los cargos a zarpazos y mordiscones, como si el comicio significara el fin del mundo, el que gana vive y al otro se lo entierra. Es una elección, nada más. El pueblo opta por el que más le agrada o le asegura mejores condiciones de vida. Si el elegido no cumple, es posible corregirlo a los dos años o cambiarlo a los cuatro. Así de simple. No hay razón para desesperarse por la manija.Sin embargo, entre nosotros estas cosas se plantean a muerte. Entonces la campaña electoral suele nutrirse de términos ofensivos o en todo caso despectivos, muy pocas ideas y escasas propuestas. En el año que se va lo vivimos por duplicado: primarias en agosto, generales en octubre. Cada comicio tuvo sus alternativas y características, pero ambos fueron intensos. Cheque en blanco o compromisoTriunfó el oficialismo, bien se sabe. Todo indicaba que así concluiría el proceso. No obstante resultó novedoso el volumen del respaldo electoral logrado por los gobiernos nacional y provincial. Los motivos fueron variados y en su momento los hemos comentado.En el último día de 2011 sólo interesa destacar que se trató del hecho político del año que por supuesto no sólo trasciende a 2012 sino al resto del período.Son inevitables en estos casos las interpretaciones diferentes y hasta opuestas. La historia lo demuestra. Y el problema se resuelve según la formación intelectual y política de los protagonistas.Unos entienden que un fuerte respaldo popular habilita para todo, sin mayores contemplaciones. Igual a un cheque en blanco. Otros creen que el alto nivel de aceptación implica una enorme responsabilidad y por lo tanto un mayor compromiso de cumplir con el deber de gobernar de manera transparente, según la Constitución y el sentido común. ¿Quiénes son los terroristas?Así se presentan las vacilaciones en el umbral de 2012. Aunque no será un año electoral, se esperan fuertes definiciones políticas y quizá económicas que tendrán consecuencias. Cabe admitir que es muy general expresarlo de este modo sin mayores precisiones, pero algo se advirtió ya en los primeros veinte días de esta segunda etapa cristinista a través de un paquete de leyes apuradas que trasuntan urgencias, aprietes y amenazas. Lo comentábamos hace una semana a pocas horas de la aprobación parlamentaria y con escaso o ningún debate, del presupuesto, el impuesto al cheque, la emergencia económica, los poderes de excepción, el nuevo estatuto del peón rural, el control del papel para diarios y la ley antiterrorista, entre otros asuntos.Este último tema ha provocado en los últimos días una sucesión de reclamos que confirman lo que sosteníamos la semana pasada: el peligro que la legislación aprobada entraña para la convivencia democrática por la esencia represiva que contiene. Un pequeño detalle avala esta impresión: el miércoles pasado en un programa de televisión de Buenos Aires, un panelista K bastante gordito cuyo nombre no recuerdo, calificó de " terrorista" a Alfredo de Angeli. Cuidado con estas cosas que comienzan a insinuarse.Habrá que ver quiénes son los "terroristas": si los que reclaman o los que aprietan. Es otra de las vacilaciones del momento.
Mario Alarcón MuñizEn cada fin de año sucede lo mismo. Unos anhelan la prolongación de 2011. Otros le reprochan golpes y que desaparezca ahora mismo. Lo cierto es que el tiempo siempre avanza. Mirándolo bien "...sólo es tardanza / de lo que está por venir", conforme reflexiona nuestro padre Martín Fierro. "No tuvo nunca principio / ni jamás acabará, / porque el tiempo es una rueda / y rueda es eternidad; / y si el hombre lo divide / sólo lo hace, en mi sentir, / por saber lo que ha vivido / o le resta que vivir".El diagrama que los humanos hemos trazado acerca del tiempo, indica que al presente año le restan pocas horas y se aproxima 2012. Una nueva etapa de 366 días. Esa es la realidad.Lo que se fue ya es historia. Ante nuestros ojos aparecen páginas en blanco. Intensidad políticaEl año electoral se apaga. En su transcurso hemos vivido con intensidad diversas alternativas políticas. Demasiadas alternativas. Algún día será más natural y normal esto de renovar los gobiernos cada cuatrienio, sin pelear los cargos a zarpazos y mordiscones, como si el comicio significara el fin del mundo, el que gana vive y al otro se lo entierra. Es una elección, nada más. El pueblo opta por el que más le agrada o le asegura mejores condiciones de vida. Si el elegido no cumple, es posible corregirlo a los dos años o cambiarlo a los cuatro. Así de simple. No hay razón para desesperarse por la manija.Sin embargo, entre nosotros estas cosas se plantean a muerte. Entonces la campaña electoral suele nutrirse de términos ofensivos o en todo caso despectivos, muy pocas ideas y escasas propuestas. En el año que se va lo vivimos por duplicado: primarias en agosto, generales en octubre. Cada comicio tuvo sus alternativas y características, pero ambos fueron intensos. Cheque en blanco o compromisoTriunfó el oficialismo, bien se sabe. Todo indicaba que así concluiría el proceso. No obstante resultó novedoso el volumen del respaldo electoral logrado por los gobiernos nacional y provincial. Los motivos fueron variados y en su momento los hemos comentado.En el último día de 2011 sólo interesa destacar que se trató del hecho político del año que por supuesto no sólo trasciende a 2012 sino al resto del período.Son inevitables en estos casos las interpretaciones diferentes y hasta opuestas. La historia lo demuestra. Y el problema se resuelve según la formación intelectual y política de los protagonistas.Unos entienden que un fuerte respaldo popular habilita para todo, sin mayores contemplaciones. Igual a un cheque en blanco. Otros creen que el alto nivel de aceptación implica una enorme responsabilidad y por lo tanto un mayor compromiso de cumplir con el deber de gobernar de manera transparente, según la Constitución y el sentido común. ¿Quiénes son los terroristas?Así se presentan las vacilaciones en el umbral de 2012. Aunque no será un año electoral, se esperan fuertes definiciones políticas y quizá económicas que tendrán consecuencias. Cabe admitir que es muy general expresarlo de este modo sin mayores precisiones, pero algo se advirtió ya en los primeros veinte días de esta segunda etapa cristinista a través de un paquete de leyes apuradas que trasuntan urgencias, aprietes y amenazas. Lo comentábamos hace una semana a pocas horas de la aprobación parlamentaria y con escaso o ningún debate, del presupuesto, el impuesto al cheque, la emergencia económica, los poderes de excepción, el nuevo estatuto del peón rural, el control del papel para diarios y la ley antiterrorista, entre otros asuntos.Este último tema ha provocado en los últimos días una sucesión de reclamos que confirman lo que sosteníamos la semana pasada: el peligro que la legislación aprobada entraña para la convivencia democrática por la esencia represiva que contiene. Un pequeño detalle avala esta impresión: el miércoles pasado en un programa de televisión de Buenos Aires, un panelista K bastante gordito cuyo nombre no recuerdo, calificó de " terrorista" a Alfredo de Angeli. Cuidado con estas cosas que comienzan a insinuarse.Habrá que ver quiénes son los "terroristas": si los que reclaman o los que aprietan. Es otra de las vacilaciones del momento.
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