Tristeza para millones y bálsamo para pocos
River en la B fue un bálsamo para el gobierno. No importan los desmanes, los detenidos, los destrozos y la eterna ineficacia de la Policía Federal. Al menos por unos días salió de la tapa de los diarios el escandalete de los Schoklender, el INADI y los problemas de inflación. La campaña de Filmus, agradecida.Por Jorge Barroetaveña La tristeza infinita que se vivió el domingo pasado en la cancha de River fue tan grande como el alivio que sintieron los estrategas de campaña del kirchnerismo. Es que a menos de 24 horas de haber anunciado que Amado Boudou será el compañero de fórmula de la Presidenta en octubre, los insucesos en el Monumental sirvieron para sepultar, sino definitivamente, por un tiempo, algunas cuestiones molestas.Al final, Boudou se terminó quedando con el premio mayor. Cuando parecía rezagado y que su relación con Moyano podría perjudicarlo, Cristina decidió premiar su lealtad y su cambio de posición ideológica, algo sustancioso para alguien cuyos orígenes políticos estuvieron en la UCEDé y hoy defiende a rajatabla el 'modelo popular'. Según reveló él mismo luego, se enteró un puñado de minutos antes del anuncio, en medio de un mar de rumores que ya adjudicaban a Juan Manuel Abal Medina la candidatura. El sábado a la mañana, y pese a que algunos gobernadores como Urribarri o Capitanich guardaban una tibia esperanza, estaba todo cocinado. La elección de la Presidenta no fue antojadiza ni incoherente. Es más, guardó estricta consonancia con todo el cierre de listas que llevó el sello indeleble de la Casa Rosada, o de Olivos en este caso, que fue desde donde se dieron las directivas más importantes.Con birome y papel en mano, Carlos Zanini, alter ego y a la postre principal operador de la Presidenta, fue armando como un rompecabezas las listas del Frente para la Victoria en casi todo el país. Fue insólito escuchar a una dirigente revelar que le pidieron que entregara el documento y esperara la decisión final: qué lugar le darían en la lista de legisladores. Zanini actuó con precisión de cirujano: el objetivo era colocar en puestos accesibles a militantes de La Cámpora y kirchneristas puros. Sindicalistas (de Moyano o de donde vinieren) y aparato bonaerense afuera. Si hasta el buenazo de Scioli tuvo que tragarse el sapo (y van) de tener a Mariotto en su fórmula.En las primeras horas, y con la conformación de las listas presentada, se insinuaron algunos coletazos. Pero no pasaron de eso. D'Elía y Viviani protestaron un poco pero los gobernadores no abrieron la boca. Es más, se empeñaron en resaltar las 'bondades' de Boudou y en encolumnarse detrás del armado. Cristina le dio así el punto final a lo que venía insinuando desde que quedó sola al frente del timón: el peronismo es una presencia molesta, y en eso está incluído buena parte del sindicalismo. Con Moyano adentro por supuesto. Su confianza sólo se deposita en las jóvenes generaciones de La Cámpora, en un 'foráneo' como Boudou o en aquellos que demuestran lealtad sólo a su persona. Recela de los conversos y de las viejas estructuras, a las que considera caducas y traicioneras. En eso, es más dogmática y fundamentalista aún que Néstor Kirchner, quién, si tenía que aliarse con el diablo lo hacía, con tal de ganar una elección. Quizás hoy, el margen que le adjudican las encuestas, le dio más aire a la Presidenta para actuar a su antojo. El contexto parece haberla ayudado aunque para octubre todavía falta y las sorpresas en la política argentina suelen abundar.Pero si el impacto de la elección de Boudou no iba a alcanzar para acallar algunos temas molestos, el descenso de River a la B fue un bálsamo. No importan los desmanes, la eterna ineficiencia de la Policía Federal o las sordas peleas (que ya no lo son tanto) entre los ministros Garré y Fernández. Mientras el Jefe de Gabinete dijo que el operativo fue 'impecable' y apenas habían sido '300 vándalos' los que protagonizaron los incidentes, Garré anunció sanciones para los policías por su relación con las barras y pidió las máximas penalidades para el club organizador. En el medio quedó flotando una duda: ¿2.500 policías no pudieron controlar a '300 vándalos'? El desastre del 'Titanic' riverplatense también se llevó al fondo del mar la decisión política que el partido se jugara con público. Los incidentes en Córdoba, con entrada de barrabravas a la cancha que amenazaron delante de millones de espectadores a los jugadores de River, no era suficiente argumento para ordenar las puertas cerradas y tratar de calmar los ánimos de algo que se veía venir? Cuentan que la orden final llegó desde lo más alto del poder, pese a las recomendaciones de las fuerzas de seguridad, incluída la propia Policía Federal. Pero la magnitud del drama deportivo que vivió River tapó todo como un tsunami, aunque dejo al descubierto la crisis que envuelve al fútbol argentino. Y esta vez sí, sin títulos resonantes, la más grave de su historia. Si un club como River, que vendió jugadores por 200 millones de dólares en los últimos 15 años no pudo evitar la debacle institucional (el descenso es una consecuencia) algo huele mal, muy mal, en el fútbol argentino. ¿Qué hacen los clubes con los fondos que les da el estado en concepto de derechos de televisación? ¿No hay controles? Cuentan que el kirchnerismo resolvió sacarse de encima a Grondona, pero considera que aún no es el momento de actuar. La Copa América ahora, las elecciones dentro de unos meses, no quieren que nada interfiera perjudicando el proceso electoral. Pero la caída de River marcará un antes y un después en el fútbol argentino. Desde su atril, la Presidenta mira el espectáculo. Es que hasta el peor drama deportivo, pudo pasarlo indemne. Parece blindada.
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