Trump busca acotar la influencia del Papa en la conflictiva agenda global
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El mandatario norteamericano cuestiona al Sumo Pontífice por su cercanía con Barack Obama, su posición firme respecto a la crisis de los refugiados y su aval a los organismos multilaterales como herramienta diplomática para superar los conflictos mundiales.A mediados de 2013, Barack Obama preparaba una fuerte ofensiva contra el dictador Bashar al-Ásad por haber utilizado armas químicas para repeler la ofensiva rebelde en Siria. Vladimir Putin advirtió a través de un backchannel con la Casa Blanca que ese acto sería tomado como una agresión contra Rusia y su área de influencia en Medio Oriente. Sonaban los tambores en Washington y Moscú, recordando la peor época de la Guerra Fría y un planeta bipolar.El presidente de los Estados Unidos pidió una comunicación con el Vaticano y Francisco no dudó en aplicar su influencia en Rusia para evitar un conflicto armado que beneficiaba a ISIS y multiplicaba la tragedia en una guerra civil que ya había causado miles de muertos y millones de desplazados que buscaban refugio en Europa. El Papa jugó sus fichas y Obama suspendió su ofensiva contra Al Ásad.Cuatro años más tarde, Donald Trump se encontró con un escenario idéntico. Al Ásad utilizando gas sarín contra su población, Putin protegiendo a su peón regional en Naciones Unidas y la necesidad de exhibir un fuerte repudio de Occidente a la crisis humanitaria en Siria. Sin embargo, a diferencia de Obama, Trump creo su propia ofensiva bélica y enterró las escasas reglas de juego que aún operaban en Medio Oriente. Nota relacionada: Macri y Trump se reunirán en Washington el 27 de abril El presidente americano optó por mejorar su imagen pública que por encontrar una salida transitoria a un conflicto que excede su conocimiento y capacidad política. Francisco sabía que Trump no iba a llamar para conjugar su agenda geopolítica con la influencia del Vaticano en Rusia. Y la percepción del Papa no es un dogma de fe: es el único jefe de Estado con poder propio y ascendiente mundial que aún no ha tomado contacto formal con el sucesor de Obama. Nota relacionada: Trump: "La inmigración es un privilegio, no un derecho" Desde su despacho en el Vaticano, Francisco observa con muchísima preocupación las últimas decisiones de Trump. Considera un error colosal que haya bombardeado Siria, no comparte sus amenazas a China y Rusia y le parece un absurdo político desatar una crisis prebélica con Corea del Norte. El Papa asume que Washington pretende recortar su influencia mundial y utiliza su púlpito en Roma para dejar en claro que no aceptará el espacio decorativo que le asignó Trump desde la Casa Blanca.
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