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Un abogado presentó síntomas de Covid y aislaron a otros defensores e imputados

El abogado Raúl Barrandeguy presentó síntomas de coronavirus, se practicó un hisopado y quedó aislado, al igual que otros defensores e imputados. Los alegatos de apertura de los defensores se postergaron para este jueves en el juicio que se sigue al ex gobernador por desvío de fondos públicos para promocionar su candidatura presidencial.

La segunda jornada del juicio al ex gobernador Sergio Urribarri encendió su primer semáforo amarillo: el abogado Raúl Barrandeguy se presentó en una posta respiratoria del Hospital San Martín con síntomas de Covid-19, se realizó un hisopado y se encuentra aislado, al igual que sus contactos estrechos, que son los otros defensores.

También quedó explícita cierta molestia del presidente del tribunal, José María Chémez, que después de escuchar por semanas a los defensores sus temores por el impacto que podría tener la pandemia (llegaron a hablar de gotas y microgotas), tuvo que pedirles que usen el barbijo mientras estén en la sala de audiencias.

Con estas novedades, la audiencia en la que debían escucharse los alegatos de apertura de los defensores de catorce imputados quedó trunca y pasó para este jueves, ya que todos manifestaron su intención de hacerlo en forma presencial y no por vía remota.

Solo lo hizo Emilio Fouces, defensor del ex ministro Hugo Marsó y de Gerardo Caruso, el empresario que instaló el parador playero en Mar del Plata que, según la fiscalía, tenía como objetivo promocionar la precandidatura presidencial de Urribarri.

El ex gobernador y el ex ministro Pedro Báez representan el eslabón que conecta cinco causas acumuladas en este juicio que tiene a quince personas imputadas –el empresario Hugo Montañana, también acusado, fue separado del proceso por razones de salud–. Están acusados por el desvío de fondos públicos a través de campañas publicitarias con el objetivo de promocionar la candidatura presidencial de Urribarri en 2015.

En el caso concreto de Marsó y Caruso, por la instalación de un parador en una playa de Mar del Plata, en el verano de 2015, por el que se pagaron 14.561.870 millones de pesos. “Esos números que presentó la fiscalía no cierran por ningún lado”, dijo Fouces en su alegato, aunque no abundó en ello.

Fouces hizo hincapié en que la instalación del parador en Mar del Plata tenía como supuesto objetivo exhibir los atractivos de la provincia para atraer turistas y eso, dijo, se logró con creces. La contratación se hizo a través del Ministerio de Turismo, entonces a cargo de Hugo Marsó, y la empresa que montó la infraestructura se llama El juego en el que andamos, de Gerardo Caruso, que era también director artístico y de contenidos del programa Fútbol Para Todos y tenía una amplia trayectoria como productor televisivo y de actividades artísticas y culturales, según detalló el defensor.

Dijo que “es una interpretación antojadiza y forzada” la idea de que el parador instalado en Mar del Plata tenía como objetivo instalar la figura de Urribarri como candidato presidencial. “El primer inconveniente es determinar un hecho imposible porque se habla de una campaña proselitista que no existía”, aseguró Fouces.

En ese sentido, explicó que “Marsó era ministro de Turismo de Entre Ríos, su función era promover el turismo de la provincia y lo que hizo en este caso fue proponer a la máxima autoridad distintas acciones tendientes a cumplir con esa obligación”.

“Entiendo que al Ministerio Público Fiscal no le haya gustado la promoción que se hizo. Pero Marsó, cumpliendo con su función, le propuso al gobernador instalar un parador para promover a la provincia como destino turístico en Mar del Plata en un mes que es de alta temporada. El parador no era para promover la candidatura de Urribarri porque nunca fue precandidato; sí instaló a Entre Ríos como destino turístico y lo logró con creces”, insistió el defensor del exministro. (Página Política)

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