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Un centenar de fieles pidió trabajo, agradeció y veneró a San Cayetano

Como todos los años, San Cayetano reunió a los creyentes que piden o dan gracias por tener un empleo. Varios asistieron a la procesión hasta la capilla en el barrio Yapeyú para poder conseguir empleo e insertarse en el mundo laboral.

San Cayetano, patrono del pan y del trabajo, volvió a reunir en su día a las personas que agradecen ser parte del mundo laboral, pero por sobre todo a los que suplican por una oportunidad para conseguir un empleo.

A diferencia de años anteriores, se notó un aumento en la cantidad de creyentes, que a las partir de las 13 se congregaron en la parroquia Cristo Rey, en el barrio Pueblo Nuevo, desde donde partió la procesión de casi un kilómetro hasta la capilla San Cayetano, sobre la calle Sargento Cabral, en el barrio Yapeyú, epicentro de las liturgias que tienen lugar todos los 7 de agosto.

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“Hace varios años que aumenta la cantidad de gente que llega para pedir trabajo, y este año volvió a pasar lo mismo. Lamentablemente, casi todos vienen para pedir, y los que se acercan para agradecer lo hacen de corazón porque saben que son afortunados”, sostuvo Nuria Valiente, empleada en una casa de artículos de limpieza, que hace más de 15 años que participa de la jornada de religiosidad popular que acontece todos los 7 de agosto.

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La peregrinación, encabezada por la figura de San Cayetano, terminó ocupando casi dos cuadras de largo cuando se llegó al destino final. Algunos vecinos se fueron uniendo a medida que la columna fue avanzando y los creyentes pasaban por sus casas. En cambio, otros prefirieron esperar la llegada de la caravana directamente en la capilla, donde recibieron al santo al grito de “¡Viva San Cayetano!”.

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Para celebrar el día del santo patrono, se realizaron tres misas: una al finalizar la procesión, otra por la tarde y la tercera a las ocho de la noche. La primera estuvo oficiada por el obispo de Gualeguaychú Monseñor Zordán, quien fue un partícipe activo durante la procesión.

Durante todo el día varios más se acercaron a la capilla de San Cayetano, ubicada en uno de los sectores más humildes de la ciudad. Muchos sostenían espigas, estampitas y sus imágenes del Santo Patrono del Pan y el Trabajo.

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El contexto económico del país fue el que marcó el aumento de fieles participando de la liturgia: a comienzo de julio, la delegación Gualeguaychú de la Dirección de Trabajo, 523 personas se quedaron sin trabajo en la ciudad, entre despidos y retiros voluntarios, durante el primer semestre del año.

“Hace dos años que estoy sin trabajo. Sobrevivo gracias a alguna changa que aparece y me las rebusco, pero está todo muy difícil: hay poco trabajo, los servicios no paran de subir. Hasta cargar la SUBE es un problema. Ojalá todo mejore pronto. Y eso que yo no tengo hijos ni estoy casado, sino no sé cómo haría”, manifestó Martín, vecino de la capilla de San Cayetano, quien inmediatamente concluyó: "Uno de los religiosos me dijo que San Cayetano nos pide que tengamos confianza y que creamos en él, en la Virgen y sobre todo en Jesús, que soportó por nosotros el calvario en la cruz. Soy muy creyente, y confío que algún día todo mejorará”.

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San Cayetano, el hombre

Fue un presbítero italiano que nació en Vicenza, en 1480 (el día exacto se desconoce). Su verdadero nombre es Gaetano di Thiene, y es el menor de los tres hijos. En 1506 conoció al Papa Julio II, quien lo nombró protonotario apostólico y secretario privado, hecho que lo obligó a vivir el Vaticano.

Su primer milagro fue en Venecia mientras visitaba un hospital. Según cuentan, llegó a la cama de una joven a la que estaban por amputarle una pierna debido a la gangrena que padecía. Cayetano, le sacó la venda, le beso la pierna y le hizo la señal de la cruz. Cuando los médicos se preparaban para operarla, notaron que la muchacha estaba curada.

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Murió en Nápoles a los 77 años, el 7 de agosto de 1547. Fue beatificado el 8 de octubre de 1629 por el papa Urbano VIII y canonizado el 12 de abril de 1671 por el papa Clemente X.

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