HISTÓRICO
Un científico argentino presidirá la Sociedad Americana de Microbiología por primera vez
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Federico Sisti, investigador del Conicet formado en la Universidad Nacional de La Plata, romperá un siglo de tradición en esa rama científica al ser el primer presidente que vive y trabaja fuera de los EEUU. La designación abrió una nueva etapa de proyección global para la microbiología latinoamericana
La historia de la ciencia se construye a partir de descubrimientos, teorías y avances técnicos, pero también a través de gestos institucionales que redefinen quiénes producen conocimiento y desde dónde se lo legitima.
En ese plano, la reciente designación de Federico Sisti como presidente de la Sociedad Americana de Microbiología (ASM) representó mucho más que un reconocimiento personal.
Por primera vez desde su fundación en 1899, la entidad científica más influyente del campo eligió a un presidente que vive y desarrolla su trabajo fuera de Estados Unidos. El dato, que a simple vista parece administrativo, condensó una transformación profunda en la manera en que la ciencia global se piensa a sí misma.
Sisti, investigador del Conicet en el Instituto de Biotecnología y Biología Molecular (IBBM, Conicet-UNLP), asumirá formalmente el cargo a partir de julio próximo y lo ejercerá durante un período total de tres años. La novedad no radicó solo en su origen geográfico, sino en el mensaje implícito de la decisión: la microbiología, una disciplina clave para abordar los desafíos sanitarios, ambientales y productivos del siglo XXI, necesita ampliar su mirada más allá del mundo anglosajón.
La ASM cuenta con más de 38 mil miembros distribuidos en todo el planeta y reúne a especialistas que investigan desde la resistencia a los antimicrobianos hasta el impacto del cambio climático, pasando por la microbiología industrial, básica y aplicada.
Durante más de un siglo, su conducción permaneció en manos de científicos radicados en Estados Unidos. Esa continuidad se quebró con la elección de un investigador argentino que se formó y trabaja en La Plata, en una universidad pública y dentro del sistema científico nacional.
Sisti asumió el desafío con plena conciencia del peso simbólico del cargo. Según expresó, se trató de “una importante responsabilidad en tanto oportunidad para promover la ciencia argentina y latinoamericana a nivel global”. La frase resumió una visión que atravesó toda su trayectoria académica: la producción de conocimiento de calidad no depende del país de origen, sino de la solidez de los enfoques, la rigurosidad metodológica y la capacidad de inserción en redes internacionales.
