Un comedor con inmensas necesidades
Durante los fines de semana, Teresa Bogado le sirve un plato de comida a una gran cantidad de chicos que llegan al comedor de distintos barrios de la zona noreste de Gualeguaychú. A pulmón, alimenta a casi un centenar de "gurises". El merendero y comedor "Los Gurises del Arroyo Gaitán" está ubicado en la esquina de calles Clavarino y Misiones, un una de las zonas más pobres de la ciudad, en el corazón de uno de los asentamientos que más creció en los últimos años.En este lugar, Teresa Bogado se desvive para tratar de acercar soluciones a familias rodeadas de necesidades. Todos los requerimientos del barrio golpean en la puerta del domicilio de esta mujer en busca de ropa, calzado, comida y contención.Por este motivo, esta enérgica mujer de más de 60 años trabaja sin descanso, junto a toda su familia, en otorgarle un refugio a la gran cantidad de chicos humildes que habitan en toda la zona noreste de Gualeguaychú. Con esa intención, edificó poco a poco las paredes del merendero-comedor.Las necesidades son inmensas en todo el barrio y en el comedor, que necesita de tablones para que los 65 chicos que almuerzan y meriendan los sábados, y los 84 que se alimentan los domingos, lo hagan en una mesa decente.Poco tiempo atrás se quemó una vieja heladera que Bogado tenía destinado para almacenar los comestibles. Hoy por hoy, debe utilizar la de su propia vivienda para contrarrestar este infortunio.Por estos motivos solicita la solidaridad de la comunidad para que la ayude en esta notable tarea. "Este es un barrio muy humilde, muy carenciado, no solamente vienen chicos del asentamiento, vienen de otros lados para comer y no se le puede negar un plato de comida ni una taza de leche a la tarde", manifestó.La cantidad de chicos se incrementa año a año y a Bogado se le complica cada vez más brindar soluciones sin el apoyo de nadie. "Nos arreglamos como podemos, necesitamos urgente por lo menos tres tablones, una heladera que se quemó, son muchas cosas, una puerta, ventana, ropa, calzado", pidió la responsable del comedor y comentó que a veces le donan comestibles pero los viernes tiene la tarea de salir a pedir ayuda por los comercios "para ver qué cocinamos los sábados".Desde los lunes hasta el jueves, en horario de la tarde, el comedor se transforma en aula. Dos docentes acuden a dar su apoyo a todos los escolares del barrio pero la concurrencia es tan grande que Teresa pide que alguna otra docente se acerque a ayudarlos porque realmente lo necesitan.Con tesón, sacrificio y vocación, Teresa Bogado trata de aliviar las pesadillas de la vida real de muchos de sus vecinos. Sin ayuda gubernamental y poco reconocimiento a su actividad social, su loable tarea debe ser destacada por la comunidad que con donar unos viejos tablones puede cambiar la actividad del comedor. ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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