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Un empleado municipal construyó un elevador de ataúdes

Miguel Ángel Martínez trabaja en el Cementerio Norte desde hace dos años. Ideó un elevador de ataúdes eléctrico que facilita la tarea a los operarios del camposanto y ya piensa en otra versión con sistema manual, sin uso de energía.

 

Estela Gigena

 

Antes del elevador construido por Miguel Ángel Martínez se necesitaban ocho hombres para subir un ataúd a los nichos superiores; hoy con sólo dos personas es suficiente, lo que optimiza las tareas en el Cementerio Norte.

El elevador fue construido sobre la base de uno que había sido comprado y que nunca sirvió, por lo que en definitiva, según Martínez, el costo total fue de unos 4 mil pesos.

Luego de desempeñarse en Higiene Urbana y en la Dirección de Viviendas, Martínez fue trasladado al Cementerio Norte para realizar unas tareas de albañilería hace dos años. “Cuando empecé a trabajar allí me pregunté: “¿Por qué no se hace algo que facilite la tarea de los empleados que están subiendo los ataúdes a las partes más altas con andamios, tablones y con todo el peligro que acarrea subir hasta la última fila con un peso considerable? Entonces, el administrador, Augusto Dell’ Áquila, me dijo: ¿Qué tal si haces un proyecto?, y así fue que lo hice”, contó orgulloso a ElDía.

Martínez, que es profesor de herrería y metalurgia se puso manos a la obra y comenzó a trabajar en la idea. “El presupuesto del Cementerio no daba para eso, pero metíamos la mano en nuestros bolsillos con Dell ‘Áquila para comprar electrodos y cosas que íbamos necesitando, por eso demoramos un año y medio en terminarlo”, confió.

Hoy, el elevador ya está terminado. “Ayer y esta mañana estuvimos trabajando, sacando ataúdes de la sexta y séptima fila, que son los más pesados”, comentó, y explicó que “tiene dos motores y trabaja con un fotocontrol: sube y baja con el ataúd y dos personas, por lo que el personal lo único que tiene que hacer es empujar el cajón adentro del nicho”.

Recordó que antes, “se colocaban dos caballetes cortos, un tablón, dos caballetes más altos, otro tablón. Se arrimaba la escalera y se ponía otro tablón. Entonces, se necesitaban entre seis y ocho personas. Hoy, con dos personas se hace el mismo trabajo”, aseguró.

 

SENCILLO Y PRÁCTICO

Martínez adelantó que ya piensan en construir uno con sistema manual, para que la eventualidad de un corte de energía no les impida continuar con la tarea. “Este va a servir de prototipo para hacer uno manual, así el día que no haya luz lo podamos bajar con una manivela, es decir, con reducciones”, y dijo que para eso “Augusto Dell’ Áquila le ha dado ‘luz verde’, siempre que sea para mejorar las condiciones de trabajo y la calidad del servicio del Cementerio”.

Martínez comentó que en Larroque cuentan con un transportador de ataúdes que se maneja por medio de rieles, “pero allí tienen cielorrasos rectos y acá no”. Y otro caso que conoce es el de Rosario, “tienen unos elevadores muy caros, porque son hidráulicos”.

El flamante elevador es liviano y de fácil traslado. Fue concebido así por la cantidad de escalones que deben sortearse. “Pensamos que debía ser práctico, que pueda

ser trasladado entre las dos personas que están de guardia. No nos olvidemos que los fines de semana quedan dos personas de mañana y dos de tarde, nada más”, recordó.

Por otra parte, Martínez destacó que el elevador fue construido “reciclando otro que habían comprado y que no sirvió porque era muy pesado. Sacamos hierro de ahí, compramos los hierros de los parantes; a los motores ya los teníamos, así que con cuatro mil pesos se solucionó un tema de años”, manifestó.

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