Un Estado grande, que no es lo mismo que un gran Estado
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El próximo Presidente deberá gestionar la Administración Pública Nacional más grande del último cuarto de siglo; desde 2013, el Estado creó casi un organismo o institución nueva por mesa y en el último año sumó 177 trabajadores por día. Florencia Carbone Aunque para saber quién será el próximo Presidente debemos esperar hasta el domingo 22, hay una gran certeza: Cristina Kirchner entregará a su sucesor la Administración Pública Nacional más grande de los últimos 25 años.Si se hace una comparación restringida a la "era K", se observará que mientras el tamaño del Estado argentino en 2004 equivalía al 17% del Producto Bruto Interno (PBI), se estima que al terminar 2015 representará 37%. Traducido: se trata de comparar lo que gasta el Estado por un lado con lo que produce la economía del país (para sostenerlo) por otro.¿Cómo fue que creció tanto? "Porque aumentaron gastos clave. En la última década alrededor del 25% de ese crecimiento está explicada por el aumento del gasto en seguridad social, lo que es lógico si se tiene en cuenta la reestatización de las AFJP, pero también por todo el proceso de inclusión de la mayoría de las personas en edad jubilatoria hubieran hecho o no aportes", arranca Ariel Barraud, investigador del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf).Aunque Barraud admite que ese ítem forma parte de las transferencias necesarias para una previsión social y es algo "deseable desde todo punto de vista", recuerda que eso forma parte de lo que en economía y en las cuentas nacionales se llaman transferencias: gastos que no tienen como resultado una contraprestación ni generan tipo alguno de actividad productiva.Más allá de las definiciones técnicas, queda en claro que esa parte del "gasto público" no debe estar sujeta a análisis de recorte alguno. ¿Cuáles son los otros grandes rubros en los que gasta el Estado?"Otra porción grande -también ronda el 26%- es lo que se destina a subsidios: lo que se llama transferencias corrientes al sector privado. Una parte son subsidios económicos y otra, subsidios a las familias. La Asignación Universal por Hijo, que es una de las más conocidas, no es la más representativa. Lo que se lleva la mayor cantidad de fondos son los subsidios a la energía, el gas, la electricidad y el transporte. Otro 10% lo explica el gasto en personal y un 12% son transferencias corrientes al sector público, inversión y otros gastos", agrega el investigador.La independencia tributariaTener un Estado que gasta más implica lograr un Estado que recaude más para sustentar esos gastos. Eso se comprende rápidamente cuando se constata con un dato muy sencillo: la presión tributaria actual es record histórico en el país.Según un informe elaborado por el Iaraf teniendo en cuenta la presión impositiva legal (es decir, lo que hay que pagar para cumplir todos los impuestos que exige la ley), en 2015, los asalariados formales del país tuvieron que trabajar entre 173 y 225 días para cumplir con las obligaciones tributarias de los tres niveles de gobierno (nacional, provincial y municipal).El concepto "día de la independencia tributaria" es utilizado a nivel internacional para expresar, de manera sencilla, la carga tributaria de un país. "El indicador consiste en considerar los impuestos pagados durante un año y dividirlo por el ingreso o producto bruto de ese país. Luego, y a los fines de volverlo más gráfico, a ese porcentaje obtenido se lo aplica a un año calendario", explican en Iaraf.¿Por qué constata este trabajo que la presión tributaria en la Argentina es un fenómeno creciente? Porque a medida que pasan los años, el "día de la independencia tributaria" llega más tarde. Por ejemplo, en 2011, el día de la independencia tributaria se dio entre el 18 de junio (para los salarios más bajos) y el 4 de julio (los que perciben remuneraciones más altas), mientras que para este año las fechas se incrementaron entre 3 y 39 días. Es decir, un ciudadano argentino que percibe un salario en blanco debió trabajar entre 3 y 40 días más que en 2011 para cumplir con el pago de los impuestos.La duda casi existencial es si tener un Estado más grande y que gaste más redunda en mejores servicios para los ciudadanos -aquí también se aplica la vieja discusión entre cantidad y calidad-."Ante la falta cada vez más grave de datos económicos (confiables), es difícil medir la eficiencia del gasto público en la Argentina. Entonces pasa a ser una evaluación subjetiva de lo que cada uno va viendo y viviendo en su experiencia personal", comenta Barraud.Un test rápido -y casero-, con pocos temas podría ayudar a evaluar si el uso que el Estado hace de los fondos es o no eficiente. ¿Cómo funciona la educación pública? ¿La salud? ¿Y la seguridad? Cada uno obtiene sus conclusiones. Futuro inmediato¿Qué panorama se encontrará el próximo Presidente? ¿Qué chances reales tiene de modificar la actual situación -en la que el Estado gasta más de lo que recauda- sin tener que pagar un alto costo social por ese ajuste?Barraud opina que quien asuma en diciembre se encontrará con una estructura de gastos bastante fija: "Hay varios componentes en los que no se podrá meter mucha mano. Por el lado de los gastos si hay que hacer alguna reducción para tratar de lograr un mayor equilibrio fiscal eso podría venir básicamente por el lado de los subsidios y algo por el gasto en obra pública, que es lo que consideramos más flexible a la baja, pero que tampoco es positivo en términos de la estructura de gasto".-La obra pública no sólo genera empleos sino que también es clave para el desarrollo del país.-Exacto. Y si analizamos el lado de los ingresos, encontramos una presión fiscal record. La mayoría de los candidatos presidenciales habló durante la campaña de algún tipo de reducción de impuestos -Ganancias, retenciones, etc-, pero esas son políticas que achican el financiamiento y van en contra de reducir el déficit. Lo que hay que suponer en ese caso es que están pensando en la posibilidad de que se abra financiamiento externo, y para eso habrá que esperar más allá del 11 de diciembre. Si estamos en una situación de déficit fiscal las propuestas para reducir impuestos profundizan el déficit fiscal. Estamos frente a una encrucijada y las medidas que se puedan tomar a partir de diciembre dependerán mucho del apoyo que se tenga por el lado del crédito. Respecto de la emisión monetaria, que es esta otra fuente de financiamiento que puede tener el Estado nacional, también se está tocando un límite con el Estado nacional como gran responsable de la gran emisión de los últimos tiempos que se tradujo en inflación. De modo que el futuro, sigue siendo un escenario bastante incierto en lo económico por más que en lo político se resuelva.En medio de una situación económica compleja y la creación de empleo privado estancada, el Estado se transformó en el gran dador de trabajo.De acuerdo con el informe de Evolución de Puestos de Trabajo y Promedios de Remuneraciones y Costo Salarial de los Asalariados Registrados, elaborado por el Indec, entre el segundo semestre de 2014 y 2015, el Estado sumó 64.676 nuevos empleados públicos y alcanzó los 1.678.426 empleados totales. Según publicó La Nación, en un año, el Estado sumó 177 trabajadores por día.El artículo señala que los cálculos se realizan con datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), y que por ello la cifra total no contempla los números de trabajadores de las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, distritos que nunca pasaron sus cajas de jubilados y pensionados. De ahí que los números que brinda la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) indiquen que el total de trabajadores públicos alcanzará los 3.487.027 millones a fin de este año.Muchos analistas consideran que el empleo público se convirtió en el "tapón oficial" para evitar el avance del desempleo. En un año, el Estado pasó de tener una plantilla de 1.613.750 trabajadores a otra ampliada de 1.678.426. El alza fue de un 4%, mientras que en el sector privado la expansión fue 2,76% (de 6.316.278 empleados a 6.490.746). No obstante, en FIEL estimaron que en 2014 el empleo privado en realidad cayó 1,3 por ciento, citó Francisco Jueguen en su nota de La Nación.En los últimos días, el portal Infobae sumó más datos a la discusión de la "arquitectura del Estado K" al señalar que desde 2013, el Gobierno creó más de una veintena de instituciones (una institución u organismo nuevo por mes). En el listado se destacan el Ministerio de Cultura y la Agencia Federal de Inteligencia.¿Cuál es el impacto de todo esto en la economía del país, a corto plazo? Barraud asegura: "El cambio de la estructura del gasto que se hizo en los últimos 10 años hace que esa forma sea perdurable. Los gastos en seguridad social y personal no son fácilmente... Ni hablemos de que se reduzcan, lo más probable es que sigan creciendo como mínimo, junto con la inflación".Otro tema que se suma a la herencia que recibirá quien gane los comicios del domingo 22.
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