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Un fin de semana de noches tranquilas tras el regreso de las restricciones

Según el último DNU provincial, los comercios deben cerrar sus puertas a las 20, mientras que la gastronomía se pudo extender un poco más. El gran cambio se notó en la ausencia de personas en espacios públicos apenas caído el sol.

Cuando el viernes se conocieron las nuevas disposiciones establecidas en el nuevo Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) firmado por el gobernador Gustavo Bordet –y al cual se sumó y adhirió el Municipio de Gualeguaychú– se establecieron una serie de nuevos parámetros para evitar la circulación de personas en plena segunda ola de la pandemia de coronavirus.

Y este fin de semana fue la prueba de fuego para ver hasta qué punto funcionaron estas medidas. Por eso, y dejando de lado el tema de las fiestas clandestinas, ElDía realizó una recorrida para observar de primera mano el alcance de las restricciones.

La primera diferencia que se observó fue una mayor presencia de las fuerzas de seguridad en los alrededores del Paseo del Puerto, quienes a las 20 horas invitaron a todos los que estaban en esa zona de la Costanera –sobre todo jóvenes y adolescentes– a que abandonen el espacio público debido a que estaba prohibido por decreto el uso en horas de la noche.

Esto no quiso decir que no hubo más movilización, sino que, por el contrario, comenzó a haber una circulación pero en automóvil. En otras palabras, no se pudo usar el espacio público, pero sí se pudo transitar en auto.

También en zona de Costanera, otro de los fenómenos que se notó es la ocupación de los locales gastronómicos en horarios más tempranos: también, a partir de las 20, varias mesas se comenzaron a ver ocupadas con personas que decidieron adelantar el horario de la cena, marcando la hora pico entre las 21 y las 22 horas.

Las cervecerías, por su parte, fueron hasta las que más tarde trabajaron, permitiendo a su clientela quedarse hasta el horario de toque de queda, que fue a la medianoche.

Finalmente, el gran ausente del fin de semana fue el Casino de Gualeguaychú, que como un dinosaurio dormido llamaba la atención con su masa oscura y sin luces en ese sector de la ciudad. Sin dudas, las salas de juego de azar –no sólo de la ciudad, sino de toda la provincia– fueron una de las grandes víctimas de esta etapa de la pandemia.

Y en el caso del casino de nuestra ciudad, el hecho de que haya estado (y siga estando) con sus puertas cerradas permitió en parte despedir la noche del sábado, por lo menos en la zona de la costanera, donde no quedó nadie cuando el reloj marcaba que los primeros minutos del domingo ya habían comenzado a transcurrir.

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