Un grupo de jóvenes caminó al Ñandubaysal
Alrededor de 70 jóvenes de 13 a 18 años de edad, pertenecientes a la Parroquia Santa Teresita y Catedral San José, realizaron una caminata hasta el Balneario Ñandubaysal, acompañados por los dirigentes y el diácono Gregorio Nadal (Goyo).
Partieron alrededor de las 9:30 desde el atrio de la Catedral, separados en cuatro grupos que tomaron diversos caminos siguiendo las pistas de la búsqueda del tesoro, reuniéndose todos en la cabecera del puente Méndez Casariego, lugar donde se encontraba la tercera pista. Desde allí, caminaron hasta la ermita de la Virgen que se encuentra en el ingreso a Pueblo Belgrano, lugar donde se encontraba el tesoro (un cofre repleto de alfajores que compartieron realizando un alto en el camino).
La parada siguiente fue en la curva de Veronesi donde los recibieron con un refrigerio. Desde allí, la caminata tuvo varios momentos de reflexión, meditando los jóvenes sobre el sentido de la caminata que estaban realizando y mirando en su interior tratando de descubrir qué estaban haciendo allí; trabajaron luego en grupo el mismo tema para darle un sentido de grupo y comunidad a todos los esfuerzos que se hacen a lo largo de la vida. Esta etapa finalizó con el armado de unas pirámides humanas que ellos mismos realizaron.
Continuaron la marcha meditando sobre la naturaleza y contemplando ese maravilloso regalo que nos hizo Dios a todos los hombres y que como tal debemos agradecer, disfrutar y cuidar. En el camino, los chicos fueron juntando elementos de la naturaleza que tenían algún sentido profundo en sus vidas, los que luego fueron ofrendados en la Eucaristía.
Al llegar al lugar donde se termina el asfalto, comenzaron el rezo del Santo Rosario, hasta llegar al Balneario Ñandubaysal. Allí, luego de compartir las hamburguesas que algunos padres prepararon, tuvieron un momento de esparcimiento para participar luego de la Eucaristía, celebrada en la playa por el Padre Mauricio.
Muchos padres se dieron cita a la hora de la celebración de la Eucaristía, participando de la misma y trasladando luego a los jóvenes de regreso a sus hogares.
Se vivió una hermosísima jornada de reflexión, contemplación, participación y oración, resultando una experiencia única compartida por dos comunidades de nuestra diócesis.
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