Un helicóptero, una tonelada de carne y una persecución inolvidable
:format(webp):quality(60)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/09/cronicas_del_delito.webp)
Ocurrió hace exactamente dos años y aunque pasó poco tiempo, el hecho merece volver a recordarlo porque se trató del caso más increíble de abigeato, que terminó con dos condenados que actualmente cumplen sus penas en la Unidad Penal 9.
Una persecución desde el aire, una camioneta cargada con unos mil kilos de carne, una fuga desesperada a pie, un operativo cerrojo que involucró a varias dependencias policiales y una segunda detención en medio del campo. Así comenzó uno de los casos de abigeato más llamativos de los últimos años en Gualeguaychú.
Hay persecuciones policiales que quedan grabadas por la velocidad de los hechos. Otras, por la cantidad de efectivos involucrados. Algunas, por la magnitud del delito. Y hay otras que parecen haber sido escritas para una película. La de aquel 12 de septiembre de 2024 tuvo todos esos ingredientes.
Un productor ganadero descubrió que habían entrado a su campo, habían faenado animales y se habían llevado otros. Pero en lugar de limitarse a dar aviso a la Policía y esperar que comenzara la investigación, tomó una decisión tan inesperada como determinante para el desenlace: subió a su helicóptero y salió a buscar a los ladrones.
Desde el aire encontró el rastro. Abajo, una camioneta Toyota Hilux blanca escapaba cargada con carne en la caja. Una motocicleta tomaba otra dirección. Pero el piloto del helicóptero comenzó a seguir a la camioneta y, desde arriba, pudo advertir que el vehículo avanzaba pesadamente.
Para ese momento, la Policía ya estaba alertada. Lo que siguió fue una persecución aérea y terrestre que atravesó caminos y rutas de la zona, un operativo cerrojo hacia distintos puntos del departamento y finalmente la captura de un hombre que, cuando comprendió que ya no tenía salida, abandonó la camioneta y trató de escapar corriendo por el monte. No llegó demasiado lejos.
En la caja de la Hilux había 36 cortes de carne vacuna. El peso rondaba la tonelada. También había dinero en efectivo, herramientas para el desposte, bolsas y otros elementos. El detenido era José Alberto Campodónico, de 31 años.
La historia, sin embargo, recién empezaba.
Minutos más tarde, el procedimiento policial regresó hacia el campo de donde habían sido sustraídos los animales. Allí apareció un segundo nombre: Juan Francisco “Carao” Cardozo, de 54 años.
Tiempo después, los dos terminarían sentados en el banquillo de los acusados.
:format(webp):quality(60)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/09/cronicas_del_delito_1.webp)
La espectacularidad de un caso emblemático
Era 12 de septiembre de 2024. Los cuatreros eligieron un campo situado sobre la Ruta 12 para matar y faenar allí mismo la hacienda de un importante productor, pero lo que nunca creyeron es que iban a ser descubiertos en pleno acto y mucho menos que se los iba a perseguir desde el aire.
Al advertir que habían ingresado a su campo y que varios animales habían sido faenados, el hacendado utilizó su helicóptero personal para seguir a los delincuentes. La información que comenzó a transmitirse desde el cielo puso en movimiento a la Policía en tierra. Las comisarías de Ceibas, Médanos y Villa Paranacito desplegaron móviles y se organizó un operativo cerrojo sobre un amplio tramo de la Ruta 12. Mientras el helicóptero seguía la marcha de la camioneta, los policías intentaban cerrarle el paso desde abajo.
La persecución terminó cerca del kilómetro 181. La camioneta quedó abandonada sobre la banquina y su conductor salió corriendo. Los efectivos fueron detrás de él hasta un campo, donde el hombre ingresó en una zona de monte tupido. Finalmente fue reducido Campodónico.
Pero el operativo todavía no había terminado. La investigación rural siguió el rastro hasta otro punto de la zona y así fue como atraparon a Cardozo. Allí, los policías encontraron más carne y un animal que había sido faenado, todavía permanecía colgado de un árbol, sin despostar. “Carao” estaba oculto en una siembra.
Mucho después, cuando el ruido de los motores y el movimiento de los patrulleros ya habían quedado atrás, la historia continuaría en otro escenario: el de las audiencias, los alegatos, las condenas y los recursos judiciales.
Campodónico y Cardozo fueron llevados ante la Justicia y fueron imputados por la fiscal Martina Cedrés por abigeato triplemente agravado. La funcionaria judicial sostuvo que ambos habían participado del robo de los animales y de la posterior faena. La defensa, en cambio, negó esa participación y cuestionó distintos aspectos de la investigación.
Campodónico sostuvo que había concurrido a la zona con la intención de comprar carne a un precio menor y negó haber participado del robo de los animales. La defensa también cuestionó que se hubiera podido establecer de manera suficiente que los animales encontrados fueran los que habían sido denunciados como sustraídos. Cardozo también rechazó la acusación y negó haber participado en el hecho.
La Justicia debía entonces pasar de la espectacularidad de aquella persecución a una tarea mucho más minuciosa: determinar qué pruebas existían, qué podían demostrar y cuál había sido concretamente la participación de cada uno.
La causa avanzó. Pero había algo más que iba a pesar con fuerza en el futuro de ambos acusados. Los dos tenían condenas anteriores y las dos eran recientes.
La historia de Cardozo había empezado un año antes. Este hombre de 54 años no era un desconocido para la Justicia cuando fue detenido por el abigeato. En julio de 2023 había sido detenido en flagrancia por un robo ocurrido en el establecimiento rural “El Nazareno”. Aquella causa avanzó y el 19 de diciembre de 2023 se realizó el juicio. Cardozo recibió una condena de tres años de prisión de ejecución condicional por robo agravado por haber sido cometido en despoblado, en grado de tentativa, pero como la pena no superaba el máximo que permitía la excarcelación, recuperó la libertad bajo determinadas medidas y reglas de conducta.
Entre esas obligaciones estaba una que adquiriría enorme importancia menos de un año después: no volver a delinquir. Cardozo volvió a quedar involucrado en una causa penal en septiembre de 2024, y esta vez la acusación era mucho más grave, porque no se trataba de un intento de robo en un establecimiento rural, sino que la Fiscalía lo acusaba de haber participado en un millonario robo de ganado.
:format(webp):quality(60)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/09/cronicas_del_delito_2.webp)
El otro, un poco más “pesado”
La historia de Campodónico tenía una coincidencia todavía más precisa. El 18 de diciembre de 2023, exactamente un día antes de que Cardozo recibiera su condena por el robo en “El Nazareno”, José Alberto Campodónico había sido condenado en Campana, a un año y tres meses de prisión de ejecución condicional por un hecho vinculado con la portación de un arma y amenazas con arma.
Por eso, cuando el helicóptero apareció sobre los campos en septiembre de 2024, ninguno de los dos hombres tenía una historia judicial en blanco. Ambos tenían condenas condicionales vigentes. Ambos habían recibido el beneficio de permanecer en libertad bajo determinadas condiciones. Y ambos volvieron a quedar involucrados en una causa penal antes de que aquellas condenas anteriores hubieran quedado cumplidas.
Después de la detención, Cedrés solicitó la prisión preventiva para los dos acusados y en una primera instancia se dispuso una medida por 35 días, pero luego la defensa apeló y las condiciones fueron modificadas. Cardozo quedó bajo arresto domiciliario, mientras que Campodónico continuó privado de su libertad.
La diferencia no era menor. En el caso de Campodónico pesaba especialmente la conducta que había tenido durante el procedimiento de detención: había abandonado la camioneta, había corrido por un campo, había ingresado en una zona de monte, había desobedecido la voz de alto y había intentado escapar hasta que finalmente fue reducido.
Campodónico quedó alojado en la Unidad Penal 9 y Cardozo continuó el proceso bajo arresto domiciliario. Y así llegaron al juicio.
La causa comenzó a adquirir una dimensión mayor cuando fue elevada a juicio. La Fiscalía sostenía que el robo había sido cometido por tres personas, aunque una de ellas no había sido identificada, y mantuvo la acusación por abigeato triplemente agravado.
Uno de los agravantes estaba relacionado con la cantidad de personas que, según la acusación, habían intervenido en el hecho. Otro tenía que ver específicamente con Campodónico y su vinculación con la actividad ganadera y comercial.
El debate oral permitió reconstruir aquella jornada del 12 de septiembre. El productor damnificado declaró y relató cómo descubrió el robo y cómo comenzó a seguir desde el aire a quienes escapaban con la carne. La escena volvió a aparecer en el juicio con una fuerza particular porque no se trataba de una persecución contada de oídas: quien había estado en el helicóptero era el propio damnificado.
La defensa, por su parte, intentó desmontar distintos aspectos de la acusación. Entre otras cuestiones, cuestionó que pudiera establecerse con certeza que los animales secuestrados correspondieran a los que habían sido denunciados como robados. Se plantearon diferencias en cuanto al pelaje, la raza, la cantidad de animales y la identificación mediante marcas y caravanas.
También se sostuvo que no había elementos suficientes para acreditar la participación de los dos acusados en el robo. La Fiscalía sostuvo lo contrario.
Después de dos jornadas de testimoniales llegaron los alegatos.
Las condenas
El 12 de diciembre de 2024, la fiscal Martina Cedrés formuló su pedido de pena. Solicitó ocho años de prisión para cada uno de los acusados por el abigeato triplemente agravado. Pero el pedido tenía una segunda parte que era fundamental. Cedrés solicitó que las nuevas penas fueran unificadas con las condenas anteriores que ambos tenían vigentes.
La consecuencia era concreta: si Campodónico y Cardozo eran condenados, no podrían continuar beneficiándose de las penas condicionales anteriores. La nueva condena debía convertirse en una pena efectiva mediante la unificación.
Para entonces, Campodónico ya estaba en la UP9 y Cardozo cumplía arresto domiciliario. La Fiscalía pidió que ambos permanecieran detenidos en la Unidad Penal 9. En tanto, la defensa volvió a pedir la absolución y sostuvo que no se había probado la acusación.
El juez que actuó fue Mariano Caprarulo, que estuvo un corto periodo de tiempo en Gualeguaychú. Su veredicto llegó el 20 de diciembre. Los encontró responsables por abigeato triplemente agravado y si bien las penas no fueron los ocho años solicitadas por la Fiscal, Campodónico recibió una pena unificada de seis años de prisión y a Cardozo se le dictó siete años y siete meses.
La diferencia se explicó por las condenas anteriores que cada uno tenía. Campodónico debía responder también por aquella pena de un año y tres meses dictada en Campana. Cardozo, por los tres años de prisión condicional impuestos en Entre Ríos por el robo agravado en despoblado en grado de tentativa.
Las condenas anteriores dejaron de ser una cuestión del pasado. Pasaron a formar parte de la nueva pena. Y lo que hasta entonces habían sido condenas condicionales se transformó, con la nueva sentencia, en prisión efectiva. La historia que había empezado con un helicóptero persiguiendo una camioneta terminaba con dos hombres condenados a pasar varios años tras las rejas. Desde entonces, ambos cumplen sus penas en la cárcel de Gualeguaychú.

