Un homicidio que no fue a debate: acordaron 10 años para ‘El Payador’
Claudio Sergio Vargas declaró su responsabilidad en la muerte de Luis Ángel Parada, ocurrido entre la noche del 5 de julio y la madrugada del día siguiente, en el kilómetro 54 de la Ruta Nacional 14, y pasará una década encerrado por el delito de homicidio en concurso real con robo.Ya había trascendido en los pasillos de Tribunales que el hecho que se conoció el miércoles 6 de julio podía cerrarse en un juicio abreviado, y cuando todas las miradas estaban orientadas a lo que ocurría con los alegatos del caso Waller, el defensor oficial Pablo Ledesma y el fiscal Sergio Rondoni Caffa acordaron ponerle un punto final a la situación de Vargas.Cuando el representante del Ministerio Público Fiscal iba a solicitar la prórroga de la prisión preventiva, Ledesma ofreció el juicio abreviado con la pena de 10 años de prisión efectiva para el hombre de 30 años, oriundo de Carmen de Patagones y conocido como "El Payador".Vargas fue detenido pocas horas después de conocerse el crimen de Parada. Fue localizado por la Brigada de Abigeato en la zona de Perdices, montando el caballo que era de la víctima, con quien había protagonizado una discusión en una despensa rural sobre el Km 54 de la Autovía 14.Según lo que se pudo saber sobre lo ocurrido, Parada y su hijo, ambos empleados de la estancia San Pascasio, estuvieron en el almacén participando de una guitarreada junto a "El payador". Los tres bebieron y protagonizaron una discusión, hasta que el joven de unos 20 años se retiró del lugar. Luego, alrededor de las 21, Parada también abandonó el comercio y Vargas lo siguió. La víctima tenía su caballo del otro lado de la Ruta 14 y cuando llegó al cantero que divide las dos manos de circulación, fue asesinado por Vargas a golpes de rebenque en su cabeza.Luego de la detención del sospechoso y de abstenerse en su indagatoria, el Juzgado de Garantías le dictó 30 días de preventiva. Durante el tiempo que duró la investigación se reunieron muchos elementos que probaban la responsabilidad de Vargas en el hecho.A raíz de un dato que recibieron los investigadores, se llegó hasta una precaria vivienda situada en el kilómetro 25, donde Vargas se refugió luego de perpetrado el crimen. En ese lugar se secuestraron prendas de vestir que serían del imputado y se entrevistaron con un vecino que esa noche le dio ropa para cambiarse.Las prendas estaban sucias y húmedas, pero no tenían indicios de sangre a simple vista, por lo cual fueron remitidas a Paraná para ser peritadas por la Policía Criminalística, que iba a determinar los rastros y la pertenencia.También se le tomó declaración testimonial al vecino que supuestamente le entregó las prendas de vestir a Vargas para cambiarse y a un familiar de la víctima, también vecino de esa zona, que habría sido el que alertó a los investigadores sobre esto que habría ocurrido en la madrugada del miércoles.Con el juicio abreviado se ahorran muchos tiempos judiciales y se evita de ir a un debate oral y público. El detenido reconoce su responsabilidad, renuncia a las demás instancias de impugnación e inmediatamente comienza a cumplir la condena. Como beneficio, la pena que recibe es mucho menor a la que se le podría haber otorgado en un juicio oral.Por sus labores y experiencia en el campo, desde el Juzgado de Ejecución de Penas se dispuso que Vargas fuera alojado en la Granja Penal El Potrero, donde ya cumple con su sentencia.
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