Un intelectual destacado del Siglo XIX
José Manuel Estrada es uno de los más destacados intelectuales de la segunda mitad del siglo XIX y el orador más esclarecido que tuvo nuestro país en aquellos años. Historiador autodidacta, católico combativo, periodista y político, Estrada es uno des los representantes más auténticos del pensamiento argentino en los comienzos modernos.Mario César GiordánEspecial para El DíaRecibió su educación en el Colegio San Francisco donde aprendió humanidades, filosofía, teología y religión, enseñanza que lo formó como un católico de profunda fe y convicciones. Su destacada actuación en política fue precisamente para defender el dogma y la fe católica frente al avance laicistas de la época.Una vez que Buenos Aires se incorporó a la Confederación, adhirió a la Constitución Nacional. Fue en esa época que publica "El Signo de la Confederación" donde deja claramente expresada su fe católica y nacional.En su libro "El génesis de nuestra raza", publicado en 1861 defiende la fe católica contra el avance anticatólico, encabezado por el prof. Gustavo Minelli.
En 1862, en su libro "El Catolicismo y la Democracia" recusa las ideas de quienes sostenían la incompatibilidad de la democracia y la religión.En 1866 se inició en la docencia, en la Escuela Normal. De esta época son sus famosas "Lecciones sobre la Historia de la República Argentina", las que compiladas tiempo después en un libro pueden considerarse como los antecedentes de la historiografía nacional.En 1869, Sarmiento lo nombra por decreto, primer profesor de Historia Argentina del Colegio Nacional de Buenos Aires, donde además de sus inolvidables cátedras dejó en sus alumnos huellas imborrables de saber, de conducta y de ética.Estrada es una de las figuras más relevantes de la Generación del 80, desplegando una acción cultural, política, ideológica y docente de vastos alcances, pero se diferencia de la gran mayoría de los representantes de aquella generación por sus firmes convicciones católicas que son todo un modelo.En 1874, Estrada se hizo cargo de la Dirección de Escuelas Normales. Ese mismo año fue designado Decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Es de destacar este cargo ya que Estrada no tenía título profesional alguno, a pesar de ser un intelectual de primer orden del pensamiento argentino.Son memorables sus discursos siendo Rector del Colegio Nacional, entre los años 1876 y 1888.A partir de 1880, durante la primera presidencia del Gral. Roca, en el país se percibía una fuerte corriente anticatólica. Fue en esta época cuando Estrada comenzó su lucha en defensa del Catolicismo, tanto en las tribunas como en el periodismo.En 1882 fundó el diario La Unión desde cuyas páginas mantuvo una lucha permanente contra las ideas liberales y anticatólicas.Debido a su constante prédica antigubernamental en congresos católicos del interior del país, Estrada fue separado de sus cargos públicos, pero no pudieron silenciar su prédica.En 1884, la Primera Asamblea de Católicos Argentinos gestó una alianza política en defensa de las ideas católicas. Estrada fue elegido Diputado Nacional. En el Congreso pronunció discursos llenos de valor expositivo frente a leyes que debatirían luego.Comandando estas fuerzas, apoyó la candidatura de Miguel Juárez Celman quien luego le ofrece el cargo de Ministro al que rehusó. Posteriormente lo designa Ministro Plenipotenciario en Paraguay, al que aceptó, pero debido a su quebrantada salud pudo desempeñarlo solamente por un año.Vencido por la enfermedad que lo venía aquejando desde unos años antes, falleció en Asunción el 17 de septiembre de 1894.En su honor fue declarada la fecha de su muerte como Día del Profesor. EL PENSAMIENTO CATÓLICO DE ESTRADA FRENTE AL LAICISMO DE LA ÉPOCAEn párrafos anteriores hacía referencia a la figura notable de Estrada durante la Generación del 80, pero que se diferenció del resto de sus contemporáneos por sus profundas convicciones católicas.Eran tiempos de un laicismo en constante avance, impulsado por la masonería argentina. Sus adherentes proclamaban como principio básico la independencia de la razón humana frente a cualquier enseñanza, defendiendo la enseñanza laica, a la vez que sostenían el monopolio completo del Estado laico en la instrucción pública.Fue tan intenso el trabajo llevado a cabo por las logias en este aspecto, que uno de sus frutos fue incorporar la neutralidad religiosa en la ley 1420 de Educación Común (8/7/1884).Estrada como Diputado Nacional, defendió desde su banca con encendidos discursos, la libertad de enseñanza.Otro de los aspectos que merece citarse y fruto de la prédica masónico-liberal de la época, fue la "Ley de Matrimonio Civil" (N° 2681 del 12 de noviembre de 1988) y la anterior a ella, la "Ley Roca de creación del Registro Civil" de la Capital Federal (Ley N° 1565). Pero el antecedente de estas leyes la vamos a encontrar en Santa Fe, en el año 1867, durante el gobierno de Nicasio Oroño que dictó la primera ley de matrimonio civil en una provincia argentina.La ley 2681 modificó el Código Civil instaurando el matrimonio sin distinción de religión o creencia alguna. Esta modificación eliminó el efecto civil del matrimonio religioso, tomando como legalmente válida sólo la ceremonia civil.Todas estas discusiones tuvieron sus defensores y sus opositores. Entre los últimos siempre estuvieron presentes los vehementes discursos de Estrada, ya sea desde las tribunas como desde su banca de diputado por la Unión Católica, primer partido confesional argentino.Pero Estrada no estuvo solo en esta lucha por la defensa de los ideales que profesaba y proclamaba. Junto a él, y a muchos más, encontramos a Pedro Goyena, nacido en 1943 y fallecido en 1892. Fue profesor de Derecho Romano en la Universidad de Buenos Aires.Se dedicó al periodismo y se lo recuerda como un orador polemista como su dilecto amigo Estrada.Pronunció durante su diputación (1873-1874) célebres discursos sobre la enseñanza laica y el matrimonio civil. Fue un fervoroso defensor de la doctrina católica. ESTRADA Y SARMIENTOA pesar de las diferencias ideológicas entre Estrada y Sarmiento, éste siempre sintió un gran afecto hacia quien fuera dilecto amigo de su hijo Dominguito, hasta que la tragedia en la guerra del Paraguay tronchara su vida cuando sólo contaba 21 años.La amistad entre Dominguito y José Manuel fue el nexo para que Sarmiento conociera a Estrada. Fruto de esa relación, y del conocimiento que el sanjuanino tenía de este joven, fueron las primeras designaciones en la docencia como en la función pública.Sin duda alguna, ambos educadores son un verdadero ejemplo de que las ideas políticas o ideológicas y los intereses personales jamás pueden estar por sobre los de la Nación, y menos sobre el bien común de todos los ciudadanos.Dos vidas, dos ejemplos, dos trayectorias que si bien transitaron por caminos diferentes (uno pertenecía a una logia masónica, el otro ferviente católico) el único fin que los motivó fue la grandeza del país.
En 1862, en su libro "El Catolicismo y la Democracia" recusa las ideas de quienes sostenían la incompatibilidad de la democracia y la religión.En 1866 se inició en la docencia, en la Escuela Normal. De esta época son sus famosas "Lecciones sobre la Historia de la República Argentina", las que compiladas tiempo después en un libro pueden considerarse como los antecedentes de la historiografía nacional.En 1869, Sarmiento lo nombra por decreto, primer profesor de Historia Argentina del Colegio Nacional de Buenos Aires, donde además de sus inolvidables cátedras dejó en sus alumnos huellas imborrables de saber, de conducta y de ética.Estrada es una de las figuras más relevantes de la Generación del 80, desplegando una acción cultural, política, ideológica y docente de vastos alcances, pero se diferencia de la gran mayoría de los representantes de aquella generación por sus firmes convicciones católicas que son todo un modelo.En 1874, Estrada se hizo cargo de la Dirección de Escuelas Normales. Ese mismo año fue designado Decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Es de destacar este cargo ya que Estrada no tenía título profesional alguno, a pesar de ser un intelectual de primer orden del pensamiento argentino.Son memorables sus discursos siendo Rector del Colegio Nacional, entre los años 1876 y 1888.A partir de 1880, durante la primera presidencia del Gral. Roca, en el país se percibía una fuerte corriente anticatólica. Fue en esta época cuando Estrada comenzó su lucha en defensa del Catolicismo, tanto en las tribunas como en el periodismo.En 1882 fundó el diario La Unión desde cuyas páginas mantuvo una lucha permanente contra las ideas liberales y anticatólicas.Debido a su constante prédica antigubernamental en congresos católicos del interior del país, Estrada fue separado de sus cargos públicos, pero no pudieron silenciar su prédica.En 1884, la Primera Asamblea de Católicos Argentinos gestó una alianza política en defensa de las ideas católicas. Estrada fue elegido Diputado Nacional. En el Congreso pronunció discursos llenos de valor expositivo frente a leyes que debatirían luego.Comandando estas fuerzas, apoyó la candidatura de Miguel Juárez Celman quien luego le ofrece el cargo de Ministro al que rehusó. Posteriormente lo designa Ministro Plenipotenciario en Paraguay, al que aceptó, pero debido a su quebrantada salud pudo desempeñarlo solamente por un año.Vencido por la enfermedad que lo venía aquejando desde unos años antes, falleció en Asunción el 17 de septiembre de 1894.En su honor fue declarada la fecha de su muerte como Día del Profesor. EL PENSAMIENTO CATÓLICO DE ESTRADA FRENTE AL LAICISMO DE LA ÉPOCAEn párrafos anteriores hacía referencia a la figura notable de Estrada durante la Generación del 80, pero que se diferenció del resto de sus contemporáneos por sus profundas convicciones católicas.Eran tiempos de un laicismo en constante avance, impulsado por la masonería argentina. Sus adherentes proclamaban como principio básico la independencia de la razón humana frente a cualquier enseñanza, defendiendo la enseñanza laica, a la vez que sostenían el monopolio completo del Estado laico en la instrucción pública.Fue tan intenso el trabajo llevado a cabo por las logias en este aspecto, que uno de sus frutos fue incorporar la neutralidad religiosa en la ley 1420 de Educación Común (8/7/1884).Estrada como Diputado Nacional, defendió desde su banca con encendidos discursos, la libertad de enseñanza.Otro de los aspectos que merece citarse y fruto de la prédica masónico-liberal de la época, fue la "Ley de Matrimonio Civil" (N° 2681 del 12 de noviembre de 1988) y la anterior a ella, la "Ley Roca de creación del Registro Civil" de la Capital Federal (Ley N° 1565). Pero el antecedente de estas leyes la vamos a encontrar en Santa Fe, en el año 1867, durante el gobierno de Nicasio Oroño que dictó la primera ley de matrimonio civil en una provincia argentina.La ley 2681 modificó el Código Civil instaurando el matrimonio sin distinción de religión o creencia alguna. Esta modificación eliminó el efecto civil del matrimonio religioso, tomando como legalmente válida sólo la ceremonia civil.Todas estas discusiones tuvieron sus defensores y sus opositores. Entre los últimos siempre estuvieron presentes los vehementes discursos de Estrada, ya sea desde las tribunas como desde su banca de diputado por la Unión Católica, primer partido confesional argentino.Pero Estrada no estuvo solo en esta lucha por la defensa de los ideales que profesaba y proclamaba. Junto a él, y a muchos más, encontramos a Pedro Goyena, nacido en 1943 y fallecido en 1892. Fue profesor de Derecho Romano en la Universidad de Buenos Aires.Se dedicó al periodismo y se lo recuerda como un orador polemista como su dilecto amigo Estrada.Pronunció durante su diputación (1873-1874) célebres discursos sobre la enseñanza laica y el matrimonio civil. Fue un fervoroso defensor de la doctrina católica. ESTRADA Y SARMIENTOA pesar de las diferencias ideológicas entre Estrada y Sarmiento, éste siempre sintió un gran afecto hacia quien fuera dilecto amigo de su hijo Dominguito, hasta que la tragedia en la guerra del Paraguay tronchara su vida cuando sólo contaba 21 años.La amistad entre Dominguito y José Manuel fue el nexo para que Sarmiento conociera a Estrada. Fruto de esa relación, y del conocimiento que el sanjuanino tenía de este joven, fueron las primeras designaciones en la docencia como en la función pública.Sin duda alguna, ambos educadores son un verdadero ejemplo de que las ideas políticas o ideológicas y los intereses personales jamás pueden estar por sobre los de la Nación, y menos sobre el bien común de todos los ciudadanos.Dos vidas, dos ejemplos, dos trayectorias que si bien transitaron por caminos diferentes (uno pertenecía a una logia masónica, el otro ferviente católico) el único fin que los motivó fue la grandeza del país.ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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