Un monstruo que crece
La principal entrada de divisas desde hace años para el gobierno fue la exportación de la soja. No pasó mucho tiempo de aquel discurso en la cual nuestra presidente llamó "yuyo" y que crecía sin ningún tipo de cuidados especiales. José Luis RegaladoOpiniónHoy estamos viendo resultados muy negativos por las desesperadas acciones de aumentar los rindes de este yuyo y que su comercialización en el exterior solvente el crecimiento del gasto interno, con las retenciones, aunque ya no alcanza debido a lo desmedido de este último.El uso de agroquímicos y los adelantos en la siembras de semillas transgénicas van en contra de de la protección de nuestro hábitat y de muchas especies que tiempo atrás hasta eran sustento de quienes habitaban nuestros campos, llámense, liebres, perdices y las prácticamente extintas martinetas.Lejos quedaron los traslados de las colmenas a los campos de girasol para el aumento de la cosecha aprovechando la polinización. El progreso no viene solo, trae aparejado ciertos problemas que debemos poner en la balanza, si llamamos a esta invasión sojera adelanto.El ecocidio que se produjo y se está produciendo en el norte, aunque hoy en menos medida, pues los mejores montes ya fueron talados y sus tierras preparadas para la soja, deja claro el desinterés ecológico de los estados provinciales apañados por el gobierno central, el cual está interesado solamente en obtener rentabilidad asociándose a los grandes terratenientes sojeros que dice combatir.Buena parte de tierras del sur de la pampa se desertifican y se desechan ya por el ataque del "Yuyo" a estas, los bosques nativos desaparecen para dar lugar a la siembra de semillas transgénicas con los efectos que esto acarrea con las fumigaciones y hoy a falta de lugar atacaron nuestro delta.Uno de los principales humedales del planeta, de los únicos en zonas subtropicales, se le debía sembrar pues las rentas ya no cubren los gastos y los negocios ya no son tan redituables.El estado en sus distintos estamentos ha demostrado el desinterés por todo aquello que no le suministre divisas, abandonó la salud, la educación y la seguridad y sojiza todo lo que puede, suspendiendo leyes y volviendo atrás o promulgando ordenanzas que luego quiere derogar a un par de meses, como sucedió en la comuna de Villa Paranacito por vaya a saber qué motivos, pues los expuestos fueron tan endebles que no convencen a nadie.Aun hoy con una ordenanza vigente se fumiga y se cosecha soja en nuestro humedal dentro del ejido municipal sin ninguna clase de control. Cuando los intereses económicos de quienes nos gobiernan superan el buen tino a la hora de tomar decisiones, entramos en un camino sin retorno.Cuando crece el egoísmo y el desinterés por la salud en quienes guían nuestro destino, en aras de acrecentar rápidamente sus arcas sojizándonos, comienza a ponerse en peligro el balance de un ecosistema que se cuida solo, siempre y cuando no lo ataquemos.Y es más, si la comunidad llega tarde para reclamar, comienza a peligrar la vida, salud y subsistencia de quienes viven de lo que nuestro delta suministra, como dije sin atacarlo, que no es poco; solo tenemos que saber esperar y cosechar.
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