Un Niño para niños
Hace poco en una reunión de familias jóvenes nos asombraba ver cómo los niños pequeños que apenas si sabían expresar unas pocas palabras, se entendían muy bien para jugar. Una mano tendida, unos gestos de caricia, la sonrisa eran lenguajes que ayudaban a los más chiquitos disfrutar del momento. Monseñor Jorge Lozano*Especial En la Navidad Jesús Niño también les habla a los niños. Tal vez por eso son ellos quienes más se conmueven y más "entienden" el pesebre. Para entender el sentido profundo de la Navidad hay que ser como niños.Si somos capaces de recuperar la sencillez y la humildad podremos llenar el corazón de la presencia de Dios.Uno de los grandes regalos que Dios hizo en mi vida es el de darme amigos. Cuento con ellos. Ellos conmigo. Construimos esta ida y vuelta desde el corazón. Algunos de estos amigos hacen cosas maravillosas, por ejemplo, mi amigo el padre Néstor. Él compone música, escribe letras, canta. Y al Niñito Dios, Jesucristo recién nacido, le habla así en la Navidad: Duérmase, mi Niño,
duérmase, mi Dios,
duérmase, pedazo
de mi corazón.
La noche está fría,
mi Niñito Dios.
Venga entre mis brazos
le daré calor.
Si mi Niño llora,
Llora Dios también;
Si mi Niño ríe
Se alegra Belén.
Niño de Jazmines,
mi Niñito Dios;
lo asusta la noche...
prenderé un farol.
Puesto en el pesebre,
los brazos en cruz,
ya quedó dormido
mi Niñito Jesús.
Vengan los pastores
con gran precaución,
que no se despierte
mi Niñito Dios. Somos muchos los que queremos darle cariño. Él nos espera, tan chiquito, tan pequeño. Vayamos en familia, con amigos, a abrazarlo en el pesebre. Él nos guía con su estrella de Belén. Vayamos despacito a visitar al Niño Dios. * Obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social
duérmase, mi Dios,
duérmase, pedazo
de mi corazón.
La noche está fría,
mi Niñito Dios.
Venga entre mis brazos
le daré calor.
Si mi Niño llora,
Llora Dios también;
Si mi Niño ríe
Se alegra Belén.
Niño de Jazmines,
mi Niñito Dios;
lo asusta la noche...
prenderé un farol.
Puesto en el pesebre,
los brazos en cruz,
ya quedó dormido
mi Niñito Jesús.
Vengan los pastores
con gran precaución,
que no se despierte
mi Niñito Dios. Somos muchos los que queremos darle cariño. Él nos espera, tan chiquito, tan pequeño. Vayamos en familia, con amigos, a abrazarlo en el pesebre. Él nos guía con su estrella de Belén. Vayamos despacito a visitar al Niño Dios. * Obispo de Gualeguaychú y presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social
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