“Un plan urbano no sustituye la gestión, pero la ilumina”
El gobierno municipal creó la Unidad Promotora para el Desarrollo Urbano Territorial. El arquitecto Domingo Carraza, coordinador de ese espacio, explicó a EL DIA el propósito de la iniciativa y cuál será su mecánica. Por Marcelo Lorenzo - Sabrá que se observa en la ciudad cierta impaciencia por dotarla de un plan urbano. Lo han manifestado en más de una ocasión representantes de colegios de profesionales. La Unidad Promotora para el Desarrollo Urbano Territorial, que usted coordina, ¿pretende llenar este vacío?Arq. Domingo Carraza:- Fui convocado por el presidente municipal en una temática que no es nueva en Gualeguaychú. El intendente me expresó la intención de generar una herramienta que le sirva a la ciudad como política de Estado, más allá de la gestión en curso. Algo que, según me dijo, estaba previsto con el tema de la Carta Orgánica municipal, que como sabemos se dejó para mejor oportunidad política. Se trata de construir una herramienta que perdure, interrelacionando lo que sería el estamento municipal con la comunidad. Esto aprovechando la experiencia que uno tiene en el tema urbanismo. Ya que he sido funcionario del área en otra época y también he incursionado en algunas otras ciudades. Diría que es una temática que personalmente me apasiona. - ¿Cómo se podría explicar didácticamente la iniciativa? ¿Se trata acaso de un plan estratégico?- Concretamente nosotros apuntamos a tener un plan de desarrollo local donde la comunidad genere un marco estratégico de posibilidad de acción y donde la parte física, que es lo urbano territorial, se vea expresado en un plan. - ¿Es como una hoja de ruta?- Sí, pero con estrategias y con acciones que iluminen no solamente la gestión pública sino también la gestión privada. Todos sabemos que hay en la ciudad distintos intereses, a veces contrapuestos; que hay instituciones privadas que tienen proyectos de desarrollo propios de su actividad; que el municipio tiene que abordar el espacio público, la infraestructura, los servicios. A mí me gusta decir que hay cuestiones que son inexorables en la ciudad. Es decir, van a pasar con plan o sin plan. Con nosotros o sin nosotros. Es un error creer, por tanto, que cuando uno llega empezó la historia. Las cosas son dinámicas y vienen de lejos. Lo que se ha hecho en estos meses es construir una síntesis de todos esos procesos históricos, algunos de los cuales quedaron truncos y otros se continuaron con otros criterios. Por ejemplo, de la época de Manuel Alarcón datan las ordenanzas básicas que todavía hoy nos rigen. Recuerdo haber participado externamente de esta construcción. Menciono las ordenanza de edificios en altura, que tanto ha dado que hablar. La ordenanza de zonificación, la de uso de suelo, la ordenanza de Yaguarí Guazú que regula toda la parte costera del río. - ¿Podríamos decir que esas ordenanzas sentaron las bases de la planificación de estos años?- Correcto. Lo que pasa es que hay 19 años de antigüedad. Algunas cosas se mantienen. Por ejemplo la definición de que somos una ciudad ribereña. También que el parque industrial es cada vez más importante. O que seguimos siendo una ciudad dispersa desde el punto de visa urbano. En este sentido, no es cierto que tengamos una centralidad tan exacerbada, como para querer descentralizar algunas cosas. Es decir, hay algunas certezas importantes. Al mismo tiempo, otras cosas han cambiado. En el '91 el desarrollo turístico estaba algo verdoso. No existían el Corsódromo, o la Costanera sur. Muchas cosas entonces no eran del Estado municipal y ahora sí lo son. En la época de Luis Leissa -período en el que me tocó actuar- se rescataron espacios para el municipio. Hicimos urbanismo de gestión, como suelo decir. Se recuperó el cordón ferroviario, se incubó la idea del Corsódromo, se trazó el eje turístico Gualeguaychú-Ñandubaysal, se consolidó el microcentro (...) - La dotación de un plan urbano, ¿sustituye acaso la gestión?- Para nada. No la sustituye, pero la ilumina, la ayuda. De hecho se puede hacer gestión sin un plan. Por otro lado, un plan frío, elaborado desde un laboratorio, no sirve. Al respecto, asumir la responsabilidad del Estado en esa cuestión, supone poner en un plano de igualdad al Ejecutivo y al Legislativo. Porque de nada sirve esbozar un plan que no esté acompañado de una herramienta jurídica aplicable (...) Tenemos que crear algo que ayude a iluminar gestiones de gobierno, gestiones institucionales, gestiones privadas. El chiste de esto, en el futuro, son los gestores. A mí me gusta decir que un mismo proyecto gestionado por dos personas distintas termina dando resultados distintos. Entonces digo: un plan ayuda, ilumina. Ayuda por lo pronto a cometer menos errores. Siempre cuando uno hace, comete errores. Cuando uno acciona sobre la realidad, cuando tiene que optar en una coyuntura tan amplia, es natural que se cometan errores. En la gestión no hay tanto tiempo de evaluación como se cree. Hay decisiones cotidianas que hay que tomar. No tomarlas a veces puede ser peor que tomar una no tan buena. Entonces el plan aporta una hoja de ruta, un marco conceptual, que nos indica para dónde tenemos que ir o cómo queremos crecer. Nos ofrece una pauta de dónde estamos parados pensando en el futuro. Ojo con el asambleísmo - Si el plan supone una construcción colectiva ¿Cómo se obtienen los consensos y con qué actores?- Bueno, yo he estado en las dos veredas. Como funcionario público que planifica y en la actividad privada como arquitecto. Esto aporta una visión amplia del tema. Por otro lado, le manifesté al intendente que uno de los riesgos de esta construcción es caer en el asambleísmo permanente. En este contexto los resultados siempre son inciertos. Por lo general se acumulan problemáticas sin la posibilidad de alcanzar una síntesis. Esto nos obliga a tener un método, una rutina, la participación como condición y un equipo de trabajo. Si estas cosas no se dan el proceso puede flaquear. - El secreto, por tanto, está en la metodología.- Es clave. Y hay que saber que el tiempo es indefinido hacia adelante porque después se va ir abriendo el abanico. El árbol cada vez va a tener más ramas. Entonces el gobierno, cada institución, cada privado, cada Junta Vecinal, va a saber cómo juega ese plan. Entonces, esto no es que empieza y termina. Empieza y sigue (...) Que no se crea que acá le vamos a decir a la gente cómo va a vivir en los próximos 30 o 40 años. Un arquitecto amigo suele decir: "construyamos la teoría de la realidad". Es decir, no hagamos teoría con la teoría misma. La teoría de la realidad se construye desde el universo que significa la ciudad, y sobre la base de accionar todos los días en ella. Hoy se está construyendo ciudad. Hoy hay vecinos que hacen ciudad, empresarios que están proponiéndose inversiones, el municipio está accionando en obras públicas. Hoy pasan muchas cosas en la ciudad. Frente a este dinamismo, nosotros tenemos en algún momento que empezar a correr más rápido que la acción diaria. Para que en algún momento el caballo logre ponerse adelante del carro. Y ahí la cosa empieza a cambiar. O sea, no se cambiará de un día para el otro. No quiero generar ningún tipo de expectativa al respecto. No es que todo el mundo va a saber qué hacer de aquí para adelante. Lo que sí estamos haciendo es crear una herramienta que nos va a poder resolver problemas más fácilmente. - ¿Qué etapas tiene prevista la iniciativa?- La primera ya se cumplió. Es una recopilación de todo el material existente que ha dado lugar a un diagnóstico. Ahora se impone una discusión alrededor de las alternativas que tenemos. Para ver si vamos para un lado o para el otro. La experienciade pensar la ciudad - ¿Se puede decir que se está pensando la ciudad de una manera sistemática?- Aclaremos el punto. Siempre se pensó la ciudad. Siempre hubo que dar respuestas a los desafíos que planteaba su evolución. Doy un ejemplo: la cuestión de las inundaciones. En 1978 se anegó un tercio de la ciudad. Automáticamente se instaló en la agenda pública la idea de un terraplén contra las inundaciones. Pero en el año '92, gracias a Dios, logramos voltear ese terraplén antes de que se construyera. Y esto por acción de planificación y participación comunitaria. Aparentemente esa solución desapareció de la memoria colectiva. Digo aparentemente porque el problema puede resurgir. Pero gracias a esa acción colectiva la ciudad turística se salvó de una obra que la hubiera dañado. El caso es interesante. Muestra cómo a veces se instalan alternativas erradas por presión de las circunstancias. Pensemos que había un crédito disponible para hacer el proyecto ejecutivo del terraplén. La pregunta es: ¿qué hubiera pasado si nos hubiéramos decidido por esa obra?, ¿qué hubiera pasado en Gualeguaychú? - Los asentamientos poblacionales clandestinos, que emergen como novedad, ¿no plantean acaso algo parecido, en el sentido de que es un fenómeno apremiante que urge resolver?- No son novedosos. En el año '91, cuando ingresamos a la municipalidad, había 7 lugares muy precarios de la ciudad. Entre ellos El Munilla, La Cuchilla, el Médanos, La Cantera. En esos sitios se detectaba precariedad en la habitabilidad de la gente. Hacinamiento, problemas de salud, problemas sanitarios. Pues bien, se atacaron esos problemas y la cuestión se fue diluyendo. Se relocalizó gente. Es decir hubo una política. Ahora aparentemente han resurgido. En aquel momento era gente de Gualeguaychú que vivía en malas condiciones. Tal vez esto haya cambiado, y en algunos casos haya gente de otros lados (...) Por supuesto que es un tema muy preocupante. Porque si eso se va consolidando después terminamos haciendo el urbanismo que se está haciendo en Río de Janeiro, que es consolidar la favela. O como en Buenos Aires, que consolida la Villa 31. Creo que estamos a un pasito antes de esa situación. En algunos lugares hay que consolidar, darle urbanidad a las construcciones que la gente ha podido construir. Cada actor debe cumplir su rol - La planificación es algo participativo, ¿cómo debe entenderse esto?- Comprendiendo que las responsabilidades son diversas. Para poder lograr objetivos hay que entender que todos no podemos decidir cosas. Todos no somos técnicos, todos no somos presidentes de instituciones. O sea, cada uno debe cumplir su rol, aportando desde ese lugar. Pero aquí el Estado tiene la principal responsabilidad de la planificación. En principio porque es él el que produce la normativa. Es el que regula el uso del privado. Es el que controla. La planificación, en suma, es inherente al Estado. Ahora bien, ¿cómo se hace? Ahí está el punto. Ya no se hace más como antes, desde un gabinete conformado por un equipo de iluminados, que decidía cómo teníamos que crecer, y en qué lugares. Ahora se hace en forma consultiva permanentemente con la comunidad. Ahí entran a jugar los distintos estamentos de la sociedad civil. Donde es clave, en nuestro caso, la opinión de la Corporación del Desarrollo, que reúne a varias instituciones, y tiene 36 años de vida, con resultados concretos de gestión. También están las instituciones que representan la actividad económica, las asociaciones turísticas, los colegios de profesionales, los clubes. Tenemos en la ciudad una diversidad de instituciones intermedias que en algún momento del proceso que iniciamos tienen que intervenir decididamente para decir lo que piensan. - ¿Cuál es la mecánica de esa participación?- Pensemos en distintos niveles. Uno decisional, concentrado en esta Junta donde se toman decisiones para poder normar y llevar adelante acciones. Hay un nivel institucional, que es el ámbito de participación de las ONGs. Otro nivel es el consultivo, que se activa cuando haya cosas para consultar. Ejemplo: con el tema de las inundaciones planteamos cuatro políticas alternativas al terraplén. Acudimos al Consejo Consultivo, donde fueron aprobadas y por eso el terraplén dejó de existir. Ése es el nivel consultivo. Después hay un nivel de intercambio y de opinión. Es cuando decidimos hacer un corte en el proceso y ponemos a consideración de la opinión pública lo que estamos haciendo. Es un modo de no perder el contacto con los actores de la comunidad, a los que se les ofrecen resultados para que ellos opinen. Este es el esquema metodológico que vamos a emplear. La otra cosa que tenemos que generar es rutina, que es periodicidad, constancia, perseverancia. - La comunidad ha sido convocada a participar en otras ocasiones. Y la experiencia en algunos casos ha sido frustrante. ¿Cuál es la clave para que no cunda la desmoralización?- Que se genere credibilidad. Que se algo muy importante. Voy a ser franco: estoy acá porque creo en esto. Acepté esto no por beneficio económico sino porque creo que la ciudad se merece esto. Más aún: creo que la ciudad tiene todos los elementos para hacerlo. Sobre todo pensando en sus recursos humanos. Estamos en una situación ideal. Hay candidatos a intendente que hablan de temas que son políticas de Estado. Antes eso era muy raro de escuchar. Hablan de la tierra, la vivienda, de incorporar la relación Gualeguaychú-Pueblo Belgrano. Se habla de introducir el concepto ambiental en todas las áreas. Eso quiere decir que la agenda pública se ha enriquecido. Esto eleva el nivel de la discusión. "Nadie conoce la ciudad totalmente" - A propósito, a mucha gente local le pareció una novedad que el gurú urbano Toni Puig, que estuvo hace poco entre nosotros, dijera que hay que hacer una ciudad primero para los vecinos y después para los turistas..Arq. Domingo Carraza:- Sin embargo, esto fue dicho por Jorge Delfino en el año '92, entre nosotros. Hay que tener cuidado: hay una tendencia a creer que la historia empieza con uno. Y al respecto hago un requerimiento hacia ustedes, los comunicadores. Lo que digo es que nadie sabe todo. Nadie conoce la ciudad totalmente. Todos conocemos una cuota parte de las cosas. Ahora, hay una responsabilidad detrás de todo esto. Uno no puede decir alegremente cosas sin pegar una mirada para atrás. Y en esto sí son responsables los comunicadores. Por eso, en este proyecto que hemos iniciado, será clave su protagonismo. Una de las reuniones que tenemos previstas es con los comunicadores. Queremos que la gente reciba un mensaje claro y que no se tergiverse de acuerdo a la radio o el diario que se lea (....) Volviendo a lo de Puig, recuerdo que en el '92 se hizo un plan preliminar de marketing, que se hizo participativo. El coordinador de esta experiencia fue el licenciado Jorge Delfino, que fue traído por Jorge Flejas. En la ocasión Delfino fue claro: "El primer turista es el habitante de la ciudad y si no tenemos ese concepto no tengo nada que hacer acá". Entonces, primero la ciudad para nosotros. Si es prolija, limpia, ordenada y acogedora para nosotros. Lo será también para los turistas (...) Lo nuevo del pasado es que antes había que traerlo al turista. Ahora viene solo. Gualeguaychú es un centro turístico. Y esto es algo casi inexorable (...) Lo que veo es que vamos a ser una alternativa de vida de Buenos Aires. Hay gente de esa provincia, por ejemplo, que deja la familia en Gualeguaychú, y va y viene por su trabajo.ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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