¡¡Un rumbo, por favor!!
No somos una sociedad estable; nunca lo fuimos. Somos un barrilete que se menea con el viento y cambiamos de preferencias como de ropa. Hoy somos estatistas y mañana privatistas; pasamos de no alineados a relaciones carnales y de ahí al bolivarismo.[email protected] dirigentes políticos también pendulan; cambian el corte de sus trajes pero no su color: predomina el tornasol. Integran un gobierno y sin ningún inconveniente, se pasan a otro de sentido contrario ¡y hasta critican al que dejaron!Nuestra Educación es reflejo de la misma variabilidad en cuanto a organización, contenidos y hasta en sus leyes. Por ser tan inestables, los argentinos no hemos podido llegar a acuerdos básicos imprescindibles y esa carencia nos hace aún más volátiles. Sin embargo, todas las plataformas políticas nos prometen cambio. ¿Para qué? Si es lo que abunda; lo que necesitamos no es cambio sino rumbo, que hace rato no tenemos. El fenómeno se retroalimenta: no habrá rumbo sin acuerdos duraderos; sólo derivas...Nuestros gobiernos son la resultante de la sociedad, con la salvedad de que sus modas duran una década y por ellas adquieren su filiación: setentistas, noventistas... Está terminando otra década y por eso, las rachas de viento ya se arremolinan.VIENTOS Y DIÁLOGOEn este torbellino, los giros se aceleran: el 28 hubo una definición que el 29 fue ignorada por la Señora. Una semana después, el nuevo gabinete apuntaba a profundizar el modelo (?) y ahora, de repente, todos son convocados a un amplio diálogo.Bienvenido el convite, aunque tardío. La oposición lo ha recibido con reservas. Tienen motivos; lo anuncian por enésima vez. El campo descree y no es para menos: el que se quema con zapallo, sopla hasta la sandía... Claro, no es fácil convocar a un diálogo, con semejantes antecedentes. Cuando estalló el conflicto por la Resolución 125, el Gobierno Nacional descartó de plano toda reconsideración, porque tal retroceso podía restarle poder. Y hasta confiaban que en un par de meses, todo iba a pasar. Por el contrario, el problema se agigantó a una dimensión impensada, al grado de cataclismo. El escaso diálogo se limitó a jugar a las escondidas, con funcionarios sin facultades, desautorizados, retados o echados: sólo maniobras dilatorias.Si es difícil convocar a una mesa con la credibilidad en cero, más lo es cuando se lo hace desde una posición de debilidad. No sólo por el estado de soledad política, sino por la poco auspiciosa combinación de la economía en baja y con un gabinete flojo. Un ex intendente que primero salta a gerente de Aerolíneas y luego a Ministro de Justicia, evidencia que eso - los todoterreno - es lo que hay. Lo que va quedando disponible.Por los antecedentes, es probable que el más reacio en ceder sea el propio convocante y el segundo, la CGT. Aunque esta semana, Moyano ha obtenido tanto, que por ahí podría dar algún vueltito.¿MONCLOA ARGENTINA?Muchas veces se ha hablado entre nosotros de un pacto social, amplio, duradero, pero nunca llegó. Sin embargo, cada vez que resurge el tema, hablamos con ligereza de una Moncloa argentina. Para graficar el abismo que nos separa, tendríamos que recordar que en 1977, aquella no fue una simple mesa de patronales y sindicalistas; fue un amplio acuerdo entre los máximos representantes de todos los partidos con representación parlamentaria, las organizaciones empresariales, las centrales sindicales y representantes de los poderes del gobierno. Allí discutieron, razonaron y finalmente acordaron, quienes hasta ese momento habían sido no sólo antípodas políticos, sino enemigos irreconciliables. (Acá les cuesta ponerse de acuerdo aún dentro de sus propios partidos). Para ello, no abandonaron sus ideologías; simplemente pusieron por encima a España. O sea, lo que Alfonsín expresaba cuando pedía que bajen las demás banderas, para que por sobre ellas, emergiera esplendente una sola.Y así los monarquistas reconocieron a la Democracia; los comunistas a la propiedad privada y el capital; los trabajadores a la productividad; las patronales a la dignidad del salario y todos se dieron la mano. Desde entonces, nunca más dejaron de dialogar. En 1981 cuando peligró la Democracia, todos cerraron filas con el Rey al frente. Lo que se sigue discutiendo son cuestiones laterales, de coyuntura.Otra gran diferencia es que no se detuvieron en la firma de los acuerdos: los plasmaron en leyes que hasta hoy siguen vigentes. También en eso son más estables. Todos cedieron algo y con ello todos lograron mucho. Hoy España es una Nación desarrollada. Si imitamos, imitemos bien.OPOSICIÓN ENTRETENIDA La oposición ha perdido una gran oportunidad, tal como lo preveíamos en nuestra columna del 15 de Febrero. Allí proponíamos que se celebrara un acuerdo pre-electoral, anudando un paquete de reformas legislativas que nos hicieran recuperar la República, el Federalismo, el papel del Congreso, la Independencia de la Justicia y los controles administrativos. Si lo hubieran hecho, la Señora no hubiera podido decir que hay tres fuerzas y la suya es primera minoría. Un programa común desde partidos o frentes independientes, hubiera consolidado un 70% no disperso, con un mensaje unívoco, imposible de ser interpretado a conveniencia.Y aunque ya no sea lo mismo, la oposición está a tiempo de hacerlo y le vendría bien como ensayo. Porque llegar a 2011 sin acuerdos básicos sería repetir la historia. Además, resultaría muy positivo que mostraran una verdadera vocación de encuentro y no que sólo vayan al encuentro de las candidaturas.TEMAS INELUDIBLESSería soñar, si pretendiéramos que en el futuro acuerdo se incluyeran los temas que nos den previsibilidad económica, estabilidad normativa y seguridad, sin las cuales la justicia social es sólo declamación. Pero al menos, que se traten algunos que la Señora dejó en el tintero, ya que en lo referente a reforma política, sólo habló de internas abiertas. Tan necesario como las internas, es poder sufragar con boleta única y/o voto electrónico. Si esos temas no ingresan al diálogo, ya podemos ir bajando nuestra cuota de esperanza. Deben priorizarse los temas institucionales; si estos se arreglan, los económicos son solucionables. Simplemente con sentido común.Hasta el domingo. Si Dios quiere.
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