Me-Gusta-960x120-CARO

Un sobrecito que de tan chiquito y poderoso se nos pierde de vista

Se acabaron las palabras y el domingo hablarán las urnas. Así de sencillo. Todos estamos mal, venimos de un año y medio que nadie olvidará y, como sucede habitualmente, nuestros representantes no hicieron gala de mucho esfuerzo. O al menos eso parece. Es lo que explica el enojo, hastío e impotencia que buena parte de la sociedad siente. ¿Cuál será su traducción? Este domingo lo empezaremos a saber.

Por Jorge Barroetaveña

En Entre Ríos fue una campaña rara. El gobernador Gustavo Bordet estuvo omnipresente en el oficialismo porque, pese a que no es candidato, el domingo empiezan a jugarse sus últimos dos años en Paraná y su futuro político. ¿Qué será de Bordet después del 2023? De a poco en el horizonte asoman dos figuras: Adán Bahl y Enrique Cresto. Los conocedores de la interna peronista afirman que hay que mirar con lupa los resultados de Paraná el domingo. Los muchachos están con la lanza en ristre. Todos saben que la silla de Bordet tiene fecha de vencimiento. ¿Acaso el intendente de Gualeguaychú Piaggio no tiene aspiraciones legítimas también? Despejado el horizonte y con el respaldo de ciudades fuertes detrás, todos tienen chances. No hay nadie que sea el heredero directo.

En la oposición Rogelio Frigerio rendirá hoy su primer parcial para saber si puede aspirar a ser candidato a gobernador en el próximo turno. Pese a los esfuerzos, y su fama negociadora, no pudo abrochar la interna y una parte del radicalismo le hace frente en la provincia. Si bien la estructura partidaria lo acompaña y referentes históricos como Benedetti lo respaldan, buenos intendentes como Galimberti o Schneider resolvieron darle batalla. La magnitud de esa rebelión se dilucidará hoy y expuesta quedará otra vez la capacidad del candidato para restañar heridas y evita fugas para noviembre. Le llegó la hora a Frigerio de demostrar en la cancha todo lo que se habla. De todas maneras, su candidatura transitó por aguas poco turbulentas, sobre todo por su pasado reciente. ¿Habrá influido la buena relación que tuvo con Bordet?

Claro que la suerte de todos está atada también a lo que pase a nivel nacional. No es lo mismo para unos y otros salir victorioso o derrotado. El oficialismo a la consideración del electorado, condicionado por la herencia y la pandemia, con sus propios errores a cuestas. La tapa de Página 12 el viernes fue bien descriptiva: una foto del Presidente y a su lado, Cristina. Los dos en el mismo nivel. Hoy, a horas de la elección, el gobierno parece haber contenido los daños colaterales de la fiesta en Olivos y la posibilidad concreta de cambios en el gabinete, entre una elección y otra, crece con el paso de las horas. Del resultado dependerá su rapidez y profundidad. Alberto protegerá a sus mosqueteros que penden de un hilo y están a tiro de Cristina. Pero necesita buenos números el domingo. Números que le den tiempo para que la recuperación de la economía se sienta y para marcarle la cancha a los que no tienen en cuenta su reelección.

Por estas horas, en la oposición siguen febriles las negociaciones. Los más osados querían un búnker común para todo el país, pero las realidades son tan distintas que es imposible. A esta hora, todo indica que Santilli y Manes tendrá foto juntos, más allá de los resultados del domingo. Rodríguez Larreta se metió en la cancha y a última hora arregló con López Murphy cómo será la distribución de los cargos, más allá de la cuestión de género y cerró otro foco de conflicto. Hizo pininos para contener a Mauricio Macri y dosificar sus apariciones en el último tramo de la campaña.

Es extraño pero, dos antiguos aliados como el Presidente y el Jefe de Gobierno, tienen sus propias sombras. La de Cristina se yergue poderosa sobre la figura presidencial. Ella lo alumbró, lo arropó y lo tiene al trote. La de Macri también condiciona a Larreta. Si bien Cristina es vice y Macri no es nada, ambos tienen algo en común: su ambición de poder. Es probable que la vice a esta altura se contente con colocar a Máximo y Kicillof en la cumbre del poder. Pero Macri trasunta deseos de revancha. Su libro, ‘Primer Tiempo’ no fue acaso algo más que una simple metáfora futbolera? La influencia de los dos en la política argentina sigue siendo determinante. Si Larreta impone su voluntad y su estrategia da resultado, habrá empezado a sepultar la sombra de su ex jefe y a construir su propio liderazgo. Si los números, le son esquivos al Presidente, todos los males se potenciarán y la sombra de Cristina directamente lo eclipsará.

Todo quedará en manos de una sociedad angustiada que, para ser sinceros, no le cree a nadie o casi. Lo bueno es que tampoco nadie imagina soluciones locas. Ya no hay margen para eso. Este domingo, en ese sobrecito está todo nuestro poder. Es lo que nos queda. Ojalá lo sepamos usar bien.

Dejá tu comentario