Una aproximación a la excelencia
Digamos que la responsabilidad universitaria, el "compromiso" como decíamos "ayer" en cuanto a la cosa concreta con la sociedad en la que vivimos, sobretodo quien estudia en la universidad pública, le "debe" a la sociedad, que paga sus estudios con sus impuestos; la devolución, la gratitud y debe ser tangible en el tiempo y en lo material, no alcanza con afrontar las contribuciones.
Vayamos mas allá, preparémonos en todo para la globalización, en todo el mundo las carreras pueden ser similares, no iguales y en el país también, y los profesionales pueden realizar sus estudios, mas fácilmente, trabajar conectados en equipos multinacionales, en los que la información y actualización seria casi inmediata, en todas partes.Seríamos profesionales del mundo.Hay que asumir, hay que trabajar hoy "...mañana es tarde..."Se debe tomar el claustro académico como el escalón para una formación global de la persona, en constante cambio y que lo acompañe toda su vida y no la formación de simples técnicos, la sociedad demanda más, hay que asumir el compromiso.La educación universitaria debe estar al alcance de todas las personas, entendiéndose que siempre llegan los mejores, hay que preparar excelentes académicos, excelentes líderes. La restricción debe venir por la capacidad de los individuos, por su intelecto, por su conocimiento, no por el dinero.Las Universidades deben caminar de la mano de las Instituciones y de las Políticas. No olvidemos que los estudiantes de HOY, son nuestros profesionales y políticos de MAÑANA.Nosotros los formamos, somos parte del cambio, debemos cambiar, se debe hacer, incluso a pesar nuestro.Las universidades son la cuna del conocimiento, de la cultura, de la formación, no hay que perder el foco, son los formadores de las personas que colocan los cimientos de una sociedad. Son los "... Pilares de la Tierra...", diría Ken Folleto. Todas estas características éticas que contribuyen a configurar el talante universitario deben estar presentes, con naturalidad, en la vida de cualquier profesional procedente de una Universidad, a modo de hábitos intelectuales que informan las más diversas manifestaciones de su quehacer diario: En los diferentes aspectos de su dedicación profesional, en su comportamiento como ciudadano, en todas sus relaciones en la sociedad y en su propia vida personal y familiar.La formación adquirida supone haber asimilado una consideración elevada de la dignidad de la persona y una profunda estimación de los valores más nobles del hombre. Todo esto representa a su vez más consciente responsabilidad ante uno mismo y ante los demás, que emana de la mayor claridad de convicciones, del conocimiento más pleno de la realidad.El universitario ya inserto en la sociedad debe asumir en ella esa responsabilidad mayor: 1) siendo consecuente con la verdad; 2) cumpliendo con ejemplaridad los deberes que le competen como profesional y como hombre; 3) contribuyendo cuanto le sea posible con generosidad, en favor de la justicia, el respeto, la comprensión y la concordia entre los hombres. Este modo de comportarse no sólo le viene exigido por la más alta educación que ha tenido oportunidad de recibir, sino también como algo que la sociedad tiene derecho a esperar del universitario, ya que esos niveles educativos, con el especial cultivo de la inteligencia que son soportados en cierto modo, por toda la sociedad para que aunque sólo sean seguidos por una parte de ella, reviertan en estimación de los valores del espíritu y logros científicos y culturales que a todos interesan.
La Responsabilidad Social Universitaria (RSU) de Universidades públicas y privadas que deben contribuir, al igual que el resto del sistema educativo a promover la inclusión social mediante la educación, sobre todo igualando oportunidades para los que menos posibilidades tienen. Desarrollando sistemas de becas y financiamiento del carenciado en la etapa de estudios. Prestamos de honor, etc.; en función de su vocación, dedicación y rendimiento.Desarrollando y transfiriendo conocimiento a la sociedad para la resolución de los problemas de la sociedad y el estado. Tanto a nivel de empresas, estado, provinciales, municipios y organizaciones sociales. La Universidad es, por lo tanto, un proyecto ético en si mismo, que debe expandirse a la sociedad a través de sus tres funciones principales: la formación, la investigación y la extensión universitaria.También les cabe en la segunda etapa de su vida un rol primordial en la difusión, sensibilización y capacitación para la Responsabilidad Social Empresaria -RSE-, que, entre otros aspectos puede consistir en:- Dar un énfasis especial a la capacitación para el desarrollo de la RSE en la pequeña y mediana empresa.- Apoyar especialmente al empresariado en sus esfuerzos por fortalecer la RSE- Construir espacios de intercambio sobre el tema que reúnan a Gobiernos, empresas y organizaciones voluntarias, que catalicen alianzas y proyectos conjuntos.- Impulsar la enseñanza de RSE en las instituciones educativas y en las cámaras empresarias.Si la persona no es universitaria, también es parte del cambio -no del problema si de la solución- puede comenzar tomando conciencia, informándose, comprando el Diario, comprando un Libro; el día de mañana comprará una Obra de Arte, es una inversión sin riesgo, en el cual el trabajo lo pone otro.El hacedor del cambio puede ser como cualquier hombre, pero cualquier hombre no será como él.Seguir buscando en definitiva el bien común, la comunidad para una integración social y un desarrollo sostenido y equitativo, de la misma de eso se trata, del bienestar de la sociedad. * Licenciado en Ciencia Política
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