Una banda de chicos con grandes sueños
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[gallery ids="366209,366213,366212,366211,366210"]Son cuatro niños de entre siete y ocho años que concurren a la Villa Malvina y comparten una pasión: la música. Cuentan con el apoyo de sus padres, ya tuvieron una actuación con público y sueñan con llegar a grandes escenarios. Son: "Los sensacionales rockeros". Martina (7), Manuel (8), Juan Cruz (8) y Valentín (8) contaron a El Día la deliciosa experiencia que comparten interpretando música, cantando y tocando distintos instrumentos.El nombre de la banda surgió como resultado de una encuesta que hicieron por Facebook. Martina inauguró una página en esa red social, y allí consultaron con sus amigos qué nombre le pondrían a una banda como la que ellos estaban formando y así surgió, por mayoría, "Los sensacionales rockeros".La idea de armar un grupo musical fue de Martina, que fue convocándolos uno a uno y hasta tienen director técnico, Juan Manuel, otro compañerito. "Él no sabe tocar, así que yo le voy a enseñar, porque mi papá tiene una banda y el productor técnico me dice que le gusta mi trabajo", cuenta Manuel. Su papá forma parte de "La Sincopada".Manuel toca el bajo y adelantó que pronto tendrá su propia batería; Martina toca la guitarra y es la voz del grupo; Juan Cruz toca el bongó y Valentín, el bongó y la caja. Martina estudia música, Manuel aprendió a tocar la guitarra con su mamá -Paulina Lemes-, en tanto Juan Cruz y Valentín lo hacen de pura pasión.Cuando les consultamos que tipo de género musical eligen, todos coincidieron en Abel Pintos, y especialmente en una canción, que es algo así como su "caballito de batalla": "Hasta aquí", dicen, y comienza naturalmente a tararearla Martina, mientras los chicos acompañan con percusión imaginaria sobre el aire. La canción se escucha suave, dulce, con el tono infantil que da un toque de ternura ideal. PlanesSi bien hace cuatro meses que comenzaron a reunirse y ensayar canciones, "Los sensacionales" tienen objetivos claros. "Queremos presentarnos, que la banda crezca, eso lo que más queremos", dicen muy seguros.La primera presentación con público fue en el Museo Almeida, "porque yo convencí a mi mamá que le diga a mi abuelo, Miguel Lemes, que a su vez le diga al dueño porque es el amigo, que nos deje tocar allí", resume Manuel, casi sin respirar.La experiencia fue "fantástica", definen. "Nos aplaudieron mucho, fuimos a los que más aplaudieron", confirman. Mucho ensayo"Los sensacionales rockeros" están organizados y se hacen tiempo para los ensayos. Los viernes, la casa de Martina se llena de música. Allí llegan con sus instrumentos: guitarra, bongó, caja y pronto batería, "cuando mi papá me la regale", aclara Manuel.Cuentan que las familias los apoyan en esta experiencia. Manuel confió: "A mi papá le encanta porque quiere que todos los hijos hagan música. Él canta, antes era re desafinado. Ahora a veces afina y quiere que todos sean de la música".Coinciden luego que el pequeño problema surge con los hermanitos. A algunos les gusta la música que hacen, pero a otros no tanto.En sus horas libres han creado una canción que se llama "Fruta fruta", pero le faltan arreglos. A Martina le encanta escribir y lo corroboran sus compañeritos: "¡en la escuela escribe como dos hojas!, afirman.Cuando sean grandes, Martina, Manuel, Juan Cruz y Valentín quieren ser músicos. Lo dijeron con absoluta convicción.El sueño de "Los sensacionales" es llegar a grandes escenarios. Manuel a Cosquín; Juan Cruz y Valentín al Gran Rex y Martina al Teatro Gualeguaychú.Sueños grandes de chicos. ¿Quién puede decir que es imposible?
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