Una ciudad movilizada: Antonella necesita que le donen vida
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Antonella González quiere vivir. Necesita de la solidaridad de Gualeguaychú para lograr un trasplante de médula. Sólo hay que brindar una muestra en el Banco de Sangre para que se inicie el proceso hasta encontrar al donante compatible. Cómo son sus días en el Hospital Garrahan. Estela GigenaHace dos meses, el 28 de julio, le cambió la vida a la familia González. Antonella Patricia González, de 8 años, quedó internada en el Hospital Garrahan de Buenos Aires. Le diagnosticaron leucemia mieloide crónica."Anto siempre se atacó del pecho, con bronquiolitis, bronquitis, broncoespasmo. La atendió la pediatra, siempre le hizo los controles. Está vacunada. A los cinco años le dio una crisis asmática y comenzaron a tratarla. Siempre el pecho y la garganta. Le agarraba angina todo el tiempo. Siempre estuvo con medicamentos", contó Natalia, su mamá, que ha convertido esa habitación del Hospital en su improvisado hogar.En las vacaciones de invierno Antonella viajó a Santa Fe a visitar a su tía. Ella la llevó a su pediatra de confianza, quien le indicó una serie de estudios. "El médico le dijo: 'al asma déjelo a un lado, que es lo menos importante. Que le hagan los estudios para ver por qué tiene el bazo grande. El médico sospechó enseguida que era leucemia", recordó Natalia.Inmediatamente Antonella y sus hermanas volvieron a Gualeguaychú. Su mamá la llevó al pediatra, Marcos Taffarel, y le mostró los estudios realizados en Santa Fe. "El doctor le hizo todos los estudios, análisis, ecografías y me dijo: 'Antonella tiene una leucemia. Acá en Gualeguaychú no tenemos nada para hacer; hay que llevarla al Hospital Garrahan. Esto no puede esperar'. Fue así que nos trasladamos a Buenos Aires. Allí la atendieron, le sacaron sangre y nos dijeron: 'Antonella tiene leucemia. Tiene que quedar internada", relató Natalia.En ese momento no se sabía qué tipo de leucemia padecía la niña, por lo que le hicieron punción en la médula y surgió el diagnóstico: leucemia mieloide crónica."Desde ese momento nunca más nos fuimos y empezó con quimioterapia urgente. Enseguida se le cayó todo el pelo con la primera quimio. Con la segunda le dio diarrea, vómitos y fiebre, así que ahora le están poniendo alimentos por vía, porque no come y baja de peso", contó con pesar su mamá. UNA GUERRERAAntonella cursa tercer grado en la escuela Sagrado Corazón, donde tiene muchos amigos. Estuvo muy atenta a la charla que su mamá mantenía telefónicamente con ElDía y se entusiasmó respondiendo qué le gusta: "gimnasia, música, plástica, bailar y cantar". ¿Qué música te gusta?, le preguntamos. "Abel Pintos", dijo la mamá y contó que estando allí "conoció a un grupo de Buenos Aires que se llama Viru Cumbierón. Ellos le mandan mensajes a Anto, y audios de música hermosos, donde le cantan a ella".Mientras dialogábamos con Natalia, Antonella estaba mirando televisión. "Ahora le están pasando alimentos porque no quiere comer. Le tuvieron que poner el catéter. Tenía una bomba y ahora le pusieron otra más. Por una le pasan quimio y por la otra, alimento", relató la mamá.Antonella tiene cuatro hermanos, dos nenas y dos varones. Hasta el momento sólo analizaron la sangre de las hermanitas y, lamentablemente, no resultaron compatibles. Esta semana, dijo Natalia, lo harán los varones.- ¿Qué le salvaría la vida a Antonella?- Un trasplante de médula. El donante tiene que tener entre 18 y 55 años, pesar más de 50 kilos y tener buena salud. Aquí me dijeron que lo que queda es que hagan las quimioterapias, mientras espera un donante. Pero se le bajan las defensas, le puede agarrar infección, hemorragia, muchísimas cosas. Por eso estamos desesperados para que aparezca el donante rápido. No queremos que se complique el cuadro al bajarle tanto las defensas. Es muy agresiva la quimioterapia. - ¿Cuánto pesa hoy Anto?- 30 kilos.- ¿Cuánto bajó?- 5 kilos.La vida, desde julio, les cambió. De repente y de un día para otro trocaron las prioridades de la familia; debieron reorganizarse ante la crisis. Las hermanitas de Antonella están bajo el cuidado de su papá - que va y viene de Gualeguaychú a Buenos Aires -, de su abuela y de su hermano de 16 años. "Tenía una nena de pelo largo, gordita, llena de vida, que le gustaba correr, ir al parque. Nos gustaba ir a la orilla del río; amamos Ñandubaysal. Y ahora me dice: 'no podemos ir al río, ni al parque, ni andar en bicicleta, ni jugar'. Ella hace dos meses que no ve el sol y no puede salir de la habitación porque tiene las defensas muy bajas. Salió el otro día que le dieron un permisito de una hora, con barbijo, porque vino la hermana a verla. Se extrañaban mucho... y lloraban las dos. Estuvieron una hora y adentro de vuelta Antonella", describió Natalia.Enseguida hizo hincapié en el agradecimiento a su familia; a la escuela Sagrado Corazón; a los compañeritos de Antonella; a las madres; a la directora, Marisa; a las maestras. Siente, a la distancia, la gran contención que los abriga ante esta adversidad. UN MENSAJE PARA GUALEGUAYCHÚNatalia pidió "a la gente de Gualeguaychú y a todos los que sepan sobre mi hija, que den una muestra de sangre para ser donante de médula. No sólo para Antonella, sino para todos los chicos que están pasando por la misma situación. Esta enfermedad es muy fea. Sufren ellos. Sufrimos nosotros. Es una enfermedad muy dura. Es muy cruel para los chicos. Pasan por cosas muy dolorosas y uno, como mamá, al verlos llorar y sufrir, te invade la impotencia.A Antonella le sacan sangre de los brazos y a mí me duele. Le digo: 'Anto te tienen que sacar sangre para saber por qué hay fiebre', y ella me dice: 'Vos no estás pasando por este dolor'. Ojala todo ese dolor lo pudiera sufrir yo.Con el tiempo, uno va aprendiendo; tenemos que hacernos fuerte y yo tengo mucha fe".RESPUESTA: EN UN DÍA RECIBIERON 50 POTENCIALES DONANTESEl médico hematólogo Luis Castillo, responsable del Banco de Sangre de Gualeguaychú, donde se hacen estudios de histocompatibilidad, consultado por ElDía desde Cero mostró su satisfacción por la respuesta de los gualeguaychuenses al pedido de muestras de sangre para Antonella, y remarcó que "las campañas no pueden ser de un día de la semana sino de todos los días"."Realmente, no damos abasto en el Banco. Y esto está muy bueno. Lo importante es que a partir de esto, cada uno pueda hacer hábito", reflexionó.El especialista explicó cómo es el proceso de búsqueda de sangre compatible para un trasplante de médula. "Nosotros, como entidad pública, integramos una lista de instituciones de todo el país y de todo el mundo, donde se confecciona un banco de datos con más de 22 millones de donantes que se va enriqueciendo permanentemente con la gente que viene y dice 'yo quiero ser donante de médula'. ¿Qué hacemos? Se trae una bolsa de sangre como para cualquier donación y una muestra en otros tubos especiales que enviamos al Incucai. Allí se analiza desde lo serológico, para ver si no hay enfermedades infecciosas, etc., y además, se hace toda la tipificación del punto de vista cromosómico, para ver las posibles compatibilidades con cualquier persona en el mundo que necesite de esa médula. Ese banco de datos se va alimentando con todos los donantes que, afortunadamente, acá en Gualeguaychú cada vez son más. Si en algún momento se encuentra compatible con alguna persona en el mundo, se lo convoca, y recién entonces se hace la extracción de médula que no es lo que se está haciendo en este momento. La gente no va a donar médula. Viene y se inscribe en un Registro de Donantes. Se toma una muestra, y si esa muestra resultara ser compatible, recién en ese momento se hace una extracción", detalló.- ¿Se puede hacer acá la extracción?- No. A eso lo maneja directamente la gente del Incucai, porque pasa a considerarse como un trasplante de órganos. Lo que es importante transmitir es que en este momento la metodología que se utiliza para colectar esa célula, esa médula ósea, es prácticamente lo mismo que una diálisis. Se pone una aguja en el brazo y es un procedimiento no cruento como era hace algún tiempo que se hacía en quirófano, sino que cada vez es más sencillo, menos agresivo para el donante. Eso es en el caso que se detecte una compatibilidad. Mientras tanto, estamos permitiendo que la gente se inscriba en este Registro de Donantes. Queremos que conozcan el Banco y cómo se trabaja. Queremos que el cien por ciento de la sangre que manejemos sea de donantes voluntarios y no que tengan que volver a reponer sangre cada vez que necesita un familiar, un amigo. En realidad, es una colaboración con uno mismo, porque no sabemos cuándo podemos necesitarla. Pensémoslo hasta de una forma egoísta: voy a donar por si la necesito yo. Nadie me exime de que en este momento estamos hablando y dentro de diez minutos tengo un accidente de tránsito y necesito que me trasfundan a mí. Aunque sea pensando en forma egoísta, digo: 'voy a salvar tres vidas, quizás dentro de esas tres vidas esté la mía. Por eso es importante".- ¿Cómo es el proceso de registro?- A cada persona que se quiere inscribir en el Registro les traemos una bolsa de sangre; lo ideal es que lo vayamos manejando en forma discrecional. Hay que tratar de evitar la ansiedad y, más allá de la preocupación que a todos nos conmueve en este caso de Antonella, que pueda transformarse en un hábito de todos los días. Mucho más importante que esos 50 donantes de hoy, tendría que haber 10 todos los días en forma permanente. El Banco Único de Sangre está en Luis N. Palma 874 y tiene página de Facebook: Banco Único de Sangre. Tenemos colaboradores que están permanentemente respondiendo los mensajes y tratando de cubrir todas las dudas que pudiera haber. Los invitamos a acercarse aunque no se venga a donar. A conocer, preguntar, interiorizarse. Queremos, básicamente, que la gente sepa que este es un banco público, que es de todos. Que vengan, lo recorran, lo conozcan. Justamente estamos armando visitas con algunas escuelas para que a partir de la semana que viene traigan a los alumnos a conocerlo, a perderle el miedo y a que aprendan la importancia de que podamos todos convertirnos en donantes de sangre, de médula y por supuesto, también de órganos. Más que al cuerpo, le hace bien a la mente y al espíritu. Salir con la certeza, más que con la sensación de que estás salvando una vida no tiene precio. De cero a noventa y nueve años hay alguien que gracias a tu gesto de regalar media hora de tu tiempo le cambiaste la vida. Eso no tiene precio. Es una caricia al espíritu saber que uno está haciendo algo por los demás desinteresadamente
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