Una ciudad que crece, debe pensarse
Hemos visto el interés que se manifiesta desde la órbita del Estado Municipal y específicamente desde el Área Planeamiento Urbano, en mejorar la planificación general de la ciudad, atendiendo a las necesidades de la población y poniendo el acento en una cuestión que no es menor.Es que la casa grande, que es nuestra ciudad, ha crecido vertiginosamente y no siempre se han considerado reglas de planeamiento y en esto hay culpas compartidas.Los nuevos enfoques sobre arquitectura y la dinámica de una economía que es fluctuante pero que se mueve con vértigos periódicos, van cambiando la cara a la ciudad. Tanto que es mucho lo que nos queda en la memoria de aquellas imágenes urbanas que ya desaparecieron, están en esa memoria colectiva que se llama identidad.Pero nunca es tarde para resolver los problemas y si bien Gualeguaychú crece y se desarrolla a pasos rápidos, deberán considerarse y pensarse acciones no sólo para el futuro, sino que desde el presente y para el presente.Ya hemos visto cómo desde el Municipio se han planteado y ejecutado grandes obras básicas de saneamiento, de asfalto y viviendas, que han llevado a promocionar sectores tan deprimidos que nunca hubiéramos imaginado el cambio y la potenciación plasmada. Tal el caso del canal Clavarino y lo que es la Avenida Parque, antiguo ingreso del ferrocarril, tiempos de transporte de carga y de pasajeros, cuyos vínculos eran las estaciones Palavecino, Almada y Parera.Y como todo cambia, es necesario resolver adecuaciones. En materia de planeamiento, un verdadero acierto para el perfil turístico y la economía de la ciudad fue el proyectado Corsódromo, en lo que era la Estación del Ferrocarril. Resolvió un conflicto serio en la sociedad, entre comerciantes, vecinos y los responsables de la organización.Los complejos de viviendas que se fueron estableciendo en los alrededores fueron también una respuesta del estado a las demandas y necesidades, no sólo de quienes nacieron y crecieron aquí, sino que también a quienes se fueron estableciendo, atraídos por las expectativas de un Parque Industrial enclavado en la ruta del MERCOSUR, de un espectáculo como el Carnaval, que siempre genera dividendos y muchos encuentran una posibilidad temporaria y las bellezas naturales cercanas a los ríos.Las grandes parcelas, antiguas quintas, se incorporaron al proceso de crecimiento y la explosión demográfica las atrajo al casco urbano. Hoy, uno de los problemas es la falta de tierras para el uso social con destino a viviendas, producto de la acumulación en pocas manos. Desde el Estado esto se pudo advertir ya desde el siglo pasado, pero hasta el momento muy poco es lo que se ha podido resolver. Garibaldi en el baño Cada tanto el fantasma de Giuseppe Garibaldi se agita entre nosotros. Aquel invasor que, en época de la Confederación, sometió y saqueó Gualeguaychú, como recuerda la memoria local, parece volver a veces bajo forma de reproche.Este retorno espiritual del controvertido revolucionario italiano lo ha protagonizado uno de sus compatriotas, Mario Gavillucci, un periodista italiano que estuvo el miércoles 23 de junio pasado en la ciudad.El "giornalista" visitó lugares históricos, entrevistó a vecinos, en un intento por reconstruir la historia que protagonizó aquí Garibaldi, en el siglo XIX. Un día antes estuvo en Gualeguay, siguiendo así la pista de quien es considerado un prócer en Italia.Todo indica que Gavillucci se ha llevado una impresión regular de Gualeguaychú, a juzgar por sus artículos publicados en la web. En uno de ellos reprocha que esta comunidad esté resentida con su compatriota decimonónico.Encima un episodio que vivió acá lo terminó de convencer sobre su teoría del injusto odio colectivo local hacia ese trotamundos que fue Giuseppe Garibaldi.Resulta que el periodista, mientras visitaba el Museo de Haedo -el sitio que su compatriota había asaltado y convertido en centro de operaciones- se enteró por el guía que había allí un cuadro de Garibaldi.Su decepción fue mayúscula cuando encontró que esa reliquia estaba en el baño del museo. ¡Nada menos! A Gavillucci no le convencieron las explicaciones del guía sobre el transitorio alojamiento del cuadro.Y entonces, en su página web http://www.sulletraccedigaribaldi.wordpress.com, se despachó en italiano con un artículo polémico, encabezado con un risueño y sugerente título: "Garibaldi al bagno. Gualeguaychú non perdona".Es decir: "Garibaldi al cuarto del baño. Gualeguaychú no perdona". Allí el autor de la nota cuenta la anécdota con cierta indignación. Traducido, en una parte del artículo se lee: "¿Adivinan dónde ponen a nuestro héroe? En el baño, en un rincón entre la pared y los muebles".Y se pregunta: "¿Por qué aquí en el baño, mientras otros (cuadros) están posados con cuidado sobre una mesa en una habitación y cubiertos con un paño?".Para Gavillucci, que cree que la "aversión (local) a Garibaldi no es justificable", y da su teoría de porqué, esta anécdota le confirma que "Gualeguaychú no perdona".
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