Una empresa cerró sorpresivamente y soldó los portones para que no entraran los empleados
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Los trabajadores tuvieron una total sorpresa este lunes, al encontrarse las puertas cerradas. Hasta el viernes trabajaron normalmente.
La autopartista Crucianelli SRL cerró este lunes de manera sorpresiva su planta ubicada en barrio Cabildo, en la ciudad de Córdoba, y dejó sin trabajo a una veintena de operarios que, al presentarse a cumplir su jornada laboral, encontraron los portones de la fábrica soldados y sin ninguna notificación previa por parte de la empresa.
El cierre es el desenlace de un prolongado proceso de deterioro que la empresa arrastraba. La pérdida de contratos con terminales automotrices, la falta de inversiones, el bajo nivel de producción y una estructura de costos cada vez más pesada terminaron por volver inviable la continuidad de una pyme que durante décadas integró la cadena de proveedores del sector automotor argentino.
Un cierre sin aviso que dejó a más de veinte familias sin respuestas
Los trabajadores aseguraron que el viernes habían cumplido normalmente con su jornada laboral de ocho horas y que nadie les comunicó que la empresa cesaría sus actividades. Al regresar el lunes, la sorpresa fue total.
«Hoy llegamos y nos dimos con los portones soldados, cosa que nos sorprende a mí y a los 20 trabajadores que estamos acá. No tuvimos ninguna notificación», relató el operario Eduardo López, uno de los empleados afectados.
«Vamos a seguir acá hasta que vengan los dueños», agregó. Entre los trabajadores afectados hay operarios con más de 30 años de antigüedad, algunos de ellos con 36 años de servicio dentro de la empresa.
La UOM denuncia deudas salariales y aguinaldos impagos
Desde la Unión Obrera Metalúrgica señalaron que el conflicto no comenzó con el cierre de la planta. Según el gremio, la empresa ya venía acumulando importantes atrasos en el pago de salarios y otras obligaciones laborales.
«Se debe el aguinaldo, una quincena y otros montos. Hay trabajadores que fueron enviados de vacaciones sin cobrar», denunciaron desde la UOM.
Años de deterioro y pérdida de competitividad
Aunque el desenlace sorprendió a los trabajadores, dentro del sector autopartista sostienen que la crisis de Crucianelli venía profundizándose desde hacía varios años. «Hace tiempo venían con poco trabajo y sin posibilidades de nuevos negocios», explicó un trabajador.
La compañía se especializaba en el estampado de piezas de chapa y conjuntos soldados destinados a otras autopartistas proveedoras de terminales automotrices. Durante años trabajó para Renault, posteriormente fabricó componentes para Iveco y Faurecia, especialmente vinculados a sistemas de escape.
Sin embargo, con la renovación tecnológica impulsada por las terminales, la empresa quedó fuera de los nuevos programas de producción. «Era una empresa sin chances de subirse a los nuevos proyectos de las automotrices», resumieron trabajadores.

Las pymes autopartistas, bajo fuerte presión
El caso de Crucianelli refleja además las dificultades que atraviesan numerosas pequeñas y medianas empresas proveedoras de la cadena automotriz. Mientras las terminales avanzan hacia nuevos modelos de producción y exigen mayores inversiones tecnológicas, muchas firmas de menor escala enfrentan serias dificultades para acceder al financiamiento necesario para reconvertirse.
La pérdida de contratos estratégicos, la reducción del volumen de producción y el incremento permanente de los costos fueron deteriorando la competitividad de numerosas autopartistas nacionales.
En ese contexto, el cierre de Crucianelli deja en evidencia las dificultades que atraviesa un segmento clave de la industria metalúrgica argentina, donde la modernización tecnológica, la necesidad de inversión permanente y la presión sobre los costos continúan poniendo en riesgo la continuidad de numerosas pequeñas empresas proveedoras y las fuentes de trabajo que dependen de ellas, publicó Mundo Gremial.
