Una empresa despidió a trabajadores en pleno partido de Argentina
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/media/2026/07/metalfor.webp)
Un ex trabajador de la planta de Metalfor contó cómo se enteraron del cese de su relación laboral, los atrasos salariales que veían acumularse desde hacía meses y el reclamo que ahora impulsan ante el Ministerio de Trabajo provincial
Un grupo de 36 operarios de la planta de Metalfor ubicada en Noetinger, Córdoba, recibió el martes los telegramas de desvinculación mientras seguía por televisión el partido de la Selección argentina frente a Egipto. La empresa los había autorizado a salir antes con motivo del partido y, horas más tarde, fueron notificados de su despido a través de una carta documento.
La compañía, dedicada a la fabricación de maquinaria agrícola, había solicitado días antes la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis (PPC) ante el Ministerio de Trabajo de Córdoba, un mecanismo que habilita la renegociación de condiciones laborales entre la empresa, el sindicato y el Estado mientras se busca una salida a la situación financiera de la firma. Metalfor mantiene deudas con 23 entidades bancarias y opera al 50% de su capacidad instalada en sus plantas.
Santiago Luna, uno de los trabajadores despedidos, relató en diálogo con Infobae en Vivo cómo se vivieron esas horas desde adentro de la fábrica y detalló los indicios que, según su relato, venían anticipando el desenlace desde hacía meses.
El día del despido
Luna remarcó que Noetinger es una localidad de 6.000 habitantes, donde este tipo de situaciones resulta poco frecuente. De acuerdo con su testimonio, el lunes cada supervisor hizo llegar a los operarios un comunicado en el que se informaba que la jornada del martes se extendería solamente de 6 a 12 horas, y que las tres horas restantes de la jornada habitual no debían recuperarse ni serían descontadas del salario. Con esa indicación, aseguró Luna, “todos los operarios de la planta nos retiramos a las 12”.
Fue en ese lapso, después del mediodía, cuando comenzó a circular la noticia entre los trabajadores. Según describió Luna, algunos compañeros recibieron un mensaje de WhatsApp de parte de una empleada del correo, que les pedía que se acercaran a la sucursal. Al llegar, se encontraron con las cartas documento de despido. “Esas mismas cuatro personas empezaron a avisar a los demás compañeros para que también fueran al correo”, contó Luna, en referencia a cómo se fue extendiendo el aviso entre el resto del personal.
Consultado sobre las razones que la empresa dio a los empleados, Luna fue tajante: “Con los que hablamos, nadie sabe nada”. Y agregó que, entre los propios trabajadores, existe la sospecha de que la información se maneja de manera reservada: “Es raro. O nadie quiere hablar o nadie sabe”.
Atrasos en los pagos y una empresa que se está vaciando
Luna ubicó el inicio del deterioro en 2025, después de un 2024 en el que, según su descripción, Metalfor había sido líder en ventas dentro de su segmento. “Ya en 2025, los primeros meses, nos empezaron a pagar en cuotas, que se hicieron cada vez más largas”, relató.
Esa modalidad de pago fraccionado se agravó en el tramo más reciente. Según detalló, en los últimos tres meses la empresa comenzó a abonar cuotas de $50.000 a cada operario, con una periodicidad de entre dos y tres días. El resultado de ese esquema, dijo, es una deuda salarial que se fue acumulando: “Ahora nos encontramos con que nos deben casi el 60% del mes de mayo, la totalidad de junio y los días de julio que alcanzamos a trabajar”.
A la falta de pagos, Luna sumó otro elemento que, a su entender, viene anticipando el desenlace: el traslado de piezas desde la planta de Noetinger hacia las dos fábricas de la localidad de Marcos Juárez, sede central de la compañía. “Están vaciando la fábrica de a poco y nos damos cuenta de que algo está pasando”, describió.
Sobre la comunicación con las autoridades de la empresa, Luna fue igual de directo: “La verdad es que prácticamente no aparecen. No tenemos contacto con nadie, pero uno no tiene vendas en los ojos y se da cuenta que la empresa está mal”. A partir de esa lectura, sostuvo que existe una intención de deslindar responsabilidades respecto de la planta cordobesa: “Se quieren desligar de lo que es Metalfor en Noetinger”.
El incumplimiento del acuerdo con la UOM
Uno de los puntos centrales del reclamo de los trabajadores tiene que ver con un acuerdo previo entre la empresa y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Según explicó Luna, existía un sistema preventivo de crisis firmado entre ambas partes que impedía a la compañía avanzar con suspensiones o despidos mientras estuviera vigente. “No cumplieron, despidieron 36 personas sin previo aviso en plena feria judicial”, afirmó.
Para Luna, la secuencia de hechos no fue casual. “Ya esto lo han estado pensando. Hay muchas cosas raras y prácticamente estamos solos”, sostuvo, en referencia a la sensación de desamparo que atraviesa a los trabajadores desvinculados.
El trabajador también estableció una comparación con una situación similar ocurrida el año anterior en la misma planta, cuando la empresa había prescindido de otro grupo de empleados. “El año pasado despidieron a 25 personas que tenían entre 2 y 4 años de antigüedad. No hicieron lo que estamos haciendo ahora”, indicó, en alusión a la decisión de los actuales despedidos de hacer pública su situación.
A diferencia de aquel episodio, remarcó, esta vez la medida alcanzó a personal con mayor trayectoria dentro de la empresa: “Esta vez, hay personas con más de 20 años de antigüedad. Es mucho más profundo y nos empezamos a asesorar y quisimos hacer ruido para que los diferentes medios de comunicación hagan eco”.
Frente a este panorama, Luna precisó cuál es el paso que los trabajadores buscan dar a continuación. Según explicó, la intención del grupo de despedidos es lograr una intervención directa de las autoridades laborales de la provincia. “Necesitamos llegar a Omar Sereno, que es el Ministro de Trabajo de Córdoba, para que nos ayude a que Metalfor nos pague lo adeudado y nos indemnice lo que corresponde”, concluyó.
