Una gualeguaychuense en el terremoto de México: “Nunca imaginé vivir algo así”
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Martina Pauletti hace varios años que vive en Cuernavaca, México, donde ayer un sismo de 7.1 devastó varias ciudades, inclusive la suya. El relato de una sobreviviente de una de las catástrofes más devastadoras."Estaba en mi trabajo y sentí cómo se empezó a mover todo. Es muy fuerte saber que estás dentro de un edificio que se mueve. Pensé que algo se me iba a caer encima y uno no sabe muy bien qué hacer. Todo es un caos porque todos salen como locos. Igual a como pasa en las películas". El relato pertenece a Martina Pauletti, oriunda de Gualeguaychú y que desde hace varios años adoptó a México como su segundo hogar. Y ayer, un terremoto de 7.1 grados en la escala de Richter destruyó ese hogar.Martina vive en Cuernavaca, una ciudad de un millón de habitantes a 80 kilómetros del DF y, aunque ese municipio no fue de los más afectados, los desmanes del sismo quedaron en evidencia y a la vista de todos los que sintieron que la tierra se los podía tragar. Ella estaba en su trabajo cuando el mundo comenzó a temblar, y enseguida supo que lo que vivía salía totalmente de los parámetros de la normalidad."Afortunadamente, mi hijo estaba a la vuelta de mi trabajo, en la escuela. Salí corriendo a buscarlo, y hasta que no me encontré con él tuve el corazón en la garganta", relató Martina a ElDía desde Cero en una comunicación telefónica."Desde ese momento todo quedó a oscuras porque se había cortado la luz, y recién ahora está volviendo. Los semáforos, por supuesto, tampoco andaban. Estoy a diez minutos del trabajo hasta mi casa, sin embargo ayer tardé más de una hora", describió la oriunda de Gualeguaychú."Afortunadamente, cuando llegué a mi casa vi que no estaba dañada en su estructura, sólo algunas paredes agrietadas y dañadas. Y adentro, estaba todo caído y revuelto, como si hubieran entrado ladrones. Cuadros, adornos, platos, aparatos, todo caído en el piso. Pero esto no fue nada comparado a lo que sufrieron otras personas", resaltó.Uno de los peores flagelos de los terremotos es que no son una catástrofe que cuando para frena en su totalidad: muchas veces las réplicas suelen ser tan destructivas como el sismo que las desató. "Tengo un bolso armado en la puerta y a la perra con la correa puesta todo el día. La idea es tener todo listo y a mano para salir ante el primer temblor. Y no es salir a algún lado en particular, sino a la calle para escapar y que el techo no se te caiga encima. Acá en México no se puede ir a ningún lado porque están todas las autopistas y caminos destruidos", contó Martina sobre su experiencia en el terremoto que, al momento de publicar esta nota, había matado a más de 200 personas en el país azteca.
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