Una melodía para Pepe Galetto
No soy músico y por lo tanto, no puedo despedirlo como quisiera y merece este querido vecino que hoy nos dejó. Pero vaya en cambio, este adiós en letras que pretende suplir las notas del pentagrama. Gustavo Rivas No se preocupen: se fue bien, cumplido con la vida, que disfrutó a pleno casi hasta el final. Por eso nunca abandonó su buen humor. Y como parte de ese disfrute, debemos incluir todo lo que trabajó en sus casi 81 años. Porque dentro de unos días - había nacido en Fray Bentos el 5 de mayo de 1933- hubiera llegado a esa edad.Hace exactamente un año lo visité para hacerle una entrevista.Ésta versó sobre una de sus facetas, que motiva este título. Pepe fue un músico de estirpe que a lo largo de tantos años se prodigó con su violín llevando sus acordes por los escenarios de Gualeguaychú y de muchas ciudades de la región.Claro, palanca no le faltaba: era yerno de Don Hipólito Madera cuya familia de músicos fue emblemática en Puerto Rico y aquí afinco cuando vino desde Villaguay en 1945.Pepe integró varias orquestas cuando éstas reinaban en la noche de Gualeguaychú. Talvez la más completa de aquellas fue "Estrellita" que dirigía Julio Cesar Berrino, armada sobre la base que había dejado la deKuroki Murúa. En ella, los papeles estaban temporariamente invertidos: él ejecutaba instrumentos de viento mientras su suegro pulsaba los de cuerdas. También integró la de Ruperto Gelós y la típica Arolasdel Maestro Blas Taffarel.Ya maduro, y cuando aquellas memorables orquestas habían desaparecido para dar lugar a los disk jockeys, Pepe se sumó a un grupo que hasta hace poco tiempo deleitaba los oídos de los amantes de la música de cámara. Era el Conjunto de Cuerdas Gualeguaychú que integraba con otros virtuosos: Hipólito Madera, Antonio Smarrito, Palito Merello y Luis Giusto y Bocha Alazard en piano.No era por supuesto un improvisado en este género musical; antes había integrado la Orquesta de Cámara de Gualeguaychú, dirigida por Hipólito Madera, e integrada -además de los ya nombrados que pasaron al de cuerdas- por Carlos Broin y Elías Cura.En aquella larga charla, Pepe iba mechando los recuerdos de esos conjuntos, con las jugosas anécdotas de actuaciones y de viajes que nunca faltan en la biografía de un músico de ley.Adiós querido Pepe y nuevamente muchas gracias por ser el que fuiste.¡Chan Chan!
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