Una mujer denunció que fue fuertemente golpeada por un remisero en la calle
Yanina González, de 29 años, salió del supermercado en Rocamora y 3 de Caballería junto a sus tres hijos, uno de solo 6 meses. Le pidió a un remisero estacionado si podía correr el auto para pasar el coche de bebé, pero su respuesta fue negativa y comenzó a agredirla.El hecho ocurrió el sábado alrededor de las 21, en la vereda del supermercado situado en 3 de Caballería y Rocamora, y ante la mirada absorta de muchas personas que - según las palabras de la víctima- nada hicieron para defenderla.González salió del comercio junto a sus dos hijos de 9 y 7 años, y con el coche de su bebé de sólo 6 meses. Cuando fue a cruzar la calle se encontró con el auto de un remisero que se encontraba al volante, y de buena manera le solicitó si lo podía correr para cruzar con los menores, pero el hombre permaneció inmutable."Me las ingenié para pasar como podía y cuando logré hacerlo le pregunté por qué no se había corrido si tenía lugar, pero me empezó a gritar de todo: 'negra de mierda, vos que te crees, te pensás que sos varita", entre otra series de improperios que reprodujo indignada la mujer.Prosiguió: "seguí caminando y él seguía atrás gritándome de todo, mientras mis hijos escuchaban todo lo que este hombre me decía, hasta que los dejé en la vereda y me volví hacia donde estaba y le dije que era un irrespetuoso, que cómo me iba a gritar así, a una mujer que va con sus hijos, pero él continuó, 'que yo le grito a quien se me da la gana, que era una negra de mierda".El estado violento del hombre originó tal indignación en González que llevó a la mujer a pegarle un cachetazo, pero esto, en vez de amedrentar al remisero de unos 30 años, empeoró la situación. "Me agarró de los pelos y me tiró al piso", declaró a ElDía la mujer, y agregó que el hombre se subió arriba de ella y con una mano le apretujaba el cuello, mientras que con la otra le sostenía la cabeza.González, en inferioridad de fuerza y tamaño, intentó defenderse como podía, mientras su hijo mayor miraba y gritaba, y el menor lloraba al ver como su madre era golpeada. Le puso la mano izquierda en la cara para tratar de alejarlo y con la derecha trataba de zafarse, pero el hombre le mordió el pulgar, ocasionándole una herida que necesitó de antibióticos."Yo gritaba que me ayudaran, y veía que la gente estaba parada mirando y nadie hacía nada, hasta que tres chicos en bicicleta que pasaban empezaron a gritarle 'pará loco', y lo sacaron de encima", relató la mujerSuplicó para que una mujer, testigo de lo que estaba pasando, llamara a la Policía y para evitar que el hombre abandonara el lugar, se puso delante del auto. El remisero esperó a la Policía en el interior del supermercado, y cuando llegaron los efectivos la mujer contó los hechos, mientras que el hombre negó todo.Según relató, los tres ciclistas que la ayudaron se fueron y en su shock nervioso no pudo divisar a más personas que presenciaron el hecho que pudieran dar fe de lo ocurrido. Los efectivos llevaron a la víctima a la Comisaría del Menor y la Mujer, donde radicó la denuncia, y posteriormente fue llevada a la Guardia del Hospital para sus curaciones, porque hasta ese momento "no me había dado cuenta cómo tenía las piernas y los codos".Cuando se le preguntó a la mujer qué pudo haber originado ese nivel de violencia por una cuestión menor, opinó que a su parecer el hombre "estaba alcoholizado u con otras sustancias".Pasado unos días, el titular de la empresa de remis para la cual trabajaba el hombre, se presentó en el domicilio de la mujer para pedirle perdón por lo sucedido y avisarle que el denunciado ya no trabajaba más en su empresa. "Me contó que ya había tenido tiempo atrás un problema con una mujer a la que también le había dicho una serie de improperios", agregó.Según informó la mujer, desde la Justicia se comunicaron para una mediación, pero ella adelantó: "yo con ese hombre no quiero saber nada".
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