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Una mujer denunció ser golpeada, encerrada y secuestrada por un ex que tiene una perimetral

Romina Echepare atraviesa horas de mucha angustia y a través de las redes sociales decidió exponer lo que está viviendo a manos de un hombre que fue pareja por unos pocos meses y se niega a ser dejado. La víctima radicó tres denuncias contra el agresor.

Romina tiene 32 años y vive sola en el barrio 200 viviendas junto a sus dos hijas de 16 y 8 años. Tiene miedo y se siente desprotegida porque desde abril está viviendo una situación de violencia que llegó a un límite. Su agresor es un sujeto de 32 años, con el que mantuvo una relación informal desde marzo hasta principios de abril, que está empecinado en volver con la mujer pese al No de ella.

Ambos se conocen desde hace 2 años, pero en febrero comenzaron a tener una relación más cercana y a frecuentarse con mayor asiduidad. Pero la personalidad del hombre comenzó a cambiar y según contó Romina a ElDía, “ya no lo podía sacar de la casa”.

Como remedio a esto, porque el sujeto la amenazaba con matarla, decidió abandonar su propia casa y alquilar un departamento. Lo hizo a escondidas y engañándolo, pero tras la mudanza el hombre logró localizarla.

La primera denuncia se radicó el 5 de abril, el mismo día que ella dejó su hogar. Relató a la policía lo que estaba viviendo, y si bien se radicó una denuncia, nunca fue informada de ninguna represalia judicial hacia su agresor. Mientras tanto el hombre amenazaba con matarla y prenderle fuego la casa.

La segunda denuncia fue el 9 de junio, el día de las elecciones. Este hombre se presentó en la casa de romina, a donde había regresado después de pasar un tiempo en el departamento alquilado, y le dijo que se subiera a su auto porque “le iba a cortar la cara”.

Para evitar que la situación empeorara, ella subió al auto y el hombre la llevó a su departamento en calle Etchevehere. Según indicó la víctima, la mantuvo casi 24 horas secuestrada, donde la golpeó en reiteradas ocasiones y hasta la amenazaba con sacarle los dientes mostrándole una pinza. Fue recién al otro día, y semi desnuda, que Romina logró salir del departamento convenciéndolo de que entre ambos “estaba todo bien”. Incluso la obligó a despedirse con un beso.

Romina se subió a un remis, toda golpeada, sin ropa interior y vestida con lo primero que encontró, y se dirigió a la Comisaría del Menor y la Mujer. Ahí hizo la segunda denuncia y como consecuencia de esto, el Juzgado de Héctor Vasallo dictó una prohibición de acercamiento.

Pero como ocurre generalmente en este tipo de casos, esas medidas poco sirven para proteger a las víctimas de violencia de género. En la mañana de este viernes, y mientras Romina dormía junto a su hija de 8 años, el hombre volvió por más.

“Hoy a las 8:30 volvió a violar la restricción entrando por la ventana. Me golpeó, intentó ahorcarme y amenazó con matarme”, escribió la mujer en su cuenta de Facebook. Se despertó escuchando ruidos en su puerta, pero cuando preguntó quién era nadie respondió. Sospechando de quién se podía tratar se encerró en el baño y alcanzó a llamar a la Policía, pero el agresor rompió una ventana y se metió en la casa.

Abrió la puerta del baño, donde estaba encerrada Romina, y fue allí donde la ahorcó y pretendía dañarle el rostro, dejándole marcas en sus mejillas. Cuando llegó la Policía el hombre había encerado con llave la puerta de acceso y se negaba a abrir, por lo cual debieron entrar por la ventana. Mientras lo llevaban al patrullero “me amenazaba que me iba a matar”.

Este hombre permanecerá algunas horas detenido en la Jefatura a la espera de una resolución de la Fiscalía y luego de ello recobrará la libertad. Del otro lado hay una mujer, sola, indefensa, con dos hijas, que tiene miedo y se siente desamparada.

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