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Una profesora de fitness acusó a la nueva novia de su ex de viralizar su video íntimo por celos

"Pensó que seguía con él y enloqueció", asegura Gabriela Fernández Aberastaín (36). El material incluso le llegó a su hijo de nueve años. La denuncia ya quedó radicada en la Justicia. La trama de acoso y perfiles falsos

“Fue muy injusto y doloroso. Decidí salir a contar lo que me pasó y a pelearla para que esto no quede en la nada. Es desesperante, te tenés que esconder como si hubieras cometido un delito y yo no cometí ningún delito". La que habla es Gabriela Fernández Aberastaín (36), una profesora de fitness de la ciudad capital de San Luis que fue víctima de la viralización de un video que había grabado en la intimidad junto a su ex pareja. Su caso es insólito: se convirtió en la primera mujer en presentar una denuncia de este tipo en su provincia.

Lo más sorprendente de este caso es que según la denuncia que presentó Gabriela en la Justicia de San Luis, la persona que compartió ese material en las redes fue supuestamente Tatiana Yacarini, la actual novia de su ex novio, quien se dejó llevar por la ira y los celos al creer que su pareja aún seguía manteniendo una relación con Gabriela.

“Esta señora tiene una obsesión muy grande con él porque cuando estábamos en pareja, le escribía y lo pretendía. Yo no soy una mujer celosa, nunca le presté demasiada atención. Pero ahora tomo conciencia de todo esto y me doy cuenta del nivel de locura que tiene”, afirma la instructora.

Gabriela estuvo en pareja con Diego Olivera, un hombre de la zona, durante tres años, y a partir de 2016 empezaron a suceder situaciones muy humillantes que en ese entonces no podía terminar de entender. “Recibía mensajes por Facebook e Instagram donde me decían barbaridades. Era un hostigamiento constante desde distintas cuentas y perfiles. Me escribían que mi pareja me engañaba”, contó Gabriela a Infobae.

De uno de esos perfiles falsos, asegura Gabriela, había sido filtrado su video. Fue algo siniestro”, asegura.

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La relación que tuvo con Olivera, afirma Gabriela, no transcurrió de la mejor manera. Hubo varias denuncias por violencia de género en el medio y a ella le dieron un botón antipánico, asegura ella. Ya cansada de los malos tratos, la instructora decidió dejarlo en octubre de 2018. Ese verano, él volvió a buscarla y a pedirle otra oportunidad. Era habitual que la esperara en la puerta del edificio o que le tocara el timbre a cualquier hora. Ella decidió mudarse a otro departamento.

“A fines de 2019 se pone en pareja con la nueva mujer y deja un poco de molestarme. Me seguía escribiendo pero no me hostigaba tanto. Tras bloquearlo de todas las redes empezó a llamarme de números privados, por lo que también tuve que bajarme un programa para rechazar ese tipo llamadas. Tomé todas las medidas para zafar de ese acoso”, señaló.

El lunes 13 de abril volvieron a escribirle los dos. “Mi ex me dijo que había cambiado, que quería tomar un café conmigo, que me quería pasar a buscar por la puerta de mi casa para hablar. Como todo violento, cuando escriben y no reciben respuesta van levantando el tono. Hasta que me dijo ‘le voy a mandar el video a mi novia y le voy a decir que estoy con vos'. Se trataba de un video que le había mandado en el ámbito privado cuando éramos pareja”, relató.

Finalmente, cumplió con su amenaza y lo hizo. Eso desató la furia de la pareja actual, quien decidió viralizar esa filmación. El video, incluso, llegó al hijo de Gabriela a través de un mensaje privado en su cuenta de Instagram.

Ese mismo día, Gabriela se presentó en la Comisaría Primera, asesorada por la Secretaría de la Mujer, para hacer una denuncia por amenazas. La Justicia actuó rápidamente: horas después, tenían una orden de restricción.

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“A pesar de esa medida, en la madrugada del 14 viralizaron mi video. Fue algo tan masivo que cuando llamé a mi abogado ya sabía de lo que estaba hablando. Fue una maldad extrema”, señaló.

Luego, su abogado amplió la denuncia en el Juzgado en lo Correccional N°1. El hijo de Gabriela era el eje de la nueva imputación: acusaron a la pareja por la distribución de material pornográfico a menores de edad. Ante la nueva denuncia, el fiscal Leonardo Navarini Busti pidió varias medidas al juez del caso. Actualmente la causa se encuentra en etapa de recolección de pruebas.

La denuncia, lejos de frenar el ataque, lo aumentó.

El lunes pasado, y por orden del juez Juan Manuel Montiveros Chada, allanaron los domicilios del ex de Gabriela y de su actual pareja. En la casa del hombre, los investigadores secuestraron un celular y una tablet; mientras que en la de ella computadoras de escritorio y notebooks.

"Estamos a la espera del resultado de las pericias. En base a eso el juez definirá la imputación. No solo estamos hablando de coacción sino también de corrupción de menores por haber facilitado material pornográfico con la difusión indebida del material íntimo de la víctima. Además, estoy viendo de sumar el delito de lesiones porque mi representada quedó muy mal psicológicamente”, precisó a Infobae el abogado Santiago Olivera Aguirre, que representa a la víctima.

El letrado contó que a raíz del escándalo mediático que se desató en San Luis por este caso, los padres del colegio adonde asiste el hijo de 9 años de Gabriela le pidieron a las autoridades “que separe al menor de la institución por considerarlo una mala influencia para sus hijos”. A pesar de ello, “el colegio actuó muy bien y no hizo lugar a ese reclamo”, aclaró.

Mientras, Gabriela intenta seguir haciendo una vida normal más allá de los efectos colaterales que este caso de pornoextorsión también le produjo en su trabajo y su economía: la marca de suplementos que ella representaba le quitó el patrocinio y dejó de ser su sponsor.

“Yo puedo entender que una mujer no comparta que yo le haya mandado un video a la que fuera mi pareja pero eso no le da derecho a viralizar mi intimidad y generarme semejanto daño”, concluyó Gabriela, una nueva víctima de la violencia de género digital que se nutre de las redes sociales para lograr su propósito.

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