Uruguayo, peluquero y futbolero
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Llegó de Buenos Aires hace poco más de 15 años. La peluquería y el fútbol son sus dos grandes pasiones. Es técnico recibido y acumula experiencia en los torneos amateurs y en la Liga Departamental, donde salió campeón. "El respeto hacia el otro es fundamental", dice el uruguayo Hugo Mayero.Luciano PeraltaDe afuera parece una peluquería como tantas otras. Quien pasa por la puerta de Urquiza y Rucci no se imagina que allí dentro, en la última oficina de ese caserón de arquitectura antigua, existe un museo. Un museo del fútbol, claro. Ese es el lugar de trabajo de un peluquero, que lejos del estilo cool de los convencionales centros de estética, se enorgullece de exhibir sus trofeos, copas, diplomas, medallas y media centena de camisetas."Empecé donándolas a mi club, Santa Catalina, Departamento de Soriano, República Oriental del Uruguay", cuenta Mayero, orgulloso, quien dejó el pueblo uruguayo a los 17 años para probar suerte en Montevideo. Después se fue a Buenos Aires, donde edificó su carrera como peluquero y hace 15 años llegó a Gualeguaychú, "para peinar en el carnaval, aunque terminé viviendo junto a mi familia".¿Cómo es tu relación con el fútbol?Viene desde siempre. Toda la vida jugué (aunque es derecho, siempre le gustó jugar por izquierda). Primero en mi pueblo, después en los torneos de la Liga de Peluqueros, en Buenos Aires. Acá jugué en varios equipos de la Liga Amateur, donde coseché muchos amigos. Hice algunos cursos de técnico (entre ellos el de AFA) y después empecé a dirigir. Primero Cerro Porteño, el primer año que ingresaba a la Liga, donde todavía tengo una materia pendiente, que es volver al club. Seguramente el año próximo volveré...Pero pasaste por varios clubes...Sí, después fui a Black River, Sportivo Larroque -donde consiguió la primera victoria en el clásico con Central, tras 54 años-. Después hice dupla con Pablo Bello en Isleños Independientes, en 2013, año en que conseguimos el ascenso... fue maravilloso. En realidad, de todos los clubes me llevé muchos amigos, que conservo y siempre me cruzo en las canchas.Tras su gran paso por Islas del Ibicuy, Mayero formó parte del cuerpo técnico de Juventud Urdinarrain, equipo que abandonó para volver a Isleños, donde estuvo hasta el año pasado. Además, en el medio dirigió las inferiores de la Selección de Gualeguaychú. Pero la vida del uruguayo de 52 años no se desarrolla solamente dentro de las canchas. Su otra gran pasión, la peluquería, le lleva ocho, diez y hasta doce horas diarias.¿Se llevan bien la peluquería y el fútbol?Soy peluquero hace más de 34 años, de raíz, es lo que me hizo ser lo que soy. Algunos no saben que la peluquería y el fútbol tienen mucho que ver en todos lados. De hecho, por nombrarte un ejemplo, el club Black River fue fundado por un peluquero uruguayo que se vino a Gualeguaychú: el nombre hace referencia al Departamento de Río Negro, en Uruguay.En la peluquería se habla y se respira fútbol. En todas las comisiones de los clubes hay peluqueros. En Montevideo trabajé en una peluquería que se atendían los planteles de Peñarol y Nacional, era un vestuario eso, era hermoso...Igualmente me imagino más de una cargada por tu profesión...Sí, muchas veces. Me acuerdo que una vez, sobre la línea de cal, un jugador de Sud América, que si lee la nota se va acordar, me dijo: 'pero si vos sos peluquero, no podés hablar de fútbol'... Yo lo miré como diciendo '¿y vos qué sos?', como si la profesión no lo habilitara a uno para saber, estudiar y ser un apasionado del deporte.La pasión se nota acá adentro... ¿cómo nació el museo?Comencé dándole camiseta al club de mi pueblo. Después me empezaron a regalar en los clubes que estuve, otras fui comprando y así se fue formando el museo. Las camisetas son todas de jugadores que respeto, de todos lados y categorías.¿Alguna especial?La que está firmada por Enzo (Franccéscoli), un gran jugador, pero también, y sobre todo, una excelente persona, que es lo que uno le trata de inculcar a sus jugadores siempre. Y en el ámbito local la de Matías (Marchesini), un jugador al que nunca lo vi faltarle el respeto a otro, o a un compañero. De ese tipo de jugadores tienen que aprender los chicos que se están formando. Y ese es el fútbol que uno, desde donde le toque estar, trata de trasmitir a los que recién arrancan.
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