Vecina montó un merendero para 60 chicos en situación de vulnerabilidad
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La vecina Rosalía Giménez del barrio San Francisco destinó parte de su vivienda en Clavarino 75, a un merendero donde almuerzan y meriendan 60 chicos que viven en la zona. En una construcción que lleva adelante su esposo Rafael y pese a una serie de limitaciones físicas -que en un futuro será un comedor-, Rosalía recibió a El Día, para hablar del Espacio de Apoyo a la Infancia La Esperanza, un merendero que hace un año comenzó a funcionar durante los fines de semana.La vecina del barrio San Francisco contó cómo empezó esta historia, cómo funciona el merendero y qué proyección tiene a futuro, teniendo en cuenta que "cada vez son más los gurises con necesidades básicas insatisfechas".Dijo que el 25 de Mayo el merendero cumplió un año de vida y que la iniciativa de ayudar surgió al ver las necesidades de una buena alimentación en los más chicos que "durante la semana tienen la posibilidad de asistir a la escuela y recibir una merienda y un almuerzo, mientras que los fines de semana tenían que arreglársela con lo que había en su hogar, que en la mayoría de los casos era, con suerte, una comida al día". "Pensé que había que hacer algo y adecué mi casa con lo poco que tenía para montar un merendero y brindarle a los chicos una ayuda alimentaria", contó. Lo primero que hizo fue dar una mano con "una merienda, pero al poco tiempo se dio cuenta que también necesitaban un plato de comida.En medio de esta situación, contó que hoy la "necesidad de ese plato se ha acentuado, inclusive estaba pensando en hacer una comida día por medio a la noche, sin embargo no cuento con un volumen acorde de alimentos para cocinar".Rosalía dijo sentir dolor al saber que muchos pibes se "acuestan con una taza de leche y un pedazo de pan y que al otro día se tienen que levantar temprano con el estómago casi vacío para ir a la escuela".A un par de cuadras se encuentra el Merendero del Arroyo Gaitán que "atiende y contiene a muchos chicos", destacó y aclaró que la demanda de alimentos es muy fuerte y los dos "merenderos funcionan acorde a su capacidad".Rosalía empezó con 23 gurises y hoy tiene a 60 chicos que van desde "chiquitos de meses hasta pibes de 14 años". Destacó que todos los que concurren a "La Esperanza", están controlados, ya que Rosalía se ocupa de recabar datos de los chicos en el Centro de Salud del barrio para saber si "tienen las vacunas correspondientes, la atención médica necesaria, y en el caso de que no lo tengan, hacer lo necesario para que estén al día en lo que a medicina se refiere". La ayuda del Centro de SaludLa fundadora del merendero señaló que también trabaja con el "Centro de Salud de San Francisco, que a través del Municipio ayuda con mercadería que "me hacen llegar cada fin de semana. Es una mano que valoramos, pero cada vez son más los chicos y estamos llegando con lo justo a cumplir con nuestra meta".Rosalía trabaja con una cocina común, pero está pensando en conseguir una más grande porque no da abasto con tantos platos para preparar.En cuanto a elementos de cocina, indicó que le prestaron ollas grandes con las que se arregla y aseguró que mientras ella cocina, algunas madres del barrio le dan una mano para servir la comida. La comida es variada y rica en proteínas. "Les damos pastel con papas, fideos con salsas, ñoquis y otras comidas", en tanto que para beber "tenemos jugo que nos dona un muchacho en forma desinteresada".Comentó que la mayoría de las familias que habitan en el barrio son numerosas, con padres que "tienen que salir a trabajar en lo que sea, y muchas veces en ese afán de traer el pan a su casa, en algunos casos, los chicos quedan solos y sin el cariño necesario que requiere un niño".
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