Vecinos cansados quieren que una familia se vaya del barrio
Son sujetos con varios antecedentes que controlan a su gusto la zona de calle Misiones, entre San Juan y Rioja. El sábado, en un allanamiento, la policía encontró armas y detuvo a uno de ellos, que el domingo quedó en libertad. Foto: La policía efectuó un gran operativo para allanar una vivienda de calle Misiones al 200 donde encontró armas de fuego y detuvo a una persona Por Guillermo Navarro Los vecinos de calle Misiones, entre San Juan y Rioja, dijeron basta. Están cansados, hartos, de padecer hace muchos años agresiones físicas y verbales, amenazas con cualquier tipo de objeto (incluso armas de fuego), por parte de los integrantes de una familia con frondosos prontuarios.Comerciantes que deben "pagar" para que los dejen trabajar sin problemas, apretadas a proveedores que no quieren saber nada con volver al barrio, inquilinos que huyen cancelando contratos antes de tiempo, son algunos de los ejemplos que marcan la situación en la zona.También se suman disparos de armas de fuego a cualquier hora, "peajes" que deben pagar quienes se animen a pasar por esa cuadra y robos a los propios vecinos. Y no es nuevo; el problema está enquistado desde hace años, décadas. Pero nadie les brinda soluciones, pese a que estos "malos vecinos" tienen una gorda carpeta de antecedentes.El detonante fue lo que ocurrió el sábado por la noche. En un allanamiento efectuado en la vivienda que ocupa la problemática familia, la policía encontró dos armas de fuego (una calibre 38 largo cargada y otra 22) y detuvo a un joven de 28 años.El procedimiento se realizó impulsado por las constantes denuncias de los vecinos, ante molestias y desorden promovidos constantemente por los mal vivientes, además de los hechos delictivos que se venían produciendo en el barrio.El allanamiento resultó positivo a pesar de que el Juzgado de Instrucción N° 3 de turno, a cargo del doctor Sergio Carboni, se habría tomado un prolongado tiempo para dictar la orden correspondiente. Aunque, no tuvo la misma demora para liberar al detenido: el domingo al mediodía, el sujeto de 28 años volvió al barrio. Vecinos cansadosEsa determinación de la Justicia terminó de enojar a los vecinos que decidieron juntarse para analizar la situación y hacerla pública.Pablo Ciceri y su familia vive hace 11 años frente a la casa allanada. En diálogo con Radio Cero contó que el sábado los problemas empezaron a las 7 de la mañana cuando "estos sujetos alcoholizados, drogados y con armas, empezaron a insultar a todo el que pasaba por la calle, a arrojar piedras".Cansados de los problemas, los vecinos dieron aviso a la policía y al llegar los patrulleros la situación empeoró transformándose prácticamente en una batalla campal, que finalmente pudo ser controlada por los efectivos."Esta gente en la casa tiene armas, efectúan disparos de noche, venden drogas, hacen de todo", precisó Ciceri y remarcó que "los vecinos nos cansamos de que tengan impunidad"."Al panadero de la vuelta, si no paga 15 pesos todos los días no lo dejan trabajar. Al almacenero de la esquina, le corrieron los proveedores porque si no dan algo no los dejan trabajar. A una señora se le fueron dos veces los inquilinos, porque les pedían plata, les robaban y la gente no quiere vivir así", describió.También contó que "hay vecinos que trabajan con el turismo y estos sujetos les roban a quienes vienen; la gente sale a caminar para conocer la ciudad y ellos le sacan plata", precisó.Los vecinos destacan y agradecen el accionar de la policía. "Gracias a la participación del Jefe Departamental, Roberto Sánchez y de Operaciones, Juan Carlos Escalante, se logró una orden de allanamiento del Juzgado que demoró 11 horas en otorgarse", afirmó Ciceri quien dijo no entender por qué la persona detenida en el procedimiento "el domingo al mediodía ya estaba en la calle"."Le pedimos a la Justicia que tome cartas en el asunto porque ya no podemos vivir más con esta gente", sentenció en diálogo con Radio Cero y aseguró que "ahora no tenemos miedo porque estamos todos los vecinos unidos; pasa algo y enseguida nos comunicamos por teléfono y salimos".Actualmente en la zona hay custodia policial para que los vecinos se sientan protegidos. De todos modos Ciceri remarcó que sólo piden que la Justicia actúe porque "así no se puede seguir". "Es un barrio de gente trabajadora que quiere salir adelante, pero con personas así no podemos", puntualizó.ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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