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Vecinos del barrio Vicoer reclamaron por la presencia de ratas en un terreno abandonado

En la intersección de las calles Lestonac y Neyra, un terreno se transformó en un basural y refugio de todo tipo de alimañas. Pese a los reclamos de los habitantes de la zona, el problema persiste. Además, se sumó un criadero de aves y otras especies ubicado en el fondo de una propiedad que da al barrio. Los vecinos manifestaron que pese a una nota elevada al Municipio, nada se ha hecho.

El terreno ubicado en Juana de Lestonac y Neyra sería de un particular. Con el correr de las semanas se transformó en un basural clandestino, donde gente desaprensiva arroja todo tipo de basura. Por si esto fuera poco, nadie se hace cargo de la limpieza, razón por la cual arbustos, yuyos, y un árbol han tapado una construcción de chapa que se encuentra en el lugar.

ElDía visitó el lugar y conversó con los vecinos afectados. Juana, vive enfrente al terreno, sobre Lestonac y confesó que “hace poco tiempo -cansada de que nadie se hiciera cargo- quemé la basura y ramerío que se acumulaban en el lugar. Vinieron los bomberos, también la policía y me retaron. Me dijeron que no lo haga más. Sé que estuve mal, pero la bronca que tenía me superó. No se puede vivir así con las ratas que corretean en el terreno y en mi casa, gracias a la mugre que tengo a diez metros de mi casa”.

La vecina comentó que en una propiedad, en la cual durante largos años trabajó un reconocido almacén, hoy está alquilado por una persona que tiene un gallinero con muchas aves, además de otras especies en un lugar que no está habilitado para este tipo de emprendimientos. “Si quiere tener un gallinero que lo haga, pero en una zona de chacras, no en pleno casco urbano que hace rato dejó de ser chacra”, puntualizó.

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Por su parte, Diego, otro de los vecinos, destacó que “en poco tiempo se cumplirán dos años desde que un grupo de vecinos hicimos una denuncia al inquilino de un terreno donde se levantó un gallinero de considerables dimensiones. Desde que se instaló, más el terreno de la esquina que no sabemos de quipén es, comenzaron a proliferar las ratas en todo el barrio. Por si esto fuera poco, el olor a la tarde que llega desde el gallinero se torna insoportable. Ni siquiera se puede salir a tomar mate a la vereda por la contaminación que tenemos, por el olor que despiden las aves, el excremento y vaya a saber qué más”.

En cuanto al terreno que describió Juana, agregó que “cuando se asfaltó la Lestonac, desde Primera Junta, el Municipio dejó en el terreno una montaña de tierra y escombros que nunca retiró, transformándose el lugar en un basural a cielo abierto. Gente que cobra dos pesos por retirar la basura de hogares, terrenos, llegan con los carros o con carretillas y la tiran acá”.

Otro problema que tienen los vecinos es de que se “tapan las cloacas más seguido. Tanto nosotros como la gente de Obras Sanitarias, desconocemos las razones para que esto ocurra. Además se trata de la última cuadra de Neyra al norte, que no ha sido asfaltada pese a la predisposición de los vecinos para hacerlo”.

Finalmente, José Luis, otro de los vecinos, señaló que es una lástima que en esta “parte del barrio tengamos que vivir de esta manera, rodeados de mugre, ratas y olores muy fuertes que pareciera a la tarde se fermentan, tornándose el aire irrespirable. Estos problemas, entiendo, que se pueden solucionar con un poco de voluntad.”

EL DATO

Una nota fue elevada al Municipio el 26 de noviembre del 2019 con la firma de los vecinos más afectados por el terreno y el gallinero en el fondo de una propiedad. Hasta el momento, no han obtenido respuesta.

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