Vecinos vs. Arrocera: según pasan los años
La moral social es un fluir permanente que se ajusta cotidianamente a las circunstancias que se van recreando por las transformaciones que dan en la realidad. Fundavida*Opinión Una de las formas de verificar esta afirmación es tomar nota de los conflictos que aparecen en situaciones que se generan por el cambio de las visiones sobre las formas de entender lo urbano.Hace apenas un par de generaciones, Gualeguaychú exploraba modos de crecer generando posibilidades laborales para los nativos sin darle prioridad al hecho que los emplazamientos industriales podrían colisionar con la calidad de vida.Muchas industrias se instalaban en lo que era la periferia de la ciudad, inconcientes que la expansión de ésta finalmente las encerraría en el damero urbano. Algunos casos locales: la Cooperativa Arrocera, lo que hoy es conocido como Molinos Ross y la Cooperativa Tambera.Transcurrido el tiempo se comenzó a ver que ese desarrollo no era gratuito, que las industrias y las ciudades confrontaban por las consecuencias de los procesos productivos, básicamente por dos razones: los vertidos de las fábricas que impactan en los vecinos y la circulación de vehículos que es incompatible con el tránsito urbano.La arrocera, como es conocida en Gualeguaychú, se transformó en un caso emblemático de esta incompatibilidad.Las emanaciones por aire de polvillos derivados del secado de los cereales, conteniendo incluso los venenos que habitualmente se utilizan en la agricultura comenzaron a afectar severamente a los vecinos.Los ruidos intensos de procesos que se efectúan durante las 24 horas y que impiden el descanso a quienes los sufren, además de la permanente circulación y estacionamiento de los enormes camiones de carga sobre las angostas calles del barrio, incluso sobre plazoletas públicas destinadas a la recreación, son consecuencias de esa colisión de progreso urbano e industrial.El conflicto iniciado tiene más de 20 años de historia, tiempo en el cual muchos vecinos han contraído enfermedades respiratorias, problemas nerviosos por el mal descanso nocturno por los ruidos incesantes, además de verse cotidianamente invadidos por los enormes transportes.Y la gente ha dicho basta.Los vecinos están hartos de las promesas incumplidas, de las intimaciones municipales ignoradas por la empresa en una política de hechos consumados con la que habitualmente se desentienden de las "externalidades negativas" como llaman a sus excretas que arrojan a la vía pública y de las que no se hacen responsables.Pero a partir del conflicto de BOTNIA, la moral social evolucionó y ya no admite dilaciones en la adopción de medidas que protejan a los ciudadanos de las afectaciones de las industrias.La política de hechos consumados ya no tiene espacio en Gualeguaychú so-pena de desautorizar el enorme y ejemplar reclamo ciudadano por la pastera uruguaya.La intimación que hizo el Presidente Municipal a la Cooperativa hace más de 30 días, fue ignorada por la Arrocera, en un gesto de soberbia que en sí mismo se transforma en un agravio intolerable a la democracia y sus representantes y a los damnificados por sus crónicas afectaciones.FUNDAVIDA e IPODAGUA estamos trabajando en este momento en las acciones legales que los vecinos impulsarán en la justicia para terminar el flagelo y además estamos expectantes a lo que decidirá el intendente Bahillo, quien se comprometió públicamente a no tolerar más estas graves faltas de la empresa a las disposiciones y ordenanzas vigentes.Las condiciones son del tipo ahora ó nunca.La Arrocera, al igual que todo el sector, ha obtenido ganancias de magnitud impensada en los últimos años por el incremento en el valor de los commodities.Ya no tiene cabida las explicaciones de "no tenemos plata" ni tampoco de "vamos a dejar en la calle a X cantidad de empleados".Tampoco tienen derecho moral ni real para tirarle a los demás el costo de la solución de sus problemas. No es justo que le "tiren la pelota" a los damnificados o a la intendencia el problema es originado por los socios de la cooperativa y lo han tenido que soportar durante décadas los vecinos.El patrimonio de todas las empresas agropecuarias se ha multiplicado enormemente en los últimos años y no hay dudas que los socios pueden avalar con sus acrecentados activos el financiamiento de las inversiones necesarias para el traslado.La intimación de Bahillo para que presenten un plan de traslado no fue obedecida y en las actuales circunstancias, esto es absolutamente intolerable.No dudamos que la Municipalidad hará valer su autoridad y además estamos decididos a actuar judicialmente hasta las últimas consecuencias.Como decíamos al principio, según pasan los años los conceptos cambian y debemos celebrar que la sociedad ya no tolera más las agresiones a la salud humana, que ha cobrado un necesario protagonismo y prioridad.Los miembros de la Cooperativa Arrocera son vecinos nuestros, que en equivalentes circunstancias no dudamos tomarían las actitudes compartidas; ahora les ha llegado el turno a ellos de dar los pasos en la dirección correcta y todos esperamos que lo hagan con la responsabilidad que exige la hora y que evitaría escenarios de conflictos sociales mas graves que a nadie le interesa explorar. * www.fundavida.org.arESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios

