Verano y salud, la importancia del agua para mantener una buena salud física y mental
El calentamiento global del cual tanto se habla genera no solo importantes y nefastos cambios en el eco sistema, sino que las modificaciones climáticas en el mundo, con el gran aumento de las temperaturas, ocasionarían un sin fin de enfermedades producto de la tan temida deshidratación corporal. Dr. Julio César Zarra En calurosos veranos como el nuestro en esta ciudad hacen que perdamos grandes cantidades de agua sin darnos cuenta, con las severas consecuencias que esto genera en el organismo si no la estamos reponiendo constantemente.Muchas personas, sobre todo adultos mayores, aducen casi optimistamente que no sufren el calor o no transpiran, más allá de mojar un poco las axilas en días de intenso calor, sin tener en cuenta que existe un fenómeno llamado de "perspiración", que no es visible como la transpiración, sino que es un proceso natural e invisible de evaporación de líquido corporal. A diferencia de la transpiración, que hace que nos demos cuenta porque "chorreamos agua", la perspiración es una evaporación insensible de líquido, una especie de "transpiración invisible e insensible" a través de la piel, que nos puede hacer perder, por emanación de vapor (líquido) a nivel de la piel, hasta 2 litros o más de líquido por día sin darnos cuenta. Situación letal en adultos muy mayores, que hará que en pocos días puedan terminar en una Unidad de Terapia Intensiva de un hospital por deshidratación severa. Por eso sabemos que lo que mata no es "la calor", sino la falta de agua.Y si aceptamos que el cerebro es el "capitán del organismo", es el órgano desde donde parten todas la "instrucciones" para el buen funcionamiento corporal, debemos tener en cuenta que el cerebro vive de dos alimentos o "combustibles" el oxígeno y el azúcar. Y que estos nutrientes o energizantes cerebrales, indispensables para la vida cerebral, son trasladados por la sangre, cuyo vehículo esencial es el elemento líquido.La ingesta de una cantidad suficiente de agua diariamente, es indispensable para un buen funcionamiento cerebral. Y esto no sería opcional ni relativo, sino que el aporte diario de agua se lo considera como imprescindible para la buena salud cerebral.Porcentajes interesantes, para tener en cuenta:El 90% del volumen de nuestro cerebro está compuesto por agua y el agua es el principal vehículo de las neurotransmisiones electroquímicas.Un descenso de tan solo el 2% del agua del cuerpo puede causar pérdidas momentáneas de memoria, dificultad para realizar cálculos matemáticos y problemas para enfocar la vista sobre una página impresa o una pantalla de computadora.Aún una mínima deshidratación imperceptible, retardará los metabolismos en un 10 %.Un conocido estudio en la Universidad de Washington demostró que durante las dietas reductoras de peso, un vaso de agua calmará el hambre en un 100% de los casos, en los "ataques de hambre" nocturnos.El mecanismo de la sed es tan débil, que más del 40% de las personas lo suelen confundir con hambre.Distintos estudios de diferentes países del mundo concluyen y concuerdan en que beber tan solo 8 vasos de agua por día (aproximadamente 2 litros), disminuyen un 45% los riesgos de cáncer de colon, reducen un 50% el riesgo del cáncer de vejiga y disminuyen en un 80% las probabilidades de desarrollar cáncer de mama.Más del 60 % de los casos de estrés podrían reducirse o evitarse si tan solo duplicáramos la ingesta diaria de agua, de 8 a 16 vasos por día. "Agua corriente sana a la gente"Este antiguo proverbio o refrán español, ya hace muchos siglos atrás, advierte sobre los beneficios del agua para conservar la buena salud física y mental. Porque normalmente las personas nunca beben la cantidad suficiente de agua por día que deberían tomar para aumentar su buena salud, o porque no quieren tener que ir a orinar demasiadas veces (molestia o inconveniente menor, con respecto al enorme beneficio obtenido sobre la salud) o porque han disminuido o perdido la sensación de la sed, o porque ignoran los grandes beneficios que el agua proporciona.El hablar de beber agua no se refiere al líquido ingerido en infusiones como el mate, el té, el café o la leche, sino al agua pura, sea de la canilla (si fuera potable), de bomba (en el campo o zonas rurales) o embotellada de manantial (la llamada "agua mineral").¿Cómo sabemos si la cantidad de agua que estamos bebiendo es la suficiente para las necesidades de nuestro organismo?Muy sencillo, basta observar el color de la orina que emitimos, para darnos cuenta del nivel de nuestra hidratación. La orina debe salir totalmente transparente. Si nuestra orina es amarilla (pálida o fuerte) es que la cantidad de agua que estamos tomando es insuficiente. A excepción de las personas que se encuentran tomando vitaminas del complejo B, que tiñen naturalmente la orina de amarillo.Así, tan solo 8 a 10 vasos de agua por día pueden contribuir a eliminar o prevenir muchos malestares en el 80% de las personas. Cada órgano y sistema del cuerpo humano puede expresar la deshidratación (falta de agua suficiente) de diferentes maneras. Por ejemplo:A nivel del tubo digestivo, la acidez estomacal puede ser un signo de falta de agua en el tracto superior del tubo digestivo (esófago, estómago e intestino).Y cuidado con esto, porque la ingesta de antiácidos no soluciona la deshidratación, sino que la encubre u oculta. En este caso la acidez estomacal sería una señal, un signo de "sed del tubo digestivo alto" (como podría ser la constipación o estreñimiento el "signo de sed" del tubo digestivo bajo) y el mero tratamiento con antiácidos no corrige la deshidratación y solo permitiría que el organismo siga sufriendo las consecuencias de la falta de agua, que con el tiempo llevará a la inflamación estomacal e intestinal que podría hasta terminar en cáncer del tubo digestivo, incluyendo el de páncreas e hígado.A nivel del sistema osteo-articular (huesos y articulaciones), los dolores pueden ser también un signo de falta de agua a ese nivel, por lo tanto una buena hidratación podría evitar el desarrollo de los procesos artríticos y reumáticos, tanto en jóvenes como en adultos mayores. Es decir que podemos asegurar que una buena cantidad de agua impediría que se presentaran estas enfermedades o las mejorarían enormemente en el caso que ya estuvieran en curso. Así también los dolores de espalda, podrían ser la manifestación de procesos de deshidratación de los discos intervertebrales de la columna vertebral (que son los "amortiguadores" del peso del cuerpo), con la consiguiente muerte de las células cartilaginosas de los discos y hasta la posible aparición tardía de osteoporosis. Todos efectos a largo plazo, que terminan siendo invalidantes y que se encubrirían con la ingesta de analgésicos para calmar el dolor, que bien podrían evitarse con una ingesta suficiente cotidiana de agua.A nivel muscular y del sistema inmunitario, enfermedades sistémicas (generalizadas) como la distrofia muscular, el lupus o la esclerosis múltiple, podrían desencadenarse a partir de una deshidratación sostenida y prolongada.A nivel del sistema cardiovascular, un aporte adecuado de agua, podría impedir la presentación de angina de pecho y hasta infartos de miocardio.A nivel metabólico, mantener los niveles necesarios de agua en el organismo, podrían impedir el desarrollo de enfermedades como la diabetes del adulto. El aumento excesivo de colesterol puede muchas veces ser un signo de una deshidratación incipiente, que terminará generando una dislipemia (alteraciones de los valores de grasas en sangre: colesterol, triglicéridos y lípidos totales) con consecuencias nefastas y muchas veces hasta irreversibles sobre la salud, no solo de los adultos mayores, sino hasta de los jóvenes también.A nivel del sistema nervioso, la deshidratación puede expresarse de distintas formas, por ejemplo las cefaleas reiteradas y migrañas, bien podrían ser una manifestación de la falta de agua a nivel del cerebro, las meninges y los ojos.También el insuficiente aporte de agua, pronto ocasionará por deshidratación cerebral, sobre todo en los adultos mayores, la progresiva disminución de todas las funciones cognitivas (intelectuales) cerebrales, como la atención y la memoria, por ejemplo, al comienzo del proceso de deshidratación, para terminar desorganizando toda la corteza cerebral, originando desorientación y confusión mental, con severas consecuencias sobre la salud, no solo mental sino física de todo el organismo, pudiendo hasta ocasionar la muerte en personas con enfermedades previas.A nivel del aparato psíquico, trastornos como la depresión, el síndrome de fatiga crónica o las disfunciones sexuales, como disminución de la libido (descenso del deseo, potencia o energía sexual) pueden ser consecuencias de una deshidratación prolongada.Ahora la gran pregunta es: ¿estamos bebiendo la cantidad suficiente de agua que nuestro organismo necesita para estar bien?Sepamos tristemente que la gran mayoría de las personas no lo hacen. No toman el agua suficiente para conservar la buena salud. Y sin embargo esas mismas personas recorren los consultorios médicos, deambulan por los sanatorios y realizan extensas maratones por diversas clínicas y hospitales, gastando esfuerzos, energía y cantidades de dinero en médicos y medicamentos para aliviar enfermedades y dolencias que tan solo podrían evitarse con una buena ingesta agua.Algo tan sencillo y económico como tomar 8 vasos grandes de agua por día (12 en veranos calurosos), nos permitirían prevenir, que es mucho mejor que curar, diversas enfermedades que afectarán severamente nuestra calidad de vida. De cada uno de nosotros depende! Médico Especialista Jerarquizado en Psiquiatría y Psicología Médica. Fundador y Presidente de A.L.E.A. (Asociación de Lucha en la Enfermedad de Alzheimer).
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