Volver al futuro
Dentro de 50 años, algún historiador aún no nacido se verá en figurillas al investigar esta década. Por si el muchacho fuera de estos pagos y dado que ellos suelen recurrir a las hemerotecas, le damos una mano porque no le va a ser fácil entender lo de Kirchner.
En 2005 se decía que desde 1810 el país nunca había crecido tanto y que era el mejor Presidente de la historia. Lo mismo que él decía de Menem diez años antes. En ese balance, todos los mandatarios anteriores a Kirchner, quedaban reducidos a una sucesión de inservibles, con la excepción -por las dudas- de Perón, salvedad que no enfatizaban con gran convicción. Para 2007 muchos seguían creyéndolo un gran estadista y ello tiene explicación: los argentinos tendemos a juzgar a los gobernantes con criterio pancista y de tiempo presente: si estamos bien y cobramos a fin de mes ¡adelante!... todo lo demás no interesa. Ese encandilamiento impedía ver p. ej., la barbaridad de cerrar exportaciones de carne para que su precio no subiera, intervenir el INDEC, ocultarnos datos y una serie de medidas muy distantes de un estadista. Tampoco cuadran sus discursos llenos de resentimiento, vociferados desde un atril. Pero como estábamos bien, lo seguían aplaudiendo; tampoco tuvo mayor rechazo que designara sucesora a su esposa en una interna de alcoba, lo que jamás haría un estadista. En el exterior nos miraban con sorna.
Lanzada Cristina Kirchner (acá no le ponemos "la Señora" para no complicar al lector de 2050) la adhesión era tan firme, que en la Pcia. de Bs. Aires los caudillos no justicialistas le pedían llevarla como cabeza de lista en sus boletas-chorizo. Y así surgieron las listas colectoras, invento que fuera de la Argentina, no existe.
Cuando el joven historiador llegue a 2009 y lea que en sólo dos años, Kirchner se convirtió en un leproso político y que los que antes se le colgaban, ahora buscan escaparle a la manea de las candidaturas testimoniales, se verá en dificultades: no encontrará en sus libros digitales ningún parangón historiográfico que lo oriente. Pibe, te damos otra manito: volvé a 2008 y te vas a encontrar conque el zarandeado modelo no tenía nada de tal y al agotarse, los recursos empezaron a faltar. Lo más increíble es que tan descomunal derrumbe, tiene por causa fundamental un absurdo capricho con el campo (¡si! creéme) que encegueció al estadista, arrastró a la Señora (ahora sí) y hoy quieren asustarnos: si no ganan, se acaba la Democracia. Pero no sólo mueve a risa y hasta nos hace dudar d su equilibrio mental, sino que algunos apoyos son verdaderos salvavidas de plomo, como el de Moyano, gritando su desinteresada adhesión, rodeado de un tren fantasma. Muchos seguidores emigran y los que quedan, están casi sin reacción. Otros, con más reflejos, ni emigran ni se quedan. Lo tratamos a continuación.
PASIONARIO SIN PASIÓN
Uno de ellos es nuestro Jorge Pedro (a) el pasionario. Su ventaja es que mientras los demás usan brújula común, la suya detecta al instante, aún cuando el norte se cambia de lugar, cosa que en política suele suceder.
No se apasiona, es un consumado tiempista: ni bien estalló el conflicto del campo, se distanció de Kirchner como una saeta y de paso, transparentó la brecha con Urribarri. Era cuestión de irse apartando, aunque sin sacar los pies del plato y lo hizo antes que Cobos, Solá, Reutemann, Schiaretti y los que siguen. Su disenso controlado no le impidió visitar a Kirchner cuando la brújula oscilaba, talvez por algunas manchas solares que le alteraban los campos magnéticos. Ahora con el panorama definido, se ha permitido discrepar con Olivos, pactar con Urribarri una pax entrerriana hasta el 28 de Junio y la vez, acordar con Reutemann para después. A algunos observadores no les cierra esta incoherencia, pero no es tal. Primero, porque él nunca abandonó el partido ni lo hará; es su fuerte y esa estrategia requiere mantenerlo unido. Por eso ni se le ocurre plantear su candidatura y además, porque se siente cómodo donde está con los hilos a mano y abundantes recursos. Alejarse para ir al Congreso Nacional a morir en el anonimato no le serviría. Por otra parte ¿cómo podría ser candidato ahora sin despegarse de Kirchner? Implicaría plantear una interna, que es precisamente lo que debe evitar para sus pasos siguientes.
Y hasta se ha dado el lujo de prometerles, si lo necesitan, caminar en la campaña, pero ojo: no correr. ¿Y por qué necesita el partido unido? Entra dentro de sus cálculos, que el Gobernador, aunque hoy mantenga su sueño de fantasía, llegará rengo a 2011. Busti sabe que nada desgasta más a un gobierno que la falta de recursos y que por dos años no aparecerán. Le pasó a Montiel; hasta esa suerte tuvo.
En 2011 ya con Urribarri fuera de la cancha, el partido unido vendrá solito al pie: por eso se cuida de no crear resentimientos duraderos, ya que los va a necesitar a todos juntos para enfrentar talvez, a un fuerte líder del campo.
Él, con buenos modales, mantiene las relaciones. Para marcar las diferencias, están los muchachos. Por eso no vino al C. Frigorífico; ese microclima era para exponerse y él debe preservarse, no confrontar con viejos amigos -hoy en otras veredas- a los que mañana abrazará. Eso sí: primero estarán sus alfiles y los que dudan del futuro de Bicho u Osvaldo, verán cómo en dos años, éstos estarán en condiciones de elegir entre la Intendencia, el Ministerio de Economía o una Senaduría Nacional.
Es más: no necesita esperar al 2011 y en julio ya tendrá viento a favor, facilitado por el instinto peronista, que los hace emigrar solitos a donde se aposenta el poder. Y aprovechará una ventaja que sólo el justicialismo brinda: es el único partido que sin dividirse, crea su propia oposición. Así, podrá plantarse en 2011 como alternativa, sin desgastes internos y con la tropa junta. Por si le faltara algo, mueve algunas marionetas que suelen plantear paros a otros, que él ayuda a resolver, manteniendo la imagen de ser el único que garantiza gobernabilidad: ¡un maestro!
A esta altura, algún lector pensará: sonamos ¡se nos está haciendo bustista!
Nada que ver. Porque sólo se luce en el aspecto agonal proselitista. Pero desde el gobierno, tampoco él es un estadista. Si lo fuera, nuestra pobre Provincia no estaría tan retrasada. Hasta el domingo. Si Dios quiere.
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