Volver a los orígenes: Trabajan para refundar Boca del Gualeyán
:format(webp):quality(40)/https://eldiacdn.eleco.com.ar/adjuntos/240/imagenes/000/070/0000070683.jpg)
Un grupo de vecinos de la zona del Cementerio Norte se ocupa deportiva y socialmente de los chicos del barrio hace tres años. Ahora, junto a viejos jugadores del equipo que representó al Gualeyán en los torneos amateurs durante buena parte del siglo pasado, busca refundar ese sueño de amigos.Aunque el fútbol siempre fue fútbol, como se suele escuchar, hay algo que es incuestionable: la realidad del deporte más popular del país poco y nada tiene que ver con la de hace 60 0 70 años atrás.Como en buena parte de nuestra vida social, el mercado ha sabido ganar espacios y hoy los jugadores son vendidos a los grandes clubes de Argentina o el mundo con apenas diez u once años. En este sentido, la mercantilización del deporte es un proceso que, lejos de ser potestad de estas latitudes del planeta, ha teñido buena parte de la geografía mundial.Pero, no todo es lo mismo. Junto a la lógica que tiene al éxito deportivo y a su contracara, el fracaso, como rectores indiscutidos, convive otra, que se multiplica en cada potrero, en cada barrio: la del deporte como herramienta de contención social.De este lado encontramos, en el barrio Gualeyán, en la zona norte de la ciudad, al grupo que coordina hace tres años Darío Acosta y su esposa, Cecilia Márquez, junto a un grupo de familiares, amigos y colaboradores."Somos una organización deportiva-barrial que en el 2015 empezamos a trabajar con los chicos. Primero armamos una canchita en el barrio, en un terreno que nos prestó mi papá, y de a pocos los gurises de la zona empezaron a engancharse", contó Acosta a ElDía."Tenemos chicos desde los 8, 9 años y las juveniles, que son adolescentes. Ellos participan en los torneos barriales a los que nos ha invitado el Municipio, pero generalmente nos salimos de nuestra cancha. También formamos un plantel de mayores, con algunos papás y vecinos del barrio, y nos prendemos cuando vienen a jugar instituciones de afuera, como en el último encuentro que hicimos con la Asociación de Sordos", relató el joven sobre la actualidad del "Deportivo Gualeyán".Una vez que pudieron cerrar la cancha que está ubicada sobre la calle Sobral, poner los postes, el alambrado correspondiente y las luces, los promotores de la iniciativa sintieron que era hora de dar "un salto de calidad", y desde ese momento empezó a hablarse en las reuniones o en las comidas que habitualmente comparten con los vecinos la posibilidad de formar un club. De formalizar bajo un escudo oficial el trabajo que silencio vienen desarrollando."Nos pasó que cuando empezamos a hablar sobre el tema lo primero que salió fue el nombre de Boca del Gualeyán. Muchos papás y abuelos, y varios vecinos nos contaron las historias de ese equipo que hace algunos años era muy representativo del barrio", relató Acosta, quien se tomó el trabajo de recorrer casa por casa para contar la idea a varios de los ex jugadores que en buena parte del siglo pasado vistieron la camiseta azul y amarilla."El objetivo principal, y quizá un sueño a largo plazo, es competir deportivamente en la Liga Departamental de fútbol. Para que el día de mañana el Gualeyán tenga su club propio. Ese es un anhelo que tengo en lo personal", expresó Acosta. Ese deseo recorrió los domicilios de los viejos representantes de Boca de Gualeyán y la idea prendió rápidamente entre los veteranos. Y aunque muchos de ellos ya no viven en la zona, se pusieron a disposición para colaborar en lo que haga falta.
Tito Aldaz y Darío Acosta, unidos por el pasado que vuelve a un presente lleno de ilusionesTito, parte de la historia Luis Aldaz es uno de los referentes de la época de oro de aquel equipo de jóvenes que participaba en cuanto torneo amateur existiera. Aunque "todo el mundo lo conoce por Tito", aclaró Darío, sentado al lado del ex marcador central que en 1985, ya como DT, volvió a juntar al grupo de amigos para celebrar las Bodas de Oro del club nacido en 1935."Tenía 15 años cuando jugué el primer partido. Fue en la época del 70, y al equipo lo dirigía Luis Leiva -que también era jugador y capitán-, junto a los hermanos Garrigue, Edgardo y Chito. En esa época se jugaban los torneos relámpagos, que empezaban y terminaban el mismo día, y se jugaba por una copa", recordó Aldaz.
El mítico almacén de Rivollier fue la sede del club de barrio por muchos añosTito formó parte de la tercera etapa de la rica historia de Boca del Gualeyán. En diálogo con ElDía, puso énfasis en la importancia que tenía "el almacén de Rivollier", en la esquina de Sobral y boulevard De María, donde se juntaban los jugadores antes y después de cada partido. "Era como un club, era el lugar de reunión de la zona", remarcó.Pero "lamentablemente el fútbol amateur fue perdiendo vida, y adentrados en el '90 fue desapareciendo", lamentó el veterano defensor, quien, a pesar de los años, mantiene intacta las imágenes de los partidos contra El Fortín, Ciclón del Norte, Vencedores, Defensores del Club, Juvenil del Norte o el Potrero, entre tantos otros equipos de aquella época.Ayer, como formal puntapié de la iniciativa, sus promotores mantuvieron una reunión con simpatizantes y ex jugadores de Boca de Gualeyán, en la que éstos últimos avalaron la refundación del club del barrio y se comprometieron a colaborar con el sueño de Darío, Cecilia y un montón de gurises de la zona.
Tito Aldaz y Darío Acosta, unidos por el pasado que vuelve a un presente lleno de ilusiones
El mítico almacén de Rivollier fue la sede del club de barrio por muchos añosESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
ACCEDÉ A ESTE Y A TODOS LOS CONTENIDOS EXCLUSIVOSSuscribite y empezá a disfrutar de todos los beneficios
Este contenido no está abierto a comentarios


