Ciudad | Gualeguaychú

Xuxa y Oscar, del arco y el carrito de garrapiñadas a recorrer la ciudad sobre ruedas

Pasaron más de dos meses en que miles de trabajadores de la ciudad debieron reconfigurar sus actividades, cambiar de rubro y adaptarse a la nueva realidad. ElDía dialogó con seis trabajadores que ahora hacen trabajos de cadetería, cocinan o fabrican tapabocas. En este apartado: Reconvertidos a delivery

Por Luciano Peralta y Rodrigo Peruzzo

COMPARTIÓ VESTUARIO CON RIQUELME Y PALERMO

“Xuxa”, el arquero profesional que ahora hace repartos en moto

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<p><em><strong>Como en el 2008, antes de irse a jugar a Boca Juniors, “Xuxa” volvió a hacer trabajos de cadetería </strong></em></p>

Como en el 2008, antes de irse a jugar a Boca Juniors, “Xuxa” volvió a hacer trabajos de cadetería

Con 31 años, Ezequiel Horst cuenta una larga experiencia en el fútbol profesional, en el país y en el exterior. Actualmente es jugador de Juventud Unida en el Federal A. Días atrás, sin futbol por la cuarentena, volvió a la moto.

“Vengo de una familia humilde, así que no me cuesta salir a trabajar”, dice del otro lado del teléfono Ezequiel Horst, apodado “Xuxa” desde chiquito, por su pelo lacio y rubio, tanto como el de “La reina de los bajitos”, fenómeno televisivo de alto impacto en Brasil, Argentina y otros países de la región a finales de los ’80 y principios de los ’90.

Al igual que la gran mayoría de los jugadores de fútbol, Horst debió rebuscársela de otra manera para generar ingresos durante la cuarentena. La semana pasada puso en condiciones la moto de su esposa, compró la caja para hacer repartos y empezó a trabajar como cadete.

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“Antes de irme a Boca, en 2008, fui cadete, así que no tuvo problemas en agarrar la moto y ponerle la caja para salir devuelta. Además, no es la primera vez que salgo a trabajar más allá del fútbol que es lo mío”, cuenta Xuxa.

“Conozco las calles de la ciudad así que me manejo bien. Económicamente me sirve para bancar la situación, así que estoy conforme”, dice el arquero, y agradece poder pasar más tiempo con su beba de seis meses durante estos días de encierro.

“Riquelme me llevaba después de entrenar”

“Xuxa” es un muy buen arquero. Pero lo que no mucha gente sabe es hasta los 17 años jugaba de delantero. “Desde los 5 jugué en Central Entrerriano, siempre de delantero. Pero en una semifinal de Segunda, en la Liga, el arquero se lesionó, no había cambio y entré. Ganamos. La final la jugamos en la cancha de Defensores y salimos campeones”, recuerda. Desde ese momento nunca más se sacó los guantes.

La posibilidad de jugar en Boca Juniors llegó unos meses después. Entró en la Cuarta División y al poco tiempo se ganó la titularidad. “Jugué dos años en la Reserva y cuando el Pato Abbondanzieri se va al Inter de Puerto Alegre me subieron a Primera, fue un año maravilloso”, recuerda con naturalidad quien compartió vestuario con Juan Román Riquelme, Martín Palermo, Sebastián Battaglia y Hugo Ibarra, entre tantos otros campeones del mundo.

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Con la llegada de Julio César Falcioni, Horst dejó el club de la ribera y se fue a jugar a Platense, luego pasó por Copiapó (Chile), El Salvador (donde hizo un gol de chilena), Atlético Uruguay, Achirense, San Martín de Mendoza y ahora, desde enero del año pasado, Juventud Unida. Pero, sin dudas, las anécdotas más jugosas las dejó su paso por el Xeneize.

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Publicada por El Día de Gualeguaychú en Sábado, 23 de mayo de 2020

“Yo era chico, apenas 20 años tenía. Y como no tenía auto, Riquelme siempre me arrimaba en su camioneta después de los entrenamientos. Me acuerdo que me dejaba en Corrientes para que me tome el subte. Con él compartí muchos momentos de kinesiología, tomando mate, charlando de futbol, cosas inolvidables para cualquier futbolista”, compartió el arquero.

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Publicada por El Día de Gualeguaychú en Sábado, 23 de mayo de 2020

EL GARRAPIÑERO MÁS FAMOSO DE LA CIUDAD

Después de 33 años ininterrumpidos,
tuvo que dejar de vender garrapiñadas

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<p><em><strong>Oscar, junto a su carrito en la esquina de 25 de Mayo y España </strong></em></p>

Oscar, junto a su carrito en la esquina de 25 de Mayo y España

Oscar Irigoyen es uno de esos gualeguaychuenses que no necesita presentación, lo conocen y saludan todos los vecinos. El 9 de abril 1987 fue cuando vendió garrapiñadas por primera vez, en la histórica visita del Papa Juan Pablo II a Paraná. “Un amigo me trajo la receta de Buenos Aires y nos fuimos a vender”, cuenta. Desde que volvió de aquel viaje se transformó en “el garrapiñero” de Gualeguaychú.

No lo frenó ni la crisis del 2001 ni tantas otras que atravesó el país, pero si, por el momento, la pandemia del Covid-19. “No sé qué traba me pone Inspección, yo tranquilamente podría trabajar, lo mío es una venta al paso”, se queja Oscar, que tuvo que cambiar el carrito por la bici: ahora es delivery.

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“Parado no me puedo quedar, tengo que darle de comer a mi familia”, expresa uno de los tres comerciantes con más antigüedad en el centro de la ciudad: “Sólo me ganan una óptica y una agencia de quiñela”, chapea y se acomoda su característico sombrero.

Con su nuevo oficio, el hincha fanático de boca “pucherea” y conoce nuevos puntos de la ciudad. “Hay barrios que no sabía que existían, pero les llevo el pedido igual”, marca, y cuenta dos compañeros suyos atraviesan una situación similar, “un chofer de larga distancia y un empleado de restaurante”, ambos también están haciendo cadetería.

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<p><strong><em>Oscar junto a Héctor, su nieto y sucesor</em></strong></p>

Oscar junto a Héctor, su nieto y sucesor

Lo que no cambia Oscar es de look, debajo del tapaboca mantiene su tupido bigote, y siempre lleva consigo su excéntrico sombrero. El hombre de 64 años, junto a su nieto y sucesor Héctor, espera ser habilitado. “Él anda ofrenciendo en los kioscos, varios nos compran, más por colaborar porque nos conocen que otra cosa, pero sin el movimiento escolar es bravo”, lamenta.

“De a ratos tengo ganas de meterme de prepo”, confiesa, pero “uno es educado y no quiere andar peleándose en el carrito”. Ojalá Oscar, como tantos miles de trabajadores, pueda volver a su trabajo pronto.

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