XV Congreso nacional de filosofía
Cuando pregunto a mis alumnos qué filósofos conocen, casi siempre la respuesta es "Sócrates, Platón, Aristóteles". Pensar en algún filósofo vivo parece repetir la célebre pregunta de Susana Giménez por los dinosaurios.Por profesora Luisa MelchioriEspecial para El Día Y sin embargo la filosofía y los filósofos están aquí y ahora. Cientos de ponencias, decenas de simposios, conferencias magistrales, mesas redondas, se desarrollaron en el marco del XV Congreso nacional de Filosofía de AFRA, la asociación que nuclea a los filósofos en la Argentina, desde el 6 al 10 de diciembre en la facultad de Derecho de la UBA.AFRA cumplió 25 años, probablemente por eso el Congreso, que se reúne cada dos años, se hizo en 2010 y no en 2009, como hubiera correspondido. En ocasiones anteriores ha sido en Tucumán, Rosario, Salta, Neuquén y otras ciudades sede de universidades nacionales.Esta vez contó con la presencia de Saul Kripke, uno de los filósofos más reconocidos del mundo en este momento y, según algunos, de toda la historia de la filosofía occidental. Su conferencia sobre la Primera persona, un clásico de sus investigaciones, será publicada en breve en una obra colectiva en Estados Unidos.La conferencia inicial también estuvo a cargo de una filósofa norteamericana, Catherine Elgin, de Harvard. Su propuesta de considerar la dimensión cognoscitiva de la obra de arte fue una apertura estimulante de un congreso caracterizado por la variedad de perspectivas y de temáticas.Los temas que preocupan a los filósofos de hoy no son, obviamente, los que preocupaban a aquella terna ateniense. En el XV congreso las conferencias magistrales giraron en torno al lenguaje y a la obra de arte, (como las mencionadas de Kripke y de Elgin), y también al lugar que tiene la filosofía en este tiempo vertiginoso, en nuestro caso, además, en el que cumplimos doscientos años como proyecto de nación.El tema del bicentenario no podía estar ausente. Lo notable en el foro que abordó este aspecto es que los participantes provenían de países iberoamericanos que comparten nuestro proceso emancipatorio como México y Chile o que eran la metrópoli en el inicio, como España.Del total de quince simposios que se desarrollaron en los cuatro días (en general duraban dos días cada uno, se hicieron simultáneos entre sí y con las ponencias y comunicaciones), dos estuvieron dedicados a filosofía antigua, uno a medieval, otro a moderna, varios a temas de filosofía política, a las relaciones entre filosofía y literatura, a cuestiones de filosofía del lenguaje y de la mente, a la nueva filosofía de la historia e incluso a epistemología y lógica.En los simposios participan filósofos invitados por el o la coordinador/a. Asistir a los simposios es una forma de ver por dónde andan los caminos de los especialistas. Estos especialistas suelen ser los titulares o adjuntos de las cátedras de filosofía de las universidades nacionales y los convocados despliegan preguntas y avances de las investigaciones que están desarrollando. Según dicen, las preguntas y objeciones de los asistentes les ayudan a profundizar en los temas que exponen. Como los que discuten las exposiciones son, la mayoría de las veces, también filósofos, las objeciones suelen ser rigurosas y pueden obligar al expositor a admitir que no tiene respuesta, lo cual es también típico del análisis filosófico: cuentan más las preguntas, los planteos, que las respuestas, porque éstas siempre conducen a una nueva pregunta.Las comunicaciones que se presentaron estuvieron organizadas en comisiones. A lo largo de los cuatro días del congreso hubo más de quinientas ponencias de los más diversos temas. Quien quiere presentar una comunicación debe enviar su escrito a la organización del congreso con varios meses de anticipación y un jurado designado por AFRA decide la aceptación o no de la ponencia.Los ponentes son en la mayoría de los casos profesores que están al comienzo o en etapas iniciales de su carrera académica, inclusive estudiantes. Sin embargo es posible ver en las mesas algunas figuras descollantes en el ámbito nacional, que con toda sencillez y sin ninguna necesidad de incrementar el curriculum (a veces ya están jubilados) exponen sus investigaciones. Estas personas, con humor dicen de sí mismas que más que filósofos son militantes de la filosofía.Les muestran a los que recién empiezan un nivel de compromiso que parece escasear en muchos ámbitos profesionales, incluida la docencia y la investigación, pero no lo hacen desde el discurso ni desde el insoportable autoelogio sino haciendo su trabajo, el que han hecho siempre.¿Y qué preguntas se plantearon en estos días? Es imposible sintetizar los cientos de temas agrupados en más de veinte comisiones. El programa completo del Congreso todavía puede leerse en www.afracongreso2010.org Entre las comisiones que se formaron, además de las habituales de historia de la filosofía, filosofía de las ciencias, de la mente, estética, política, de la religión, antropología, ética, etc, se desarrolló una, por ejemplo, de filosofía y ambiente.Este es un claro ejemplo de un tema que no aparecía años anteriores. Hoy nos preocupa el cuidado del medio ambiente y surgen entonces multitud de problemas éticos, políticos y epistemológicos. Si no hay respuesta inmediata para estas cuestiones, de todos modos hay preguntas y planteos que los filósofos no van a dejar pasar.ESTE CONTENIDO COMPLETO ES SOLO PARA SUSCRIPTORES
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